Crítica de la película Fragmentos de una mujer

Una sensacional Vanessa Kirby levanta un guión demasiado errático.

      La propuesta de la guionista Kata Wéber y el director Kornél Mundruczó (el título figura como una película de ambos, aunque se repartan las labores) es una mirada a lo que es, tal y como indica el título, una mujer rota y fragmentada tras un evento traumático, y cómo poco a poco podemos, o puede, reconstruir su propia existencia o quizá no hacerlo en absoluto. La película también es una mirada a la maternidad, las relaciones familiares y románticas, el entorno laboral y ciertas decisiones realmente cuestionables, como dar a luz en casa. Y, dentro del cine independiente o con un menor presupuesto, tiene un acabado visual realmente impresionante que propone unas imágenes de una belleza perturbadora, o con una sensación más desasosegante que la mejor película de terror.