Crítica de la película Mision Imposible: Fallout

La mejor de las misiones imposibles de la 3 en adelante y muy cerca de la 1. Cruise se supera.

La sexta entrega de la franquicia de Misión imposible no da muestra alguna de agotamiento de la saga. Todo lo contrario. Completa el proceso de reinvención de la misma que se inició con la entrada en la franquicia de J.J. Abrams y pienso que de algún modo cierra un segundo ciclo tras el comienzo de cine más clásico de la primera película dirigida por Brian De Palma y el fallido resbalón de la segunda entrega, sin duda la peor de toda la saga. Esta película es la culminación de muchas claves que empezaron a manejar los artífices de la franquicia desde la tercera película y lo hace con una capacidad de autoparodia, un humor y un desarrollo de personajes en uno de los mejores guiones de toda la serie que consigue batir sin problemas a la última entrega de James Bond, Espectra, por poner un ejemplo de producto similar en el cine de evasión y enretenimiento.

Por otra parte, en lo que se refiere precisamente a cine de evasión y entretenimiento, lo que nos ofrece esta nueva Misión imposible es precisamente la propuesta más apetecible del cine de blockbuster para el verano. Es la mejor entre los estrenos que han llegado a nuestras pantallas en las últimas semanas y además va a situarse sin problemas como una de las mejores películas de este año, una de las más eficaces en su banda de explotación del cine como herramienta de evasión y entretenimiento. Pero además es muy sólida como película. Aprovecha las claves de sus predecesoras pero funciona perfectamente en solitario sin necesidad de ver el resto, cosa de la que no pueden presumir la mayoría de las franquicias de nuestros días.

El guión de Fallout hace dos cosas interesantes. La primera es poner al personaje de Tom Cruise en una nueva posición más interesante. A ver, el hombre siempre ha sido un pupas, resolutivo y eficaz, pero siempre luchando en primer lugar contra la incompetencia de sus jefes, lo que le otorgaba cierto tono de clásico y trágico perdedor. En la fase iniciada por J.J. Abrams empezó a cultivarse una segunda personalidad para este personaje de antihéroe que ha ido fructificando en varias entregas y alcanza su forma más completa en ésta última. Encontramos así a un Ethan Hunt que ajusta cuentas con sus fantasmas del pasado pero al mismo tiempo es capaz de incorporar claves de humor como el propio guión, que parodia, homenajea y al mismo tiempo bromea con las claves de la serie –el tema de las máscaras, por ejemplo-, sin renunciar a la solidez de los personajes, tanto el principal como los secundarios que le rodean y están mejor desarrollados y utilizados que nunca. Me atrevo a decir que, sin perder su propia personalidad, aquí Ethan Hunt me ha recordado más que nunca el tono y estilo de antihéroe trepidante que caracterizara los mejores momentos del Indiana Jones de Spielberg y Harrison Ford, un tipo que se pasa la película improvisando y con un diálogo y personajes y actitudes que en más de una ocasión arrancaron sonrisas y carcajadas a los espectadores incluso en el pase de prensa.

Divertida, trepidante, con un ritmo que hace que llegues a las dos horas y pico de metraje pensando que sólo has estado una hora en el cine esta es sin duda la mejor y más completa propuesta de la saga. Además Tom Cruise se supera, está en su salsa y consigue meterse al público en el bolsillo desde el prólogo. La secuencia en la que se lesionó es buena prueba de la dedicación que tiene a su trabajo y ver cómo completa su plano tras hacerse polvo la pierna como si no ocurriera nada es un ejemplo a seguir para todo actor. No hay truco: él se sigue jugando el físico en sus secuencias de riesgo, y está en una forma física propia de un atleta de alta competición, más que de un actor. Es grato ver eso en una pantalla tratándose de una estrella del cine de acción.

Pero dejando al margen el despliegue del protagonista hay otros factores en el reparto a tener en cuenta. El primero es lo bien que encaja en el conjunto la entrada de Henry Cavill. Parece que hubiera estado en la saga desde la primera entrega, y compone una pareja de acción con Cruise con buena química. Además los personajes de Ving Rhames y Simon Pegg reciben el homenaje y mérito que merecen y tienen un buen puñado de momentos de protagonismo propio para lucirse. Sin poner en cuestión el protagonismo de Cruise, podríamos decir que esta es la entrega más coral de toda la saga. Dicho sea de paso, es también una de las que mejor maneja la parte femenina de la misma, con cuatro mujeres dominando parcelas clave de la trama de manera nutritiva para todo el conjunto. Por cierto, si alguien se está preguntando si se echa de menos a Jeremy Renner, tengo que contestar que no. De hecho casi es mejor para el actor y para el equilibrio de fuerzas y protagonismos del reparto de esta entrega que no esté. Renner merece tener más papel del que ha tenido en las entregas anteriores, pero para ello tenemos un problema, y es que no hay metraje para desarrollar ese protagonismo. Para tenerle a un nivel de no desarrollo de su personaje, con participación meramente cosmética, es preferible que no esté presente. Y Alec Baldwin, que tiene poco papel, está perfecto dando un toque de estilo que completa y mejora el de todos sus antecedentes en ese mismo rol de jefe del departamento de misiones imposibles. Finalmente, en cuanto a las secuencias de acción, está tan bien servida como las entregas anteriores.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Revista ACCION 1807 JULIO 2018

