La liga de la justicia de Zack Snyder ★★★★★ por M.J.P.

Marzo 15, 2021

Crítica de la película La liga de la justicia de Zack Snyder

A la altura de El hombre de acero. Deja en evidencia la versión de 2017.

      Zack Snyder ha demostrado que su Liga de la justicia no tenía casi nada que ver con lo que nos enchufaron en los cines en 2017.

      Más allá de la reivindicación plena que ha conseguido el director con esta versión de cuatro horas, lo que ha quedado puesto de manifiesto con este montaje es que se tomaron muy malas decisiones en la versión de 2017, que podríamos resumir en un concepto: el universo DC en el cine hará muy bien en no intentar imitar al universo Marvel de cine, porque eso es un grave error.

      Todo este nuevo montaje y sobre todo su desenlace, incluso sin el “epílogo Terminator” que mejora notablemente la conclusión de la propuesta, demuestra que, tal como ocurre en los comics, DC tiene suficiente identidad como universo de superhéroes y más que demostrada solvencia como para no tener que andar mimetizando lo que haga la competencia en Marvel Studios.

Justice League 2

      La resolución de la versión de 2017 palidece ante lo que nos propone Zack Snyder. La “solución Joss Whedon” queda puesta en evidencia. No quiero arrearle palos al guionista y director, sobre todo porque creo que la culpa en todo caso la tienen los ejecutivos y responsables del estudio que sabotearon torpemente la versión de Snyder, y, entrando en la misma como un elefante en una cacharrería, se cargaron todo el invento. Esa parte final con niños rescatados y carreras de personajes, etcétera, modo “Vengadores de hacendado” que tenía la versión de 2017 los deja con el culo al aire, por decirlo alto y claro.

      Lo peor es que sospecho que, llevados por su falta de instinto y de talento comercial, seguirán sin ser capaces de saber aprovechar lo que les pone en bandeja Snyder en este nuevo montaje: ese futuro de franquicia prometedor. Ya sea por orgullo o por incompetencia, si dejan pasar esta ocasión de seguir explotando lo que ha sembrado La Liga de la Justicia de Zack Snyder, van a quedar profesionalmente retratados.

      El primer aspecto en el que mejora la versión de Zack Snyder es en el ritmo y en la manera de organizar la información, los acontecimientos y la gestión del protagonismo coral, un protagonismo coral con claves diferentes de las que orientan las producciones de Marvel, dicho sea de paso. La Liga de la Justicia no es, y nunca debería ser, Vengadores.

      En referencia a eso, obviamente el metraje más amplio permite un mejor desarrollo del ritmo de tragedia épica de estos personajes maltratados que en el fondo, y como testimonia el epílogo, son casi antihéroes perdedores. Por contra los Vengadores de Marvel, en manos de Joss Whedon, eran héroes ganadores. E incluso en los peores momentos de Vengadores: Infinity War, en manos ya de los hermanos Russo, siguen siéndolo. Son dos maneras distintas de enfocar el asunto. Y la de Snyder encaja mejor con el universo DC, mientras que las de Whedon y los Russo encajan bien con el universo Marvel. Por eso la velocidad impresa por Whedon a la versión de La Liga de la Justicia de 2017, sobre todo en su parte final, se traducía, al tratar con personajes DC, en fallido apresuramiento, prisas, muchas prisas por rematar la faena. Y eso no encaja con el tipo de personajes de que estamos hablando.

      En esa organización de la información, con ampliación de planos en muchas secuencias, quedan más claras las líneas fundamentales de desarrollo de la trama, así como algunas pinceladas que contribuyen a definir mejor uno de los temas esenciales de la película: la relación entre estos nuevos “semidioses” que son los superhéroes, y los humanos. Ejemplo de ello, sin hacer spoiler: los planos prolongados de la canción de las mujeres en el pueblo que frecuenta Aquaman y lo que dejan entrever al espectador, enlazados por montaje con la añoranza de Martha Kent de su hijo, Clark, alias Superman. Organización y ampliación de la información son por tanto básicas para que estemos ante una película distinta, y con mucha más personalidad, de la apresurada propuesta para salir del paso que nos pusieron en los cines en 2017.

