Crítica de la película Amundsen

Sobrio y algo convencional biopic sobre la vida del explorador noruego Roald Amundsen, que dirige Espen Sandberg (Kon-Tiki).

Roald Amundsen era un hombre serio, parco en palabras y con un carácter un tanto singular. Sin embargo, su naturaleza se transformaba, cuando se ponía a surcar las superficies heladas del planeta. Esta obsesión por aventurarse hacia geografías desconocidas convirtió al primer humano acreditado en alcanzar el Polo Sur en una auténtica celebridad, dentro del reino de Noruega; pero los destellos estelares no parecían acompañarle en la parcela más íntima y sosegada de su existencia.

El cineasta Espen Sandberg (quien ya recreó las hazañas del también aventurero Thor Heyerdall, en Kon-Tiki) se acerca a la escurridiza y pétrea personalidad de Amundsen, desde una perspectiva un tanto opaca. La necesidad de quedarse en el envoltorio, y hurgar poco en las capas menos mediáticas de tan ilustre protagonista, lleva al director a mostrar un retrato algo frío, donde los conflictos con su hermano Leon están rebajados en intensidad, y en el que las peleas por sacar adelante las expediciones son meras anécdotas, eclipsadas por la grandeza de los proyectos emprendidos.

Bajo semejantes premisas, el actor Pål Sverre Hagen (que igualmente prestó su físico para encarnar al antes citado Thor Heyerdall, en Kon-Tiki) modifica sus facciones convenientemente, para parecer el envejecido individuo que se dio a conocer por su espectacular viaje al temido Paso del Noroeste (el mismo en el que encallaron los navegantes de la serie El Terror). Un trabajo que se aprecia mejor desde el punto de vista estético, ya que su caracterización no consigue traspasar en ningún momento la dura epidermis del aventurero nacido en Borge al que representa. De esta manera, el intérprete refleja la faz de un individuo atrapado en su propio universo, al que únicamente le mueve su pasión por ir donde los demás mortales aún no se habían atrevido a trasladarse.