Crítica de la película El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)

Buena película y entrañable retrato de los icónicos cómicos en su ocaso. .

John S. Baird, director de la recomendable Morir de pie, donde ya abordó la trastienda del humor y sus iconos, vuelve sobre un asunto similar remontándose en el pasado para retratar el ocaso de un dúo de comedia que cambió el cine de humor y sentó las bases para la explotación de esta fórmula en años posteriores. Stan Laurel y Oliver Hardy, precursores de muchos de los aspectos que marcaron el posterior desarrollo y la mecánica de gags de grandes dúos del cine como los formados por Bob Hope y Bing Crosby, Jerry Lewis y Dean Martin o Bud Abbott y Lou Costello. Estos últimos aparecen citados claramente como los herederos más directos de Stan y Ollie en un momento particularmente emotivo de esta película. Es un momento clave en el que, contemplando un cartel del estreno de la próxima película de Abbott y Costello cuando él mismo no es capaz de encontrar productor y dinero para financiar su nuevo proyecto, Stan Laurel enfrentándose a la confirmación del ocaso de su figura en beneficio de fórmulas que no renuevan o actualizan su propuesta sino que simplemente la vampirizan con descaro y con menor contenido poético del que él aspiraba a meter en los guiones de las peripecias de sus personajes. Es la escena del crepúsculo del juguete roto enfrentado a aquellos otros juguetes nuevos en manos del público, que ya le han pasado por encima como un rodillo.