Érase una vez ★★★

Noviembre 23, 2020

Crítica de la película Érase una vez/h2>

Una vuelta de tuerca simpática a dos historias clásicas.

      Alicia y Peter Pan son el objeto de esta pequeña perversión para todos los públicos con ganas de encandilar a las familias que es Érase una vez… una película imperfecta, sí, pero lo suficientemente entretenida para que los jóvenes pasen un rato distraído sin que los padres sientan que están perdiendo el tiempo. Y digo los jóvenes porque aunque la película esté principalmente interpretada por dos niños, en realidad el target es un poco mayor y se nota en el tono de la aventura. Es decir, que a lo mejor los niños menores de 7 u 8 años en realidad se pueden despistar con el tono de la historia, que tiene un par de momentos realmente siniestros. Más cercanos al original literario que a las adaptaciones de Disney, por ejemplo.

      Érase una vez… es la historia de una familia, con dos padres aparentemente maravillosos, que viven en alejados de la ciudad, lo que permite a los tres hijos, David, Peter y Alice, explorar el bosque a su antojo, bajar hasta el río y vivir maravillosas aventuras que están dentro de su cabeza, incluyendo luchas a muerte con piratas que quieren arrasar con todo. Cuando el hermano mayor, David, fallezca en un trágico accidente, los padres empezarán a alejarse de sus hijos gradualmente y los problemas surgirán, desde la incapacidad de aceptar la realidad de la madre, a las deudas de un padre que tiene un pasado al que hacer frente. Ante ese panorama los jóvenes podrán escapar a Nunca Jamás o el País de las Maravillas para siempre o seguir con su familia.

      El nombre de Angelina Jolie es el que más va a llamar la atención en la película de Brenda Chapman, por supuesto, pero hay suficientes estrellas para atraer a la audiencia, desde su marido interpretado por David Oyelowo a Gugu Mbatha-Raw, Michael Caine o Derek Jacobi, sin olvidar nombres como Clarke Peters o David Gyasi, quienes dan vida a dos personajes imprescindibles… Pero los protagonistas son sin duda los niños Jordan A. Nash y Keira Chansa. Hacen un trabajo magnífico llevando el peso de la película. Tienen carisma, que no es sencillo a tan temprana edad. Sobre todo rodeados de tanto nombre insigne.

      Pese a todos esos buenos esfuerzos, la película es irregular. Caine, Jacobi o Mbatha-Raw están más como reclamo que como personajes reales y su presencia se acerca peligrosamente a un cameo. La historia tarda muchísimo en arrancar, haciendo que perdamos interés por momentos hasta que llega el giro que la hace interesante y despierta nuestra imaginación durante el último tercio de película. Y hay detalles geniales como ver la versión que hay en la película de ciertos personajes icónicos. Pero no siempre funciona. En su obsesión por contar la historia de cómo Peter y Alice se convirtieron en quienes conocemos, divide demasiado la propia historia, que no es igual de interesante en los dos casos. De hecho la parte de Alice es más endeble que el tema de Nunca Jamás. El resultado es una película entretenida, interesante, y con un par de giros atractivos en su parte final. Perfecta para una tarde de domingo.

Jesús Usero

 

 

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Modificado por última vez en Viernes, 27 Noviembre 2020 13:22
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión