Hillbilly, Una elegía rural ★★★★

Noviembre 11, 2020

Crítica de la película Hillbilly, Una elegía rural

Una de las mejores películas de su director y una candidata a los premios, especialmente para sus actrices.

      13 nominaciones al Oscar acumulan Amy Adams y Glenn Close, seguramente los nombres más conocidos de un reparto que brilla en todos sus personajes a gran altura. Adams ha sido nominada en seis ocasiones, en siete Close… ¿Podría ser este el año en que se haga un mínimo de justicia con ellas dos? No lo tengo tan claro en el caso de Adams, quien brilla aunque no sea su papel más definitivo (eso sí su parecido con la persona real a la que interpreta es enorme) pero Close roba la película en cada plano con una personalidad arrolladora y con una de esas interpretaciones que se hacen imprescindibles dentro de una carrera. Y lo hace además en una muy buena película.

      JD Vance se enfrenta a uno de los días más cruciales de su vida. Necesita que una gran firma de abogados se fije en él, que está estudiando en Yale, para poder pagar sus estudios con lo que le pagarían como interno durante unos meses. Pero justo en ese momento que definirá su vida, descubre que debe cuidar de su madre, en Ohio, una vez más. Con el tiempo corriendo en su contra, JD recordará su infancia, desde los veranos en el Kentucky del que su familia proviene, a sus vivencias en Ohio, donde su relación con su familia, especialmente su madre y su abuela, definirán quién será finalmente el joven. La película está basada en la autobiografía del propio Vance.


      Hay algo que los dos actores que interpretan a Vance tienen en común y es esa mirada, mezcla de saber demasiado lo que sucede a su alrededor, y no entender nada al mismo tiempo. Alguien muy inteligente pero profundamente perdido. Alguien roto, buscando recomponerse, como el resto de personajes. La forma en que se mimetizan Gabriel Basso en esa versión adulta y Owen Asztalos en la joven, es fantástica. Nombres como Haley Bennett, Bo Hopkins y Freida Pinto también tienen tiempo para brillar. Pero donde la película arrasa es con Amy Adams y, especialmente, Glenn Close. Dos personajes que a veces no toman las mejores decisiones, pero que se convierten en fascinantes, carismáticos, atractivos… No podemos dejar de verlas pese a momentos en los que lo que hacen es cuestionable, cuando no directamente terrible…

      Howard está aquí a un nivel que no le recordaba desde hace años. Maneja las claves narrativas con un tono a caballo entre el cine clásico y el de los setenta, del que la película bebe sin contemplaciones. Hay fuerza, hay elegancia, hay energía y hay momentos emotivos sin cargar demasiado las tintas. A veces cae en el melodrama, pero son pequeños resbalones en una película que maneja el flashback con inteligencia y precisión casi siempre. En un par de momentos cae en el caos, pero son escasos. El resto es un producto elegante, poderoso y muy bien rodado, de menos de dos horas y con un guión ejemplar de Vanessa Taylor. Una muy buena película que será candidata a más de un premio, aunque favorita quizá en menos categorías. Muy buen cine.

Jesús Usero

 

 

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Modificado por última vez en Viernes, 13 Noviembre 2020 14:13
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión