El Diablo a todas horas ★★

Septiembre 23, 2020

Crítica de la película El Diablo a todas horas

Reparto sensacional, buena puesta en escena, pero con un guión caótico.

La película de Netflix El Diablo a todas horas, se ha convertido en uno de los eventos cinematográficos más esperados de septiembre, en parte debido a su maravilloso reparto, en parte por venir de la novela de Donald Ray Pollock, que tiene bastantes seguidores. Con esos mimbres y el director de la serie The Sinner o la magnífica película Christine, Antonio Campos, se esperaba una obra profunda, inteligente, oscura y violenta que analizase la raíz del mal, lo que nos lleva a ser como somos y a corrompernos hasta la raíz, a través de un grupo de personajes tan interesantes como únicos. Y la película, finalmente, falla en ese cometido quedándose en muy buenas intenciones, pero un desarrollo demasiado caótico.

La película se centra en el viaje de varios personajes ligados entre dos pequeños pueblos que aparentemente no tienen nada que ver, pero que finalmente estarán completamente ligados el uno al otro. Desde un joven que vuelve de la guerra y encuentra el amor, a un pastor muy peculiar, pasando por personajes que se creen elegidos de dios, gente temerosa del señor, policías con mucho que ocultar o hijos perdidos que crecen para heredar la violencia que habitaba en sus padres. Más que interesante lo que ofrecen estos personajes, con mucho en lo que centrarse y con mucha tela que cortar. Hay historias y trasfondo para todos ellos, especialmente para el personaje de Tom Holland. Es una historia que merece la pena ser explorada. O muchas historias.


Y el reparto responde más que bien. De hecho, ellos son el motivo para ver la película sin lugar a dudas. El trabajo con los acentos y las voces (no se pierdan a Robert Pattinson) son excelentes. Lo que expresa en una simple mirada Holland, Skarsgard o Sebastian Stan… fascinante. Pero si digo ellos, es porque la película no es igual de interesante para ellas. Las actrices jóvenes son meros adornos, y personajes como Mia Wasikowska, Haley Bennet o Riley Keough no sólo están desaprovechados, sino que rara vez aportan más que su rostro conocido. El guión no se lo permite. Algunos casos son más cameos que otra cosa. Mejor suerte tiene la joven Eliza Scanlen, la que más espacio recibe, pero en los otros casos, es una lástima que no aproveche a las actrices.

La culpa es de un guión poco profundo, que se queda siempre en la superficie (vean el viaje de Bill Skarsgard y lo poco explicado que está) más interesado en los juegos de saltos temporales que no funcionan y sólo enredan la trama, que en hablar de quiénes son sus personajes de verdad. Pasa con Jason Clarke, con Sebastian Stan o con Robert Pattinson. Los actores elevan algo que el guión no es capaz de ofrecer. Al menos les da cosas que hacer y un poco de fondo, no como a sus compañeras, pero sigue sin entrar a matar. Le interesa más el qué que el por qué. Y eso hace que el esfuerzo de la puesta en escena y el reparto, se quede a medio gas. Nunca termina de ser memorable.

Jesús Usero

 

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Modificado por última vez en Viernes, 25 Septiembre 2020 16:46
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión