La habitación (The Room) ★★★

Septiembre 29, 2020

Crítica de la película La habitación (The Room)

Ingeniosa vuelta de tuerca a las historias sobre casas encantadas.

Fue una de las sorpresas de Sitges 2019 y por fin llega a las salas españolas. La habitación (The Room) es el nuevo trabajo del director Christian Volckman, que regresa a la dirección trece años después de su debut con Renacimiento (Renaissance). Alejado esta vez de la animación, pero sin olvidar los códigos del thriller, el director se zambulle en el fantástico con claros apuntes sociológicos y filosóficos. Una película emocionalmente compleja, peculiar y atrevida, que no convencerá a aquellos que se cuestionen continuamente sus reglas. Sin embargo, es difícil que su high concept no atrape la atención de los espectadores en sus primeros compases.

La historia arranca con la llegada de Matt (Kevin Janssens) y Kate (Olga Kurylenko) a una vieja casa aislada tras huir de la ajetreada vida de Nueva York. Al poco de mudarse descubren un cuarto secreto en la casa que les da un número ilimitado de deseos materiales. Pero, como Kate ha tenido dos abortos involuntarios, lo que más desea es un hijo. Semejante punto de partida engancha. Todos hemos querido en algún momento de nuestra vida poder frotar una lámpara y cumplir nuestros deseos, hasta aquellos más oscuros e inconfesables. El misterio de la habitación y sus consecuencias van guiando la narración, con una primera parte centrada en el fantástico, una segunda en el drama psicológico y una tercera que es puro thriller. Esto permite que la propuesta en un escenario tan limitado como el de la casa no se termine agotando y se puedan explorar temas tan heterogéneos como los sacrificios de la maternidad o la codicia y el abuso de poder. Jugar a ser Dios puede ser peligroso y la filosofía Nietzscheana sobre la muerte del creador juega un papel fundamental en la historia. Estos dos temas están integrados perfectamente en ambos protagonistas y terminan confluyendo en un giro final tan brillante como terrorífico.

Con ambos intérpretes tan metidos en el papel y respaldados por temas que otorgan a la película una complejidad emocional y moral que casa muy bien con el fantástico, se echa en falta una mayor exploración del drama de los personajes para haberlo conectado mejor con el misterio de la habitación, hasta el punto de que los milagros y bondades del habitáculo fueran un arma de doble filo que sacara a la luz sus demonios. En ese sentido, con la llegada de un nuevo miembro a la familia a partir del segundo acto, Volckman no exprime por completo las posibilidades argumentales de la habitación, que queda relegada a un misterio sobre su origen fácilmente resoluble. La habitación no deja de ser una materialización del deus ex machina y si el protagonista busca respuestas solo tendría que pedirlas. A eso me refería con que determinados espectadores puedan llegar a cuestionarse las reglas que establece la película si para saltárselas únicamente hay que formular el deseo correcto. Con todo, es una de las propuestas más sugerentes del fantástico de los últimos años y tiene varias soluciones visuales y argumentales verdaderamente sorprendentes.

      Alejandro Gómez

 

 

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Modificado por última vez en Viernes, 02 Octubre 2020 12:22
Alejandro Gómez

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