      El segundo aspecto de mejora es que confirma que la relación de aspecto no es un capricho del director, sino que forma parte de su visión y de cómo pensó este proyecto desde el principio. Tengo ganas de ver la versión en blanco y negro porque promete ser igualmente reveladora de la manera en la que visualiza el director el universo superheróico que aquí retrata, y apuesto ya que será una inclinación clara hacia el terror, aún mas oscura que la película en color de la que aquí hablo. Mínimo espero algo tan pertinente, creativo y justificado como ese giro hacia el expresionismo que nos propone la versión en blanco y negro de Mad Max: furia en la carretera, de George Miller.

      Como digo, casi cada plano de la película defiende sin dificultad la opción de relación de aspecto elegida por el director. En todo momento los encuadres quedan realzados, y además funcionan muy bien en esa proporción recogiendo mejor las secuencias de acción trepidante. Se cambia así en la planificación visual de la propuesta extensión, o cantidad, por concentración y calidad.

      El refuerzo de muchos personajes de la historia, como la reina de las amazonas, Hipólita, o James Gordon, obedece no solo a la mayor duración sino también a ese cambio de la relación de aspecto, donde los primeros planos brillan más, sin aire que disperse la atención del espectador, toda ver que, como demuestra el papel y peso de los afectos de padres y madres sobre los personajes, y el papel crucial que desempeña Lois Lane en la trama central de Superman, los afectos son esenciales para hacer avanzar y resolver la trama. Y esos afectos, como los planos en los que aparecen los miembros de la Liga juntos, se materializan visualmente mejor en esta relación de aspecto.

      Ejemplos de todo esto lo encontramos en la composición del plano de Victor Stone/Cyborg y su padre en la ventana, en las secuencias de la granja de los Kent con el encuentro de personajes, pero también en la enérgica presentación de Gordon y el encuentro de éste con Batman, y en el plano de los miembros de la Liga en la nave de Krypton junto al ataúd de Superman, o en la mirada que resume todo el peso del pasado y la necesidad de redención que pesa sobre el antagonista, Steppenwolf, cuando se encuentra con el enviado de Darkseid.

      Y ya que estoy en ese tema, el refuerzo de la base de los antagonistas en esta película es otra clave de mejora importante respecto al montaje anterior, con un Steppenwolf que era uno de los factores flojos de la versión de 2017 muy bien reforzado.

      Resumiendo: Zack Snyder ha completado con esta película su arco o ciclo de tres películas sobre Superman, al que mira como un nuevo Cristo laico, con pose de redentor sobre el planeta Tierra. El hombre de acero abordó la revelación del redentor superheroico. Batman V. Superman se ocupó de la tortura y crucifixión del héroe (con sucedáneo de la lanza de Longinos que atravesó el costado de Cristo incluido). Y La liga de la Justicia aborda la resurrección.

      Merece la pena dedicarle casi cuatro horas. Creo que habrá mucha gente que la verá más de una vez. Y pienso que es tan buena, e incluso diría que en algunos aspectos incluso mejor que El hombre de acero, y sin duda supera a Batman V Superman: el amanecer de la justicia.

      En su liga, en su gama de producto de evasión y entretenimiento, es una cinco estrellas.

Miguel Juan Payán

Add to Flipboard Magazine.

VIDEO CRÍTICA

©accioncine

Logo Accioncine

 

Revista ACCION

haga clic en mí para abrirlo

cierre la etiqueta tanto en la parte superior como en la parte inferior

texto dentro del spoiler

Modificado por última vez en Viernes, 19 Marzo 2021 13:31
Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática