Cien años de perdón. Competente mezcla de cine negro, película de atracos e intriga de conspiración.

Daniel Calparsoro es uno de los directores que mejor ha sabido mantener el listón alto del cine de género y de acción en nuestro país, sin por ello perder claves de autoría llegado el caso. Ese ejercicio, demostrado en películas como Salto al vacío, Pasajes, A ciegas o Asfalto encontró un corte más comercial pero no por ello menos eficaz e interesante en películas como Guerreros, Ausentes o Invasor. Y ahora, con Cien años de perdón, plantea un trabajo con la cámara diferenciado en algunos aspectos del de esa segunda tanda de películas y más cercano en su trabajo con los personajes al de sus cuatro primeros largometrajes. De ello nos me habló el propio director en la videoentrevista que le hice con motivo del estreno de la película y que pueden encontrar en esta misma página web, así que no voy a extenderme en lo referido a ese aspecto, pero sí quería destacar aquí la capacidad de Calparsoro para edificar película siguiendo la fórmula del cine de género, pero sin dejar de interesarse sobre todo por los personajes como elemento central de sus historias.