Crítica de la película El árbol de la sangre

Julio Medem vuelve a diseñar un filme atmosférico al cien por cien, en el que sobran las palabras de los actores y el engranaje formal de la historia.

Vacas, Tierra, Lucía y el sexo, Los amantes del Círculo Polar…. El cine de Julio Medem es un cúmulo de imágenes en las que prevalece la esencia de lo intangible, más que el lenguaje racional de un guion clásico. La fuerza visual con la que el director vasco ha gestionado sus mejores obras hace palidecer a unas historias normalmente flojas en su componente dramático, lastradas por un exceso de ambición narrativa.