Los papeles de Aspern ★

Noviembre 02, 2020

Crítica de la película Los papeles de Aspern

Otra anodina adaptación de la obra de Henry James.

      De sus textos han nacido clásicos del cine romántico, como La heredera (William Wyler, 1949), y del terror, como Suspense (Jack Clayton, 1961), cuyo remake, la serie La maldición de Bly Manor acaba de llegar a Netflix. Sin embargo, Los papeles de Aspern no ha conseguido nunca una adaptación a su altura. Ni la primera de 1991, curiosamente española y a cargo de Jordi Cadena, ni la segunda de 2010, un telefilm norteamericano dirigido por la desconocida Mariana Hellmund, lo estuvieron. Y el caso de la última adaptación, llevada a cabo por el debutante francés Julien Landais, no es diferente. Tiene un reparto con más pedigrí, pero es tan insulsa en forma y fondo como las demás.

      Ambientada a finales del siglo XIX, la historia trata sobre el interés del joven editor Morton Vint (Jonathan Rhys Meyers) en el poeta Jeffrey Aspern (Jon Kortajarena). Su admiración por él y los misterios que rodearon su corta existencia, hacen que Morton viaje a Venecia con la intención de averiguar más cosas sobre Aspern y su amante en aquellos años, Juliana Bordereau (Vanessa Redgrave/Alice Aufray), quien guarda celosamente unas cartas que esconden todos los secretos. Para poder tener éxito en su cometido, Morton oculta su verdadera identidad, pero el carácter agrio de la anciana le obliga a acercarse a su sobrina Tina (Joely Richardson), con el objetivo de entablar una relación y aprovecharse de su carácter más abierto para hablar sobre Aspern.

      La trama llama la atención en los primeros compases, pero la puesta en escena y la dirección televisiva, junto a la lentitud del desarrollo, hacen que el interés se pierda progresivamente. Los personajes recitan de memoria frases llenas de significado, pero vacías en sus bocas, y a la pretendida solemnidad y lirismo que quiere destilar la película no le acompañan las formas, con unos flashbacks que son de todo menos sutiles y un estilo visual ramplón, motivado seguramente por su bajo presupuesto. Es muy teatral, utilizando pocos escenarios y sin sacarle partido al palacete ni a sus jardines, y se cierra continuamente en el mismo tema, sin llegar a explorar verdaderamente los demonios que encierra el protagonista ni la pasión de la que tanto habla. Una pasión cuya llama no se enciende en parte por la hierática interpretación de Rhys Meyers, que es, con diferencia, lo más flojo de un elenco en el que destaca especialmente la veteranía de Redgrave. La película hubiera ganado explorando la relación de su personaje con Aspern, estableciendo así un paralelismo con la pasión prohibida y el renacer de la ilusión del personaje de Tina en el presente.

      La brillantez de los diálogos de Henry James se deja ver en ocasiones, especialmente en la ironía del personaje de Redgrave, pero las imágenes y los personajes no encierran nada de la elegancia y la sutileza de su prosa. A los amantes de su obra no les quedará más remedio que seguir esperando la adaptación definitiva de Los papeles de Aspern.

Alejandro Gómez

 

 

Add to Flipboard Magazine.

  

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

 

Revista ACCION

haga clic en mí para abrirlo

cierre la etiqueta tanto en la parte superior como en la parte inferior

texto dentro del spoiler

Modificado por última vez en Lunes, 09 Noviembre 2020 11:01
Alejandro Gómez

Todo en uno: cinéfilo, seriéfilo, melómano, lector voraz y tragaldabas.