Nekrotronic ★★★

Agosto 11, 2020

Crítica de la película Nekrotronic

Disparatada y entretenida comedia de terror y ciencia ficción australiana.

         A los australianos se les da bien mezclar géneros y sacar algo a veces sorprendente de los estereotipos pasándolos por el filtro del humor. En el caso de Nekrotronic esa jugada funciona en la primera parte de la película, pero no tanto en el desenlace, donde precisamente lo que falta es el humor y empiezan a tomarse demasiado en serio algo que no tiene ni pies ni cabeza.

         La locura saca buen partido de recrearse en el tópico de otras propuestas de serie B abordando argumentalmente la posibilidad de posesiones a través del ordenador al mismo tiempo que parodia al juego de cazar Pokemon que ha hecho furor en todo el mundo. Hasta ahí, todo bien. Fichan además a Monica Bellucci para que haga una imitación de las féminas demoníacas del cine de serie B al estilo del producido en Inglaterra por Hammer Films mezclada con Darth Vader y diciendo “Yo soy tu madre”, y la cosa cumple en la primera mitad de la propuesta.

         Pero una vez que se ha agotado la fase de guiños a Posesión infernal y Hellraiser, el tópico del elegido repudiado por su familia de acogida tipo Harry Potter ya crecidito y cuya torpeza deja de hacer gracia, los ecos de Matrix y la serie Buffy Cazavampiros, los demonios imitando a los zombis velocistas de 28 días después, el amigo sobrenatural como recurso cómico tipo Un hombre lobo americano en Londres, etcétera, en que hay que meter más leña en la historia para avivar el fuego, y una velocidad más de imaginación a las escenas de acción como la que aplicó Sam Raimi a las limitaciones de presupuesto de Posesión infernal. Es ahí donde no tanto la limitación de presupuesto -factor adverso que como nos enseñó Raimi la mejor serie B puede no solo superar sino incluso usar a su favor con gracia e imaginación-, sino más bien la falta de ideas y personalidad propia en el guión se convierte en el peor enemigo para la propuesta.

         Al final la película y sus personajes llegan como agotados, cansados de tanto guiño sin tener nada propio que aportar, y en el desenlace entran en una fase donde curiosamente cometen el error de ignorar o desperdiciar elementos disponibles en la trama y el proyecto.

         Ejemplo de ello: las cabezas cortadas de un personaje destacado inicialmente utilizada como mecanismo demoníaco. El mal dibujado mapa de viaje y evolución del arco del personaje de Monica Bellucci, que tiene mucho más que ofrecer pero dejan morir como propuesta sin sacarle todo el jugo por falta de ideas. La falta de chispa en la relación de los cazadores de demonios. La poca utilización del personaje del fantasma. El nulo intento de dotar a los demonios de más peso a medida que progresa la trama. La desaparición del hermano “de acogida” que nos presentan al principio. Los ejecutivos de la empresa demoníaca que tampoco vuelven a aparecer.

         Creo que los directores pensaron que con los guiños ya lo tenían todo hecho, y es una pena, porque el universo de ficción que han dibujado, sin ser original, tiene elementos para una explotación mejor de la que ellos han hecho, y en la que en todo caso es una pérdida seria la falta de sentido del humor en la parte final de la película.

Miguel Juan Payán

 

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Modificado por última vez en Viernes, 14 Agosto 2020 10:41
Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática