The Way Back ★★★

Agosto 08, 2020

Crítica de la película The Way Back

Sólido drama de Gavin O’Connor sobre la redención personal de un hombre, a través de la práctica del baloncesto.

         El mayor acierto de la puesta en escena de The Way Back estriba en que se trata de una película que intenta narrar la historia mediante una sinceridad casi espartana, a base de tonos apagados y ritmo ralentizado hasta el máximo de lo permisible. Gavin O’Connor diseña a tal efecto un armazón sobrio y poco a dado a los cromatismos espectaculares, siempre pendiente de transmitir el anunciado naufragio existencial del personaje protagonista: un antiguo jugador de baloncesto, al que encarna con convicción y credibilidad Ben Affleck.

         La trama del film sigue los pasos de Jack Cunningham: una estrella del basketball en su etapa juvenil, que dejó el deporte de la canasta por amor a su esposa; y que acabó abocado a la bebida, tras la muerte de su hijo de nueve años. La pendiente hacia los infiernos de Jack está empinada, y el individuo no ve cómo echar el freno de mano para no sucumbir a ella. El ansiado parapeto de salvación se lo ofrece inesperadamente el sacerdote de la parroquia de la zona en la que nació y creció Cunningham. El religioso aún recuerda las gestas del mejor jugador de baloncesto del equipo del lugar, por lo que le pide que entrene al grupo de muchachos que completa el antiguo club en el que Jack brilló a principios de los noventa. Después de sopesar la invitación, el protagonista acepta; y lo que comienza como una especie de rémora, acaba convirtiéndose en una razón para vivir y luchar contra el universo etílico, en el que está hundido el papel que caracteriza Affleck.


         El cine estadounidense es especialista en montar interesantes dramas con el deporte como guía para mejorar en las perspectivas existenciales, como si se tratara de una segunda oportunidad para recuperar el tiempo perdido. O’Connor recoge buena parte de las virtudes de títulos de la naturaleza luchadora –con independencia del deporte del que tratan- de Titanes: hicieron historia (Boaz Yakin, 2000), El castañazo (George Roy Hill, 1977), o Hardball (Brian Robbins, 2001), para hacer una cinta en la que los momentos amargos se juntan con otros más halagüeños, normalmente relacionados con las pasiones desatadas en la cancha de juego.

         El cineasta se mueve mucho mejor en las oscuridades rutinarias del personaje de Cunningham, y le cuesta alcanzar semejante nivel de interés al mostrar los triunfos del supuesto equipo abonado a la derrota; al que la llegada del nuevo entrenador le enfila a afrontar los ansiados play-off. En esos terrenos tan norteamericanos de rendir culto al vencedor, aunque se denosté al que no hace más que morder el polvo, es donde The Way Back se convierte en tópica y ordinaria. Un error que hace que el argumento se atasque un poco, y se evapore parte de las buenas sensaciones transmitidas en las secuencias relativas al abismo personal que experimenta el roto jugador de basket nominado Jack.

         Con todo ello, el film mantiene el tipo, merced a la gestualidad granítica de Ben Affleck (aquí sí resulta convincente), y a su capacidad para hacer verosímil la bancarrota emocional en la que convive Cunningham. Un trabajo que se ve recompensado con las brillantes aportaciones del elenco de jóvenes actores que conforman el equipo de baloncesto, y con las interesantes y coherentes actuaciones de Al Madrigal y Janina Gavankar.

Jesús Martín

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Modificado por última vez en Martes, 11 Agosto 2020 10:56
Jesús Martín

Soy un auténtico apasionado de las películas que despiertan la imaginación