Crítica de la película Las leyes de la frontera

Monzón vuelve sobre el llamado cine quinqui para mejorarlo con eficaz elegancia.

      Daniel Monzón no defrauda y sigue siendo capaz de convencer al espectador más escéptico para que juegue a lo que él le propone. Y otro tanto puede decirse de Jorge Guerricaechevarría en el guión. Voy a explicar eso del espectador escéptico. Vaya por delante una confesión ante las altas instancias que rigen la moda de nuestros días y el etiquetado de las papillas y potitos mediáticos: Me acuso de ser escéptico y poco entusiasta -por decirlo de forma suave- de la mitificación y reverencia hacia el cine quinqui como crítica social y reivindicación de personajes sometidos a la exclusión social, quizá porque consumí esas películas en la misma época en que las calles de las ciudades españolas respiraban bajo las páginas de sucesos escritas a golpe de atraco por sus protagonistas reales y no resultaba fácil considerarlos forajidos de leyenda.