La maldición de Lake Manor ★★★

Enero 20, 2021

Crítica de la película La maldición de Lake Manor

Más intriga que terror en un interesante recorrido italiano por claves del género.

      Esta producción italiana nos ofrece la posibilidad de aprovechar el paréntesis de estrenos estadounidenses retrasados por la pandemia para explorar otras alternativas en el género de terror. Eso sería retomar buenos hábitos de otros tiempos, por ejemplo en los años setenta, cuando el cine hecho en Europa, y más concretamente el cine de terror cocinado en Italia, formaba parte de la propuesta de terror que se disfrutaba en las salas de cine de nuestro país.

      El título original, El nido, es más correcto para lo que se propone en el argumento que lo que nos sugiere el título en castellano, La maldición de Lake Manor, fallido intento de darle a la película una intención que no es la suya y además puede confundir al público.

La Maldicion De Lake Manor 2

      En su conjunto la película nos pasea por una colección de referencias por claves del género con un estilo que apuesta claramente por lo inquietante más que por el susto, por la puesta en escena y la construcción del plano y el uso del color en un código que sigue la pista al cine de terror europeo y se toma su tiempo edificando sobre el suspense, la intriga, salpicada con algunos momentos truculentos pero no gore, jugando la baza de la sugerencia y mostrando un paisaje interior propio que encaja en algunos clásicos del género.

      Por ejemplo, hay un plano que homenajea claramente el clásico del género Vampyr, dirigido por Carl Theodor Dreyer y estrenado en 1932. Me refiero al momento de la madre y el hijo en contrapicado, mirando el interior del ataúd en el que reposan los restos mortales de un personaje cuya muerte por ahorcamiento nos ha remitido poco antes a un paisaje que junto con la historia de la joven Denise nos remite al clásico del terror gótico Suspense, dirigido por Jack Clayton en 1961 adaptando la novela Otra vuelta de tuerca, de Henry James. Monumento del terror gótico, esa novela y esa película están también muy presentes en otro título clave del terror europeo de las últimas décadas, Los otros, dirigida por Alejandro Amenábar y estrenada en 2001.

      El director debutante Roberto De Feo tiene muy presentes esos referente que en su película completa con un uso del color que puede recordar al aficionado el juego de ese elemento que esgrimía el maestro del terror italiano Darío Argento en películas como Suspiria, con la que este otro largometraje comparte el buen uso del decorado y la luz como elementos discordantes en su puesta en escena. La película está repleta de guiños al giallo que parecen estallar finalmente en el color dominante en el interior de la furgoneta en el momento de la fuga. Y al mismo tiempo, De Feo empeña su puesta en escena en un juego de buen uso de los interiores en construcción sobre punto de fuga, con el centro del plano irradiando la coreografía de los movimientos, sacando el máximo partido a la inquietante y truculenta secuencia del electroshock.

      Junto a esos elementos hay que destacar los actores, ese marcado físico de los mismos, que en todo momento saca un monstruo de esa especie de Buster Keaton perverso que interpreta Maurizio Lombardi, retomando el icónico personaje del mad doctor para reescribirlo de vuelta a las propuestas del terror gótico.

      La película está construida sobre lo inquietante, no sobre el susto, con una voluntad setentera que se traduce incluso en la parafernalia de su decorador y vestuario. Eso puede despistar a algunos espectadores malacostumbrados a que el terror se traduzca siempre en gritos, movimientos de cámara, recursos de exacerbación emocional propiciados por el montaje… El ritmo de la película es el adecuado para el estancamiento que viven los personajes, clave del argumento según se nos aclara al final, y además buen recurso para abordar el tema de la madre posesiva que frena el desarrollo del hijo, un clásico del género de terror.

      Nada mejor que la secuencia del electroshock, con el uso de la música, el disco en primer plano, el desenfoque, la luz, para dejar claro que la propuesta de Il Nido va por otro camino, aunque en un momento determinado integre una pincelada estilo La visita o Rec para meter un susto y de paso sembrar para recoger en el desenlace.

      Opino que esta película es mejor de lo que reflejan las calificaciones de algunos ficheros de internet. Merece la pena echarle un buen vistazo y aprender con ella que hay más alternativas para el terror que el cine de sustos y niñatos perseguidos por el asesino de turno. Consigue todo lo que pretendió lograr, pero no logró, la última adaptación al cine de la novela de James Otra vuelta de tuerca, dirigida por Floria Sigismondi.

      Accidentalmente su argumento resulta más significativo de lo que se pretendiera en el origen del proyecto como consecuencia de la situación de pandemia y confinamiento en la que vivimos.

Miguel Juan Payán

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Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática