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Crítica de la película Underwater

Sorprendente homenaje al género de terror bajo el agua.

De donde no esperábamos absolutamente nada, como mucho un descalabro como pudo ser Life, nos encontramos con una película que aprovecha muy bien algunos de los elementos con los que cuenta desde su inicio. Un buen reparto, lleno de rostros conocidos y buenos actores y actrices, un interesante punto de partida, y una localización inmejorable para la historia, el fondo marino. Oscuro, siniestro… pocas personas no sienten un escalofrío al pensar en la profundidad del océano, donde no llega la luz del sol y la oscuridad es absoluta, y donde, realidad o no, nuestras pesadillas, los mayores monstruos pueden hacerse realidad. La película sabe usar ese espacio para generar tensión y hacer que crezca poco a poco a lo largo del relato.

Una estación de trabajo situada en el fondo de la fosa de las Marianas, a casi 7 millas de profundidad, donde una empresa está perforando para obtener materiales del fondo marino. Un terremoto provoca un desastre que permite a algunos huir pero deja encerrados e incomunicados a un pequeño grupo de supervivientes que tendrá que embarcarse en una peligrosa aventura para sobrevivir. Aunque, lo que no saben, es que quizá no estén solos ahí abajo… Noventa y cinco minutos sólo de duración para una película que ni siquiera nos deja aburrirnos y que cuenta con un sólido y competente reparto para defender la historia, apañada, correcta, con demasiados clichés y algún momento absurdo que se repite, pero también con curiosos detalles y un giro final muy jugoso.

Crítica de la película Los Ángeles de Charlie

Innecesaria y desangelada versión de las películas anteriores.

¿Entretenida? Pues pasablemente entretenida. ¿Mejor que las anteriores? A ver, las anteriores tampoco eran para tirar cohetes. A mí me resultaron más indigestas que ésta. Se gustaban mucho, más de lo recomendable. Se creían más graciosas de lo que eran. Confieso que ésta me ha resultado más digerible. El problema es que se limita a replicar con insistencia cansina las mismas propuestas de las dos que protagonizara Drew Barrymore con Cameron Díaz y Lucy Liu, y aunque en mi opinión Kristen Stewart y Elizabeth Banks hacen lo que pueden para mantener algo de chispa en la propuesta, se les cae por esa falta de propuesta nueva en lo ya contado anteriormente, que como digo tampoco era como para tirar cohetes de alegría.

Esta película recuerda bastante el intento de reboot de Men In Black, aunque en general aquella otra me resultó más sólida como distracción veraniega de lo que es ésta. Las dos películas tienen en común la reincidencia con lo ya explotado. Las dos son igualmente limitadas en su argumento, mero pretexto para incidir una vez más en las características de la franquicia a la que pertenecen. Pero esta parte de una base menos sólida, porque tanto la serie de Los ángeles de Charlie, fenómeno televisivo en su momento, como las dos películas protagonizadas y producidas por Drew Barrymore, que funcionaron en la taquilla, tenían poca materia prima que explotar. Eran mero cromo. Como ocurre en esta, sus personajes eran mero boceto. Y como en ésta, cuando intentan tener algo más detrás que contar, caen en el artificio.

Crítica de la película Blancanieves y la leyenda del cazador

Blancanieves y la leyenda del cazador, entretenida aventura con Charlize Theron como lo mejor, ritmo desigual y algo larga. Poniendo toda la carne en el asador en lo referido a despliegue visual y efectos especiales, acercándose al terror en algunos planos, jugando con las claves del cuento con cierta flexibilidad y originalidad, y contando como mejor aliada con un gran trabajo interpretativo de Charlize Theron, esta nueva versión cañera y guerrera de Blancanieves da una visión del asunto no revolucionariamente innovadora, pero si suficientemente competente como para entretenernos con competencia durante la mayor parte de su metraje. Tiene a su favor un arranque interesante, que engancha, con Theron echándose la película sobre sus bellas espaldas como una especie de variable brujeril de la Cersei Lannister de Juego de Tronos, y tirando para arriba con el asunto sin problemas, totalmente eficaz en su encarnación de la mala de la historia, que a ratos parece haber estudiado en la academia del lado oscuro de la fuerza del Emperador Palpatine de Star Wars y en otros momentos recuerda a la vampiresca condesa Bathory que buscaba la juventud consumiendo la sangre de jóvenes doncellas.

