After: En Mil pedazos ★

Septiembre 03, 2020

Crítica de la película After: En Mil pedazos

Una de las peores películas del año.

      Y, lo que todavía es más grave, incluso peor que la primera entrega, con la que comparte todos, o casi todos, los elementos de esta adaptación de las novelas de Anna Todd que algunos han catalogado como una suerte de 50 Sombras de Grey para adolescentes. Y, la verdad, si la idea es elogiar las relaciones y los personajes tóxicos, donde el sexo es la solución a todo y donde lo único que importa son los impulsos animales, pues sí, se acerca bastante a aquella saga, sin el elemento de BDSM. Pero la diferencia en la adaptación en este caso es que, por muy decepcionantes que fuesen las películas de la saga 50 Sombras, eran películas… Dudo mucho que pueda catalogarse de película al despropósito que es esta película.

      Película que es secuela directa de la anterior, ambientada sólo un mes después que aquella. Y ambientada en un mundo en el que le dan un despacho a una becaria en su primer día, por ejemplo. Creo que todos los becarios del mundo van a querer vivir ahí… Pero eso es casi lo de menos. En esta ocasión nos encontramos con la pareja rota debido a los acontecimientos previos, la búsqueda de perdón y de crecer como persona. La presencia de un nuevo compañero de trabajo en la vida de la protagonista podría hacer que todo se complicase todavía más. Y poco más se puede contar de la película sin hacer mucho spoiler, pero, de nuevo, ni siquiera la glorificación de una relación absurdamente tóxica es lo peor de la película.

      Porque que el personaje masculino central sea un violento alcohólico la película quiere justificarlo con el hecho de que tiene un trauma infantil (no toda la gente con trauma acaba siendo un violento que llega a pegar a sus seres queridos…). Además de todo eso, los problemas son cinematográficos. Absolutamente todo en la película está mal. Hasta los detalles técnicos que en la primera eran correctos, aquí se caen con todo el equipo. Una fotografía edulcorada y artificiosa, una dirección plana inferior a la mayoría de telefilms, con unas escenas eróticas que producen sonrojo (la de la ducha es para enmarcar)…

      Todavía hay más. La película se ha deshecho para la secuela de la mayor parte del talento adulto del reparto (Jennifer Beals y Peter Gallagher han sido reemplazados por actores… inferiores. Y de menor caché), además de incluir incorporaciones totalmente desaprovechadas como Candance King o Dylan Sprouse. Y sigue sin ser lo peor, porque lo peor es la nula química y el todavía mínimo talento mostrado por Hero Fiennes Tiffin y Josephine Langford. Quizá sea culpa de la dirección de Roger Kumble, de que ellos no tiene  talento o del espantoso guión, pero el resultado es ese. Terminemos con ese guión. La autora del libro se ha encargado en esta ocasión de escribirlo y el resultado es un caos insufrible. No basta con los diálogos terribles (la promesa de categoría R, por cierto, está sólo en el hecho de que dicen muchas palabrotas. Nada más), las situaciones repetitivas y la falta absoluta de cualquier drama real. Además de todo eso las situaciones pasan de inverosímiles a ridículas, con auténticas canalladas perdonadas en un instante de sexo o tras una siesta.

      Hay más y podría hablar de todos sus errores durante meses. De nuevo, los fans la adorarán, seguro. Y no quiero ni imaginarme por qué. Pero es una horrible película, con un mensaje terrible. Con personajes horribles que hacen cosas horribles (a todos los niveles), rodada sin ganas y con momentos que producen sonrojo en el más pintado. No sólo es mala, es que parece que vienen más de camino…

Jesús Usero

 

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Modificado por última vez en Jueves, 03 Septiembre 2020 09:31
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión