La gran mentira ★★★

Diciembre 01, 2019

Crítica de la película La gran mentira

McKellen y Mirren elevan este thriller con un guión excesivamente tramposo.

De hecho, de no ser por ellos dos y por el buen hacer de Bill Condon tras las cámaras, la película podría haber pasado por un telefilm de esos que emiten los fines de semana a la hora de la siesta. No es sólo que la historia sea la justa y necesaria para llevar la trama del punto a al b, sino que además es tan, tan tramposo, que los momentos finales pueden producir una sensación de sonrojo en el espectador, como si nos estuviesen tomando el pelo. Pero claro, por el camino tenemos a Helen Mirren y a Ian McKellen cara a cara, en un juego de engaños y mentiras que es una delicia. Dos intérpretes que podrían hacer fascinante la lectura de la guía telefónica… Y el guión de La Gran Mentira se asimila demasiado.

Un viejo estafador, experimentado y con mucho talento, tiene sus miras puestas en una reciente viuda con un gran patrimonio, a la que pretende seducir y desplumar, mientras sigue con otros de sus negocios. Pero el pasado de los personajes y las emociones se mezclarán en la situación, cambiándolo todo. Es difícil no soltar algún SPOILER cuando uno habla en profundidad de una película como La Gran Mentira, porque tiene varios giros de guión importantes. Hay que tener en cuenta que la fecha en la que se desarrolla la historia es 2009, algo de cierta relevancia. Y, por muy mediocres que sean esos giros, hay que respetar al espectador y dejar que sea él quien los descubra.