Terrorífica y bella hasta hacer que sea totalmente absurda la pregunta al espejo, porque la más guapa de toda la película es ella, sin duda, Theron es el plato fuerte de este largometraje que además en su primera parte funciona bastante bien como película de evasión convirtiéndose en una historia de fuga y persecución donde Kristen Stewart sigue poniendo algunas carillas que recuerdan en principio a la Bella de la saga Crepúsculo pero finalmente consiguen encontrar una personalidad propia para su versión guerrera de Blancanieves, y Chris Hemsworth interpretando un personaje que recuerda mucho al de Val Kilmer en Willow, pero con menos sentido del humor.

Es una lástima que ese arranque y esa primera hora de metraje, como digo bastante completa en lo referido a entretenernos, empiecen a perder ritmo en el momento en que se produce el inevitable encuentro con los enanos, que no obstante son un excelente trabajo de efectos visuales sobre actores reales, en una línea que anticipa lo que se va a hacer con los enanos de El Hobbit. La entrada en el Santuario que sigue al paso por el Bosque Oscuro, mucho más interesante, se pierde en un paisaje de colorines como si de repente tuvieran que rendir pleitesía a la versión Disney del mismo asunto y, para mi sorpresa, se produce un innecesario frenazo en el ritmo de la narración que con la aparición del ciervo me ha sacado totalmente de la película. A parte de que el ciervo me recuerde mucho algunos bichejos míticos de la filmografía del maestro de dibujos animados japonés Hayao Miyazaki, concretamente La princesa Monoke, me ha recordado también al león Aslan de El león, la bruja y el armario, y si a eso añadimos la entrada en funciones del príncipe como una especie de Robin Hood y el desenlace con Blancanieves convertida en algo así como una especie de Juana de Arco, el puzzle de referencias se hace ya notar en demasía quitándole protagonismo e identidad propia al tema central.

He echado también de menos el sentido del humor. No tiene. Ni una gota. Todo es trágico, siniestro, serio, y finalmente épico… Pero de humor nada de nada. Eso perjudica la creación de una química más directa, estilo guerra de sexos, entre el cazador y Blancanieves, algo que habría beneficiado un desarrollo más dinámico de la historia evitando la caída de ritmo que he mencionado antes. En lugar de eso, se plantea un extraño requiebro a la versión original del relato con el beso del príncipe que merced a un juego de miradas entre Blancanieves y el cazador deja en el aire en plan intriga si hay rollito o no entre ellos y haciéndome sospechar que se les ha pasado por la cabeza facturarse una secuela si el rendimiento en taquilla de ésta les convence.

En la manera de desenvolverse visualmente camino de su desenlace la película no duda en tirar de un recurso algo manido, el plano aéreo y paisajístico, buscando una especie de tono épico heredado de El señor de los anillos, con varios planos que recuerdan los paseos por la Tierra Media de la Hermandad del Anillo. Menos mal que consigue levantar otra vez el vuelo en la parte final, proponiéndonos el enfrentamiento definitivo entre la heroína y la villana, en una fase de la historia en la que ya ha quedado muy lejos el relato original y parece abrirse paso a otro tipo de historia que, si ustedes me lo permiten, me hace sospechar que caso de haber una secuela podría ser, con relativa facilidad, más interesante que esta primera película.

Porque el problema con Blancanieves u otro cualquier cuento infantil es que, nos gusten o no, nos los conocemos del derecho y del revés, lo cual reduce la posibilidad de sorprender, por novedosa que sea la versión.

He de reconocer que han sabido darle una personalidad propia a esta versión, proporcionándonos además numerosos momentos de acción trepidante y la oportunidad de ver a una Charlize Theron en plenitud, pero por otra parte creo que se les ha ido un poco de tiempo, me sobra el desvarío ecológicofestivo del ciervo, las hadas y la tortuga florero, y alguien debería decirle a Kristen Stewart que está mucho más guapa en cámara cerrando los labios en lugar de tener la boca abierta continuamente como si siguiera esperando que Edward Cullen venga a hacerle una visita. A la escena en de la muerte posterior a morder la manzana me remito.

Resumiendo: moderadamente entretenida, más aún en su trepidante primera parte que en la segunda, con un trío de cazador, Blancanieves y príncipe al que creo que podrían haberle sacado más jugo en el guión, porque los actores cumplen, si bien la parte del león en lo referido a lucimiento se la lleva Charlize Theron.

Miguel Juan Payán

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