Península ★★★

Abril 19, 2021

Crítica de la película Península

Entretenida pero sin el brío de su antecesora. .

      La tercera entrega de la saga Train to Busan ha sido sin duda una experiencia y un entretenimiento más que efectivo, aunque para nada original. Una película mutante que toma elementos de muchas otras sagas, muy evidentes y que funcionan, claro. Pero que no va en ningún caso, a producirnos las sensaciones que nos dejó la brillante segunda entrega. Porque recordemos que esto es una trilogía compuesta por el díptico Seoul Station de animación a la que sólo un mes después siguió en los cines de su país la ya mítica Train to Busan. Península cierra la trilogía, por ahora, con la más espectacular de las entregas, lo que no quiere decir que sea la mejor. Y quizá esa sea desde el inicio su intención.

      La película nos lleva a la huida de Corea por parte de los supervivientes, en barcos del ejército y a un brote dentro de uno de ellos… para de repente cambiar las reglas del juego. Han pasado unos años, Corea del Sur está en cuarentena y nadie puede entrar y salir del país, si es que queda alguien vivo dentro. Los supervivientes malviven en Hong Kong. Algunos de ellos son contactados por un mafioso local para ir a recuperar una preciosa carga al lugar donde todo comenzó, lo que supondrá un viaje lleno de peligros y descubrimientos para todos. Ese es uno de los aciertos de la película, cuando parecía que Tren a Busan iba a convertirse en Barco a Hong Kong, la película cambia las reglas del juego y busca sorprendernos con algo distinto.


Peninsula 2

      Algo que, sin duda, bebe de muchas fuentes. Muchas evidentes. Tiene mucho de Mad Max, con sus diseños y sus villanos. Tiene mucho de la propia saga Resident Evil cinematográfica, con esa ciudad caída y abandonada. Y tiene muchísimo de Fast and Furious, que es su punto más débil. Esa necesidad de vehículos continuamente en pantalla, todo ello generado por ordenador, que resta interés a lo que debería ser un relato de terror y acción quizá más directa. Pierde la fuerza de momentos como la “Arena” de combate, con esa necesidad continua de hacer carreras de coches imposibles por las calles de una ciudad abandonada. Algo que funciona la primera vez, pero no toda la película.

      Una película que cambia la relación padre/hija de la primera por una dupla madre/hijas y redención/perdón de los protagonistas, una buscando que sus hijas siempre sobrevivan, y el otro buscando el perdón por aquello que cree que debió hacer y nunca hizo. Un viaje interesante aunque mal explorado. La película tiene bajones de ritmo que la anterior no tenía. Y requiere de muchos diálogos para explorar cosas que en Train to Busan con una mirada estaban más que explicadas. Le falta ese brío y esa velocidad apabullante, y lo sustituye con espectacularidad, momentos vibrantes y un poderoso tramo final. Es inferior, a todas luces, pero no es ni mucho menos mala película. Simplemente pretende entretener y lo consigue sobradamente.

Jesús Usero

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Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión