Miguel Juan Payán

Miguel Juan Payán

Profesor de Historia del cine, Géneros cinematográficos y Literatura dramática

Crítica de la película Melanie, the Girl With All the Gifts

Interesante aporte a las películas de zombis que demuestra que todavía hay espacio para seguir explotando la fórmula.

Hay quienes la han puesto a parir por tener el atrevimiento de intentar seguir explotando el subgénero zombi, que muchos ya quieren enterrar definitivamente con la misma precipitación que suele ser habitual en este tipo de ceremoniales de enterramiento prematuro, en contra de lo que parece pensar el público, que sigue mirando con curiosidad todo tipo de trama que tenga que ver con el asunto de los muertos vivientes. En lugar de escuchar a los analistas sesudos que predicen la muerte del subgénero por agotamiento, los artífices de Melanie, the Girl With All the Gifts han preferido atreverse a ver qué se podía hacer con el asunto aportando cosas si no del todo novedosas, al menos sí curiosas y dignas de ser apuntadas en positivo por el espectador en general, sea o no aficionado al subgénero en el que se enmarca el largometraje.

Crítica de la película Resident Evil: Capítulo final

Mejor que las dos películas anteriores, retoma claves de las tres primeras entregas.

Alice vuelve con fuerza. Y es inesperado, porque la última entrega de la saga de Resident Evil fue bastante floja en lo argumental y demasiado festiva y disparatada en lo tecnológico. Al contrario que aquella, aquí se han centrado en retomar las claves que le han dado identidad a la franquicia y además andando hacia atrás en el tiempo, pasando de un arranque de la película que remite a las claves “Mad Max” de la tercera entrega a una reentrada en la cuna de Umbrella Corporation que tiene mucho de la segunda película hasta volver a los orígenes de la Colmena que vimos en la primera entrega de Resident Evil, con homenaje al “momento de parrillada” que fue una de las secuencias más celebradas por los seguidores de la franquicia en aquel primero encuentro con Alice y sus peripecias.

Crítica de la película Shin Godzilla

La mejor película de Godzilla que he visto, la que saca más y mejor partido a las claves del original.

El cine japonés ha conseguido finalmente volver a pillarle las vueltas al monstruo icónico que nació en los años cincuenta y acabó convirtiéndose en uno de los emblemas de su cine fantástico y de ciencia ficción. Shin Godzilla se una celebración del personaje que protagonizara Japón bajo el terror del monstruo, la primera entrega de Godzilla, convertido en metáfora del terror y la catástrofe nuclear desatada en Hiroshima y Nagasaki, esa especie de representación del espíritu de la naturaleza maltratada rebelándose y vengándose contra el hombre, que luego se convertiría en una especie de muñecote para entretenimiento de todos los públicos, sumiéndose en una sobrexplotación comercial que le llevó a devaluarse como héroe y protector de Japón frente a otras monstruosas amenazas del kaiju eiga.

Crítica de la película La ciudad de las estrellas: La La Land 

Una de las mejores películas que vamos a ver este año. Lección de cine.

Normalmente no me interesa el cine musical, pero tengo que reconocer que desde su arranque esta película me enganchó y a medida que avanza en su desarrollo crece hasta convertirse en una de las mejores películas del año que ahora acaba de empezar. Tiene además el ADN de la película nominada a los Oscar y muchas papeletas para ser una de las ganadoras. Me dio la impresión de que Damien Chazelle, que ya nos había sorprendido muy gratamente con su trabajo en Whiplash, ha conseguido todo aquello que se propuso lograr, pero no logró, Francis Coppola con una de sus películas más arriesgadas pero peor comprendidas en su momento: Corazonada.

Crítica de la película Rogue One: Una Historia de Star Wars

Mejor que el Episodio VII y con más personalidad a la hora de tratar la mitología de la saga.

Hace meses, cuando salió el primer tráiler de este largometraje, me mojé en un vídeo y dije que podría llegar a ser mejor y gustarme más que el Episodio VII, y lo cierto es que mis expectativas se han cumplido y precisamente por el camino que yo aventuré en aquel momento. Más libre que la película de J.J. Abrams a la hora de abordar la mitología de Star Wars, Rogue One consigue explorar aspectos realmente novedosos de la misma sin apartarse del espíritu de la franquicia. Es más, incluye numerosos guiños e incluso varios personajes clave que sirven para enlazar perfectamente este largometraje con el Episodio IV, una nueva esperanza. Y de hecho la palabra clave de esta historia es precisamente esa, la esperanza como motor de la Rebelión. Lo que hace Gareth Edwards es sacar el máximo partido a la libertad para contar una historia que se instala cómodamente desde el primer momento en la corriente narrativa de Star Wars pero busca incesantemente y con éxito darle otra vuelta de tuerca a la misma.

Crítica de la película Operación Anthropoid

Buena vuelta de tuerca al cine bélico de operaciones suicidas construida sobre actores más que sobre la acción.

Casualidades de la vida. Esta misma semana se estrena El infiltrado, otra película que comparte agallas y personalidad a la hora de proponer su aproximación a los géneros tradicionales del cine, reforzando el papel como fórmula de evasión de los mismos con unas detallistas construcciones sobre el desarrollo de los personajes y el trabajo de los actores que refuerza el conjunto de la película con mayor madurez y renuncia a la parafernalia más superficial y festivamente inocente de los mismos para llevarlos a un nivel de mayor madurez. Si El infiltrado hace eso con el cine policíaco de intriga en la lucha contra la droga, en Operación Anthropoid nos encontramos otro ejercicio similar pero aplicado al cine bélico, y más concretamente al que podemos ver en películas como Los héroes de Telemark (Anthony Mann, 1965), Operación Crossbow (Michael Anderson, 1965), pero donde aquellas trabajaran en clave épica y potenciando la acción, elaborando su discurso visual sobre los planos generales y las secuencias de acción, ésta otra película prefiere construir sobre los planos cercanos, planos medios y primeros planos, que dan toda la fuerza y el protagonismo al drama y el conflicto de los personajes sobre el despliegue de la acción trepidante. De ese modo tiene en común con El infiltrado su habilidad para construir una intriga creciente que reescribe el género en el que se mueve y las claves del mismo para buscar una implicación del espectador en la trama a través de una cierta relación de intimidad con los personajes principales. Resultado de ello es que la jaula en la que éstos están encerrados se cierra sobre nosotros como si formáramos parte de la propia historia que se nos cuenta desde el primer momento, cuando los dos protagonistas caen en el bosque y acaban en la cabaña donde comienza su odisea en territorio enemigo.

Crítica de la película Hasta el último hombre

Una de las mejores películas bélicas sobre la Segunda Guerra Mundial.

Al nivel de las grandes: Salvar al soldado Ryan, La delgada línea roja, Cartas desde Iwo Jima, La colina de la hamburguesa, La colina de los héroes, La colina de los diablos de acero, Ataque, la serie Hermanos de sangre… Estas son las claves que pueden servir para hacerse una idea de cómo y por donde respira el último trabajo de Mel Gibson como director, una de sus mejores películas, mejor que la serie Las banderas de nuestros padres, The Pacific o Windtalkers y al nivel de otra joya del género bélico, o por aclararlo más, antibelicista, Senderos de gloria, de Kubrick.

Es también una de las miradas más brutales del cine a la guerra, sin adornos ni componendas para edulcorar las imágenes que representan el infierno de la muerte. Cada muerto y cada herido deja su huella en el espectador, que se ve totalmente envuelto en el huracán de violencia en algunas de las mejores escenas de acción que ha rodado el cine. Eso sí, acción con contenido, no acción por la mera acción o como adorno principal de la función. Detrás de las secuencias bélicas propiamente dichas, lo que oculta Hasta el último hombre es una apuesta muy actual por la vida frente a la muerte, una clara reflexión sobre las culturas de vida frente a las culturas y rituales de muerte, lo cual, con los tiempos de guerra contra el terrorismo en los que vivimos, resulta plenamente actual y va más allá del contexto histórico en el que se desarrolla este largometraje que por otra parte se basa en una historia real.

Crítica de la película 1898 los últimos de Filipinas

Recomendable aventura bélica con mirada responsable hacia nuestra historia.

Aplaudo con ganas la iniciativa de devolver al audiovisual español, ya sea en el cine o en televisión, la fuente inagotable de personajes, argumentos, acontecimientos y conflictos que puede aportar al mismo la fecunda Historia de España anterior a la Guerra Civil. Lo aplaudo naturalmente como necesaria reflexión sobre nuestro pasado, de dónde venimos, para tener al menos una ligera idea de qué somos y hacia dónde vamos. Pero lo aplaudo aún más como aficionado al cine que ha consumido y aplaudido la incesante mitificación de la historia ajena, británica y estadounidense principalmente, en películas como El Álamo o Zulú y puede ahora experimentar similares sensaciones como aficionado al cine entrando en contacto con un hecho histórico de su propia cultura, habitado por personajes que además el brillante reparto de esta película hace tan cercanos, tan de hoy mismo, tan de encontrárselos a la vuelta de la esquina, aunque la acción de la película nos remonte hasta fecha tan lejana, pero no necesariamente tan ajena, como 1898. Aplaudo en definitiva la película porque consigue sacar adelante una mirada responsable sobre esa Historia que, como la de cualquier otro país, tiene luces y sombras, y en la que desde hace demasiado tiempo la mirada del cine y la televisión parece empeñada en dejar que las sombras siempre devoren a las luces.

Crítica de la película Vaiana

Entretenida variante hawaiana de los cuentos de princesas de la Disney.

La fábrica de animación se pone en marcha nuevamente para presentar otra de sus princesas, ésta de clave más étnica, con el respaldo de la clave mitológica de la cultura hawaiana, lo cual es posiblemente lo mejor de todo este producto que intenta seguir los pasos de sus antecesoras pero se queda algo por debajo de la mayoría de ellas. Para que quede más claro, no es Frozen. Tampoco es Brave. Es mejor que Tiana y el sapo, obra de sus mismos directores, pero está lejos de las mejores películas realizadas por Clemens y Musker, como La sirenita, Aladdin y Hércules.

Crítica de la película Aliados de Robert Zemeckis con Brad Pitt

Romance competente que navega irregularmente entre el bélico y el espionaje.

Robert Zemeckis sigue su camino de visita de las fórmulas explotadas por el Hollywood clásico preparando un cóctel de romance con algunas pinceladas iniciales de cine de espionaje y unas gotas de cine bélico. Es tan eficaz como entretenimiento como suelen serlo sus películas, pero no alcanza el nivel de sus mejores logros como director, Forrest Gump o Náufrago.

Aliados juega con competencia, pero no acaba de explotar tanto como podría, la sinergia entre los géneros citados, principalmente porque, como le ocurriera a otros dos largometrajes de parecidas hechuras y contenidos, La calle del adiós (Peter Hyams, 1979) y Resplandor en la oscuridad (David Seltzer, 1992), que no obstante son inferiores, se empeña en reproducir casi como una postal la fórmula de hibridación de géneros y explotación de las estrellas que aplicara el Hollywood clásico. Esperaba más de un guión de Steven Knight, que está detrás de las teclas en joyas como la serie Peaky Blinders, o largometrajes como Promesas del este y Locke. El guión cae en su parte final en lo referido a interés y resuelve precipitadamente la incógnita que se plantea en la parte central de la película sobre la verdadera identidad de la protagonista. En su conjunto, Aliados es superior a las dos películas citadas, pero no rentabiliza los elementos de que dispone y es irregular en su ritmo y desarrollo.

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