El rey del barrio ★★★

Octubre 06, 2020

Crítica de la película El rey del barrio

Judd Apatow regresa a las carteleras con esta historia de humor existencialista, menos fresco y efectivo que el exhibido en Virgen a los 40 y Lío embarazoso.

      El considerado como uno de los máximos referentes de la comedia estadounidense de las últimas décadas, con títulos como Virgen a los 40, parece estar sumido en un período de reflexión; a tenor de esta película de tonos sombríos y costumbristas, en la que los chistes incluidos en el guion no provocan -en la mayoría de las ocasiones- las carcajadas cómplices de antaño.

      Pese al estilo desenfadado y voluntariamente underground, El rey del barrio no consigue mantener el nivel humorístico en todo el metraje; ya que la omnipresencia del personaje principal, interpretado por Pete Davidson, no arranca los necesarios enganches dramáticos.

      El argumento del film sigue la estela de Scott Carlin: un veinteañero sin metas en la vida, al que le cuesta decidir qué es lo que quiere hacer para ganarse los garbanzos. Agobiado por la prematura muerte de su padre –ocurrida cuando él era solo un niño- el joven se pasa los meses fumando y tomando drogas, en compañía de sus nihilistas amigos. Sin embargo, un día aparece ante su puerta un bombero veterano llamado Ray (Bill Burr), del que su madre Margie (Marisa Tomei) se enamora. La relación de su progenitora con el citado hombre trastoca la realidad de Scott, sobre todo cuando es obligado a buscarse un apartamento por su cuenta.

      El aún desconocido Pete Davidson es el encargado de soportar el peso activo de esta movie desconcertante, y demasiado reiterativa en su desarrollo. El actor de Lío embarazoso y habitual colaborador en Saturday Night Live explota su arsenal de elocuencia verbal y gestual, para vestir con verosimilitud la personalidad del inmaduro Scott; pero el resultado queda un tanto histriónico y algo excesivo. La aparente dejadez millennial que muestra el personaje tampoco ayuda a generar los necesarios puntos de empatía hacia el joven aspirante a tatuador, el cual deambula por el metraje de una forma un tanto desangelada. Ni siquiera el humor situacional ayuda a levantar la sensación de pesadez, que transmite buena parte del libreto.

      No obstante, y con independencia de la imposibilidad de equilibrar la propuesta, Apatow demuestra dominar el oficio de contar historias con imágenes en movimiento; y consigue animar la acción cuando esta es demasiado espesa, con un planteamiento abiertamente gamberro o políticamente incorrecto.

      En esas escenas de transgresión asumida es donde Pete Davidson puede desplegar sus mejores dotes artísticas; cuando asume la condición de “fumeta” de Scott, y se abandona al desparrame que sugiere la realidad del denominado “rey de Staten Island”.

      Respecto a la mención geográfica del título original (The King of Staten Island), también es necesario puntualizar la zozobra de Apatow para convertir Staten Island en un personaje importante en el film. El paisaje deprimido de la conocida zona de Nueva York no goza de una presencia determinante; lo que impide que los protagonistas sean identificados claramente con el lugar en el que malgastan sus respectivas existencias.

      Bajo semejante fórmula, tropezones y aciertos se dan la mano en la obra del responsable de Lío embarazoso. Una cinta que tiene a su favor aportar la chispeante interpretación de la recuperada Marisa Tomei: una actriz casi siempre brillante.

  Jesús Martín

 

 

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Modificado por última vez en Lunes, 12 Octubre 2020 09:06
Jesús Martín

Soy un auténtico apasionado de las películas que despiertan la imaginación