Crítica de la película El secreto: Atrévete a soñar

Rutinaria y poco inspirada puesta en escena, para esta colorista adaptación del homónimo best-seller escrito por Rhonda Byrne.

      Existe una tendencia en el cine estadounidense consistente en entender las pasiones románticas como un camino para alcanzar una segunda oportunidad a nivel existencial. Una manera de acceder a una vida plagada de lujos y bonanza (tanto sentimental como económicamente), potenciada por un artificial equilibrio entre el amor y el triunfo personal, que casa muy bien con el estilo de superación propio de la nación de las barras y estrellas. Este gusto por presentar historias convenientemente felices, en las que cualquier elemento discordante se suaviza hasta la casi desaparición del mismo, forma parte de una manera de pensar muy enraizada en la sociedad de USA, que proviene de la literatura concebida para hacer soñar a sus lectores con mundos de opulencia, y eternamente seguros.