Crítica de la película Wild Rose

Jessie Buckley se desmelena en este musical de naturaleza country, cuyo estilo recuerda al de The Commitments.

La voz rota y agresiva de Jessie Buckley alerta a los espectadores sobre el tono agridulce de este musical, que no sigue la norma habitual de las producciones del género calificado como feelin’ good. Pocas cosas de las incluidas en el guion de Wild Rose sirven para alcanzar el estado de bienestar que se percibe con Mamma Mia! o Amanece en Edimburgo; ya que la zozobra existencial que se respira recuerda más a las contorsiones dramáticas de The Rose, o a los accesos aguardentosos y costumbristas de The Commitments y Fama (más la película de Alan Parker, que la homónima serie de televisión).

Tom Harper construye una historia más cercana al cine de Ken Loach, que a los grandes espectáculos melódicos que copan las carteleras teatrales y cinematográficas. Pero el ejercicio resulta realmente estimulante, gracias sobre todo a la enérgica interpretación de la irlandesa Jessie Buckle. La actriz de Chernobyl realiza una caracterización memorable, en la piel de la peleona y soñadora Rose Lynn: una chica de Glasgow que acaba de salir de la cárcel, y que es capaz de arriesgar cualquier cosa por su anhelo de viajar a Nashville, en USA.