Becky ★★

Febrero 04, 2021

Crítica de la película Becky

Entre tantos referentes de home invasion, Becky no encuentra su propia identidad.

      Los thrillers sobre invasiones domésticas de los últimos años han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, ofreciendo el mismo punto de partida de siempre, pero mezclándolo inteligentemente con otros géneros. De esta forma, ese rato de tensión, más o menos garantizado, se ha visto salpicado con las gotas de gore absurdo y autoparodia que tanto se aplauden en Sitges. Una de las últimas películas de este subgénero en pasar por el festival ha sido Becky, la reciente criatura de los directores Jonathan Milott y Cary Murnion, quien ya se habían probado en el terror con toques de comedia negra en su debut Dulces criaturas. En esta ocasión cuentan la historia de Becky, una adolescente que se marcha a pasar el fin de semana con su padre a la casa que tienen en el lago. La joven no consigue superar la muerte de su madre, y la cosa no mejora cuando descubre, para su sorpresa, que su padre también ha invitado a su nueva novia y a su hijo a la escapada. Sin embargo, todo queda en una simple anécdota cuando un grupo de convictos invaden la casa y ella es la única que puede salvarlos.

      Si por algo merece la pena acompañar a Becky en este viaje es por lo bien que la actriz defiende su personaje. La joven Lulu Wilson, con gran bagaje en el cine de terror para su corta edad y un perfil que recuerda al de Mackenzie Davis en los momentos más violentos, demuestra que tiene madera de protagonista y se echa la película a la espalda sin despeinarse. Un verdadero descubrimiento que está a la altura del de la vena dramática de Kevin James, actor habitual de las comedias de Adam Sandler que aquí está irreconocible como amenazador neonazi. Los referentes, como veis, están claros. Pero Becky no tiene la diversión ni el encanto de Solo en casa, ni el estilo y la capacidad para la autoparodia de The Babysitter y mucho menos la claustrofóbica tensión creciente y los estallidos de violencia de Green Room.

Becky 2

      Becky no encuentra su propia identidad ni logra desmelenarse porque se esfuerza en ser más de lo que su premisa de serie B le permite ser. La solemnidad baña la mayor parte del relato, y un ejemplo claro es el débil trasfondo dramático que le dan a la protagonista, que solo consigue que los momentos gore más disparatados no casen con la historia que la pareja de directores realmente quería contar, que se encuentra en el montaje en paralelo de la secuencia de arranque con el villano y la protagonista. Por lo demás, las distintas situaciones en las que esta se ve envuelta poseen una alarmante falta de frescura, en parte porque las hemos visto recientemente en otras producciones, pero también por unos villanos poco carismáticos a la caza de un macguffin que ni la propia película se molesta en explicar o resolver. Es el final, que otorga una interesante segunda lectura a toda la película (¿los monstruos nacen o se hacen?) y entronca directamente con la primera secuencia, lo que salva a Becky de la nadería.

Alejandro Gómez

Becky se puede ver en Movistar

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Modificado por última vez en Jueves, 04 Febrero 2021 21:29
Alejandro Gómez

Todo en uno: cinéfilo, seriéfilo, melómano, lector voraz y tragaldabas.