Crítica de la película Tiempo después de José Luis Cuerda

Decepcionante regreso de Cuerda al particular universo surrealista que creó con Amanece que no es poco. .

Como los buenos maestros, José Luis Cuerda siempre ha sabido moverse con soltura entre la comedia disparatada y el drama más desolador. Como director seguramente su película más destacada sea La lengua de las mariposas, pero si por algo será recordado el cineasta manchego es por su peculiar sentido del humor, que le ha llevado a fundar un subgénero: el surruralista. Mezcla de surrealismo y humor rural, ese estilo se materializó en la trilogía compuesta por Total, Amanece que no es poco y Así en el cielo como en la tierra. Su importancia fue tal que de ella bebieron humoristas de la talla de José Mota y, especialmente, los chanantes Joaquín Reyes, Raúl Cimas o Carlos Areces, que participan en el film como homenaje a su mentor.

Crítica de la película Animales sin collar

Directa a la boca del estómago, una contundente película. Con una trama que comienza como un drama, se convierte en un thriller y acaba como análisis político de una sociedad, la nuestra, que está llena de secretos y mentiras. La película lo hace con sencillez, sabiendo por quién y por qué apuesta, sin forzar las cosas y sin hacer que su esfuerzo nos resulte excesivo o recargado. Una historia de secretos y mentiras que muchos esconden debajo de la alfombra, y que tiene como telón de fondo el mundo de la política en Andalucía, con partidos ficticios, sí, pero personas de carne y hueso, muy reales, con dilemas que plantean situaciones que conocemos del mundo real hoy en día. O quizá no imaginamos, pero suponemos que suceden…

Crítica de la película La sombra de la ley

Cine de género muy nuestro, con un acabado visual insuperable. Si alguien me preguntase cuánto ha costado La Sombra de la Ley, posiblemente le dijese que parece una producción de Hollywood de más de 50 millones de dólares, en cuanto a diseño de producción, escenas de acción, efectos visuales… Eso sin mencionar a su reparto. Conocer de boca de su director el coste real de la película es quedarse pasmado con lo que han conseguido, con la forma de exprimir hasta el último céntimo para hacer de esta nueva película de Dani de la Torre, una superproducción en toda regla, una de esas películas que uno espera que tenga un enorme éxito, para que sigan haciendo más. No será fácil, pero es un primer paso.

Crítica de la película Barbacana, la huella del lobo

Arturo Menor aborda el eterno conflicto entre ganaderos y lobos con un documental tan irregular como necesario.

El documentalista y biólogo Arturo Menor se pone de nuevo al frente de un proyecto de cine documental de temática naturalista y ecológica tras su largo WildMed, el último bosque mediterráneo y los cortos Ecología de la muerte y Amigas del aire. Tres años le ha llevado al director talaverano levantar esta película, en la que junto con su equipo sigue la pista de una manada de lobos hasta los puntos más altos de la Cordillera Cantábrica, desmitificando por el camino el conflicto de estos animales con los ganaderos y reivindicando su importancia para el ecosistema.

Crítica de la película Ánimas

Curiosa propuesta de terror milennial con varios puntos de interés.

Limitada en medios pero valiente en algunos aspectos, más floja en otros, Ánimas me parece interesante sobre todo porque es un pulso entre el uso de los tópicos del género de terror y al mismo tiempo intenta escapar de los mismos por otros caminos que buscan darle más fuerza a la propuesta.

Explora por un lado la vía de la psicología. Cierto es que en lo referido a su propuesta psicológica me quedo antes con su capacidad para querer jugar visualmente con ese asunto que por el contenido narrativo de todo ese aspecto, demasiado previsible. En ese terreno de la psicología Ángela Molina presta una solidez necesaria pero no del todo aprovechada. Creo que ese personaje, independiente del papel o peso que tenga en la novela de la que parte la película, merecía en el cine, y contando con esa actriz que siempre te lo da todo ante la cámara, ser más importante en el desarrollo general de la trama. A veces el cine y su lenguaje pide desarrollar más los personajes que en otros medios no requieren o pueden proponer tanto juego. De ahí que la adaptación novela a cine nunca sea fácil. En otros aspectos, como el empeño de juego con recursos visuales como la puerta en el suelo, creo que la película puede caer en el tópico, o incluso mostrarse ingenua, pero aplaudo la decisión de atreverse a jugar con la ilustración que hace Ánimas de lo psicológico desde lo visual, algo que nunca es fácil y que se le resistió incluso a Hitchcock en Recuerda incluso contando con Salvador Dalí para solventar todo el asunto onírico. Me parece no obstante que en ese proceso un mayor protagonismo del personaje de Ángela Molina habría sido muy beneficioso. No me canso de decir que los actores son el mejor recurso, la mejor herramienta y el mejor efecto especial con que puede contar el cine.

Crítica de la película Yucatán

Comedia de enredo elegante bien resuelta por director y actores.

Aprecio siempre, y en esta ocasión también, el buen trabajo de recuperación del cine clásico y las claves de los géneros que lo habitaron que viene haciendo Daniel Monzón a lo largo de su carrera como director y que ya dejó planteada también como guionista en Desvío al paraíso. Monzón tuvo el valor de afrontar ese empeño de abordar lo genérico sin renunciar a sus inquietudes autorales como narrador ya desde su primer trabajo en la silla del director, El corazón del guerrero, atreviéndose incluso con un subgénero tan difícil como el de Espada y Brujería, sin adulterarlo con un filtro de fantasía monjil como hacen otros. Ahí le echó un par y siempre le he admirado por ello y por su siguiente película, El robo más grande jamás contado, que forma un dúo de sus películas más flojas para la mayoría de los críticos pero tienen mucho más que rescatar de lo que algunos pretenden, y al mismo tiempo comparten mucho de ese afán de Monzón por hacer el cine que le gustaría ver y rendir homenaje a aquello que le ha divertido cuando era solo espectador. Agradecí en su momento esa especie de fuerza de impulsión inicial de lo que luego empezó a ser mejor valorado por la mayoría de mis colegas cuando el misil Monzón comenzó a despegar en una curva de creciente de reconocimiento de crítica y público con La caja Kovak y alcanzó su punto más alto en ese aspecto con Celda 211, cerrando la que podría ser una trilogía de buen hacer en el trato con el género cinematográfico de temática criminal, intriga, policíaco o como ustedes lo quieran llamar con El niño.

Todas las claves positivas que han caracterizado al cine de este director hasta el momento se mantienen, para bien, en su nueva asociación con su guionista de cabecera, Jorge Guerricaechevarría, al que hay que atribuirle todo el mérito que tiene en la construcción de la filmografía que he repasado en las líneas anteriores, pues ha estado presente a la teclas escribiendo los guiones de El robo más grande jamás contado, La caja Kovak, Celda 211 y El niño y volvemos a encontrarlo tras este elaborado ejercicio de comedia sofisticada de enredo que es Yucatán, abierta con un arranque musical que recuerda tanto los títulos clásicos de este género en Hollywood como el uso del número musical que hiciera Steven Spielberg de ese mismo recurso en el arranque de Indiana Jones y el templo maldito.

Podríamos decir que en el ADN de Yucatán hay rasgos de homenaje a los recursos clásicos de la comedia estadounidense que pueden hacernos recordar momentos de Las tres noches de Eva de Preston Sturges y en otros momentos nos hacen pensar en California suite, de Hebert Ross, con guión de otro rereferente a tener muy en cuenta en este caso, Neil Simon, aunque finalmente en el conjunto del viaje que nos proponen sus creadores el crucero hacia Yucatán en el territorio que pisara Fernando Trueba en películas como Two Much, Sal Gorda o Sé infiel y no mires con quién.

¿Qué quiero decir con esto? Pues dos cosas. Que hay momentos en que por un lado Yucatán parece perseguir la elegancia y la sofisticación de unos clásicos y por otro, en algunos personajes más “castizos” que introduce en su fórmula argumental, se acerca a ese intento reiterado de hibridar lo clásico admirado por sus creadores con lo popular pensado como guiño al público autóctono que caracteriza algunas de las comedias de Fernando Trueba. En su conjunto es mejor película que la anterior abordada por Monzón y Guerricaechevarría, El robo más grande jamás contado. Pero pienso que la doble apuesta por los chistes de los cuñaos y el enredo de los timadores acaba siendo víctima de un giro previsible -no hay sorpresa, se veía venir- con sobredosis de fuego artificial emocional en el desenlace que nos saca del tono que parecía tener la película en su primer y segundo acto en manos de los timadores y los cuñaos, reubicando el protagonismo en un personaje que siendo sincero me recuerda a un capítulo de Vacaciones en el mar.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Futbolísimos

Cine familiar que carece del gancho de otras producciones. No he tenido el gusto de leer la novela en que se basa la película de Miguel Ángel Lamata, un libro para los más pequeños de la casa escrito por el también guionista Roberto Santiago, que da inicio a una saga literaria de incontables entregas ya, que además imagino pretende estrenar saga en cine, sin que sea ésta su primera y última aportación. Quizá el resultado no sea el más adecuado para lanzarse a producir más películas, aunque será la taquilla quien determine eso, no nosotros, ni mucho menos. Pero sí es verdad que lo que vemos en pantalla está más cerca de El Sueño de Iván (también de Roberto Santiago y Pablo Fernández Vázquez) o la saga de Los Fieras F.C, que de Matilda, sin ir más lejos.

La historia es sencilla, un equipo de un colegio (con campo de hierba… quien lo hubiese pillado con 11 años) que va a desaparecer si no salva la categoría. Si no gana al menos un partido de los tres que les quedan, descenderá, y será reemplazado por un coro. Pero una conspiración parece que se cierne sobre los niños, quienes tendrán que evitar que quien está durmiendo a los árbitros, consiga su propósito de hacerles descender. A partir de ahí una aventura que lleva a los personajes a varios, problemas, entretenida sin dudas, sobre todo para los jóvenes, pero que no explota el potencial que tiene detrás de ella. Potencial que a veces, solo a veces, sale a la luz.

La película está tan enfocada en los niños que se olvida del público que lleva a los niños al cine, de darles algo que mascar. Si es usted mayor de 12 años, no encontrará casi nada a lo que aferrarse. Un par de chistes (bendita Carmen Ruiz) salvan los muebles. Pero la película siempre lo hace siendo extremadamente condescendiente con los niños (personajes y público) y ridícula con sus personajes adultos. Personajes que, por cierto, sobran en gran medida en una trama que, de haber apostado por una comicidad en la línea de Mortadelo y Filemón, por ejemplo (algo que hace en varios momentos), habría mejorado el resultado final. Para todos los públicos. Grandes y pequeños.

El resultado queda así irregular. El tema del fútbol está tratado como muchas veces en estos casos, como si a nadie excepto a los más jóvenes, interesase realmente el deporte. Como si nadie hubiese jugado al fútbol nunca… El balón digital tampoco ayuda. Viendo la película nos queda la sensación de que no es una experiencia a compartir entre padres e hijos, sino un producto sólo para los pequeños de la casa, y no uno que haya quedado redondo. Resultona en algunas partes. Entretenida a veces (el asalto a la casa del entrenador, la persecución…), pero demasiado irregular, demasiado plana y demasiado simple por momentos. No es terrible el resultado final, ni mucho menos. Pero tampoco es bueno. Se queda en esa peligrosa tierra de nadie de las películas que no llaman demasiado la atención.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Todo es silencio de José Luis Cuerda

Nueva película de José Luis Cuerda, que gira en torno al tema del narcotráfico en Galicia. Sorprende en muchos sentidos que nos hablen de la dificultad para levantar un proyecto en España, cuando Cuerda es uno de esos directores que suele crear mundos que al público le interesan, y cuya última película fue un taquillazo como Los Girasoles Ciegos. Si incluso directores como él tienen problemas para levantar algunos proyectos, no quiero ni imaginarme cómo tiene que ser para gente recién llegada. Da una idea de cómo anda el panorama cuando se trata de nuestro cine y de cómo la crisis se hace notar cada vez más.

Pero Todo es Silencio se ha logrado rodar, y nos trae una historia centrada en tres amigos, primero en su niñez en los años sesenta, cuando el contrabando poblaba las costas de los pequeños pueblos en Galicia, para dar paso veinte años después al narcotráfico, mucho más peligroso en todos los sentidos, pero también más lucrativo. Un triángulo que a veces es de amistad y otras romántico. Y que se complementa con otras relaciones, como la que tienen los personajes con Mariscal, el señor de este pequeño pueblo, donde gobierna, hace y deshace a su antojo. Dos tiempos, un mismo lugar, unos personajes separados por el paso de los años y el destino. Y un paisaje incomparable de fondo para hacer las veces de hogar y de terreno inhóspito y salvaje.

La mayor virtud de Todo es Silencio reside en sus actores. Tanto los más populares como Quim Gutiérrez o Miguel Ángel Silvestre, o Juan Diego, sensacional como siempre, a nombres menos conocidos que se convierten en indispensables para la película, como Luis Zahera o Chete Lera. Sin olvidar la turbadora presencia de Celia Freijeiro. Muchas veces en sus miradas, en lo que callan más que hablan, se encuentran los mejores momentos de la película, que tiene luces y sombras.

Luces y sombras en una historia que empieza como un drama y evoluciona con el cambio temporal a una película de género policíaco, en la que quizá se encuentran los momentos menos favorables, como son las escenas de acción, menos creíbles que el resto de la película. Pero que tiene momentos de una gran fuerza y verdad, como Juan Diego con la charla de los mejillones con su mujer, los niños en la playa, la vieja escuela de los Indianos, donde tantas cosas suceden… Se mueve entre esos dos espacios y es lo que descoloca, esa diferencia entre momentos geniales y otros que no lo son tanto.

Queda una película sincera sobre unos personajes llevados a una lucha por el poder, el amor y la huida de la miseria, por la tristeza de una tierra que parece no cambiar mientras lo hace todo a su alrededor. Rodada con clasicismo y elegancia, pero a la que la trama policíaca quizá no sienta tan bien como debería. Sus personajes atraen, el desarrollo de la trama no tanto. Y con todo queda una película muy interesante a la que merece la pena echar un vistazo.

Jesús Usero

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Crítica de la película Águila Roja

Sírvase el lector de esta pequeña introducción si lo desea o salte directamente a párrafos posteriores donde desgranaremos la película a fondo. Pero no puedo irme sin mencionar que puede que sea uno de los pocos que vayan a defender Águila Roja, La Película, en los próximos días o semanas. Lo digo por la sensación que me ha producido a la salida del pase de prensa donde he podido verla y donde la impresión generalizada no era demasiado buena. Vamos, que no habían pasado dos minutos cuando empezaban a llover los cuchillos.

Esto en sí no es malo, cada cuál es libre de decir lo que piense y de opinar con cierto fundamento, al menos. Pero es que me sigue dando la impresión de que medimos con distinto rasero lo de casa a lo que nos llega de fuera. Águila Roja es una producción española de aventuras. Pero de aventuras clásicas, con capa y espada, batallas, duelos a muerte y héroes románticos. Vamos, lo que viene siendo la serie de televisión con formato panorámico, más presupuesto y mayor duración. Ni engaña ni pretende engañar a nadie. Va a intentar ganarse en las salas de cine al público, cerca de 6 millones de espectadores, que ya se ha ganado en casa, en la pequeña pantalla. No es una tarea fácil, que la gente no acostumbra a pagar por lo que tiene gratis, pero es un notable esfuerzo.

Quiero decir, parece mentira que no sepamos a qué nos enfrentamos. Yo no soy un gran seguidor de la serie, aunque la he visto bastante a menudo y me resulta la mar de distraída. Con escenas de acción, coreografías y tramas superheroicas para la televisión española moderna. Que se dice pronto. A mí si la película me ha convencido es porque creo que el rasero con el que ha de medirse es justamente ese, el del público al que va dirigida la película. El de la gente que va a disfrutarla por mucha moto que le vendamos los críticos. No, Águila Roja no es mala. Es que le exigimos el doble que a las demás.

No puedo creerme que quienes sepan dónde se están metiendo y los fans de la serie de televisión, salgan demasiado decepcionados de la sala de cine cuando vean esta película. Si acaso habrán pasado un buen rato en el cine, con una película muy cuidada a nivel de producción y además entretenida. Con defectos, que los tiene y algunos son bastante remarcables, pero también con muchos aciertos y con una sensación que me ha dejado bastante peculiar. Creo que a sus fans les va a encantar. Y digo que es peculiar por eso mismo, porque yo no soy fan de la serie, sólo un televidente distraído.

Águila Roja, La Película, mezcla los elementos que han hecho popular a la serie con otros quizá algo olvidados, pero no por ello menos apreciables. Con un esfuerzo notable por homenajear a los clásicos de Alejandro Dumas (mosqueteros, reyes de Francia y cardenales incluidos en conspiraciones con cárceles perdidas y luchas imposibles) sin nunca perder el norte de lo que realmente le interesa a sus seguidores. Tratando de que todos los personajes tengan su momento de gloria, en una especie de película coral que, en este caso sí, no siempre acaba de funcionar.

Ese reparto coral es la mayor de sus deudas, porque acaba por no centrarse en lo que importa del relato y se preocupa por divagar buscando esos momentos mágicos de los personajes. No se puede satisfacer a todo el mundo, y muchas de esas historias quedan relegadas al olvido o resueltas deprisa y corriendo, como ocurre con la Marquesa y su hijo o con el personaje de Francis Lorenzo. Quizá sus seguidores sean los que más tengan de qué quejarse con la película.

A veces la historia se atropella y se acelera, con ese momento que (sin destripar la sorpresa a nadie) desmonta lo que los trailers y lo que nos habían contado, prometían con la película, resolviendo antes de tiempo una de las novedades más interesantes que planteaba el salto de la tele al cine. Sabe a poco y sabe a algo que sucede antes de tiempo, sin venir a cuento. Pese a que la escena en que sucede es una de las mejores escenas de acción de la película.

También al final la cosa se desmelena un poco con la batalla campal en el camino y con la aparición de un animal que ni pinta nada ni acaba de crear tensión. O cuando el ritmo decae seriamente a mitad de la cinta para darle vueltas a la conspiración palaciega. Pero es quizá lo de menos. La sensación que me ha dejado la película es la mar de positiva.

Y lo es porque me lo he pasado muy bien. Porque las escenas de acción están bien rodadas, coreografiadas y resueltas. Porque la intriga se mueve con bastante soltura y con la suficiente inteligencia como para no terminar de aburrir. Porque la química entre Janer y Klein es interesante y apetece ver al personaje de nuevo en la serie. Porque se nota el presupuesto (ojo a los ejércitos acampados, al rodaje en exteriores y a los muchos decorados). Porque, en definitiva, la película no tiene ningún complejo y sabe perfectamente que es cine de evasión, de entretenimiento, de escapismo puro y duro.

Y, lo que es entretener, entretiene. Hay cosas mejorables, por supuesto, y cosas que quizá deberían suavizarse, como el humor de Satur que a veces chirría. Pero no podemos, por ejemplo, pedirle rigor histórico a una película de aventuras. Ni pedir Gladiator con los presupuestos que tenemos aquí. Se puede y se debe disfrutar de Águila Roja porque para eso está. No le busquen tres pies al gato. Eso sí, si al final le hubiese echado agallas la nueva temporada se podía haber planteado de una forma más que suculenta. Pero son las ganas de contentar a todo el mundo. A lo mejor es eso. Quien no siga la serie, quizá no vaya a disfrutar la película.

O a lo mejor es que nos pasamos de exigentes.

Jesús Usero

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