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EN PORTADA:
ANT MAN Y LA AVISPA. Scott Lang vuelve a ponerse el traje de Hombre Hormiga para vivir una nueva aventura, pero en esta ocasión no estará solo cuando se meta en problemas. .

OTROS ESTRENOS: Mission Imposible: Fallout, Mamma Mía, Hotel Transilvania 3, El rascacielos, Oceans'8.

Reportaje: Superhéroes que vienen: El carrusel de las franquicias de superhéroes del cine nunca para y otros personajes llegan a relevar a los Vengadores y a Deadpool en la cartelera. .

CARTELMANÍA: Antihéroes salvando el día
El estreno de El rascacielos, la última muestra de argumento clonado de la filmografía de Dwayne la Roca Johnson nos pone a tiro dar un repaso a Jungla de cristal y otros antihéroes apocalípticos llamados a “salvar el día”.
Aeropuerto 75 (1974), Alerta máxima (1992), El asalto de los hombres pájaro (1976), El coloso en llamas (1974), El diablo a las cuatro (1961), Jungla de cristal (1988), Montaña rusa (1977), Speed: Máxima potencia (1994)

CARTELMANÍA Grandes películas de cine de terror (XXIV parte)
Empezamos el recorrido del terror del mes con una de las historias de fantasmas sin las que es imposible imaginar el cine asiático que tantos sobresaltos ha generado desde finales de los noventa: Ju-on…
Alta tensión (2003), Guardianes de la noche (2004), Hellboy (2004), La casa de los mil cadáveres (2003), La maldición (2002), Llamada perdida (2003), Romasanta (2004), Saw (2004)

SERIES TV.

Reportaje: Luke Cage Temporada 2 Como os contamos hace unos meses, viajamos nuevamente a Nueva York, a Brooklyn, para visitar el set de rodaje de la segunda temporada de Luke Cage, la serie de Marvel que desde el 22 de junio podemos disfrutar en Netflix, y que recupera la historia de la primera temporada y los hechos vistos en The Defenders, además de la localización en Harlem. Una visita exclusiva en España para ACCIÓN, en la que pudimos recorrer los decorados más importantes de la serie y además hablar con sus principales responsables para entender qué podemos esperar en esta segunda temporada que también hemos podido ver con antelación…

Entrevista: Mike Colter Ha sido un largo día en el set de rodaje. Tras una visita completa y conocer a todos los responsables de la serie, llega la hora de hablar con su gran héroe, Luke Cage en persona. El día ha sido agotador y para el protagonista todavía quedan varias horas antes de poder irse a casa. Pero se nota lo mucho que le importan la serie y el personaje. Pese al cansancio nos habla con locuacidad y con profundidad sobre la serie, sobre lo que nos espera y el camino recorrido hasta ahora, con mucho sentido del humor y bastante humildad, algo que no siempre sucede. Y lo hace en esta entrevista en exclusiva en España para ACCIÓN.

Reportaje: Capa y Puñal La nueva serie de Marvel, se estrena en Freeform. Es un primer paso para el canal antes conocido como ABC Family, que la ha tenido en preparación siete años antes de poder verla en las pantallas. Una serie que, siendo Freeform, apuesta por una temática adolescente, pero no cae en otros tópicos de la cadena, sino que nos ofrece algo distinto dentro del universo Marvel que ya conocemos, algo más cercano a Runaways que a Agentes de SHIELD, y algo que sin duda tiene mucha personalidad. Recupera, además, a dos personajes no muy conocidos del universo Marvel… Capa y Puñal.

Entrevista: Aura Garrido Nos comenta nada más empezar que está resfriada, y pese a ello sigue siendo un placer entrevistarla no solo porque es uno de los mejores talentos jóvenes de nuestro cine, sino porque además es capaz de armar siempre un diálogo lleno de referencias y detalles interesantes. Aura Garrido estrena la serie de Mariano Barroso, El día de mañana, una historia de la España de los sesenta y setenta centrada en Barcelona y en el personaje de Justo Gil y la gente que le rodea. La actriz interpreta a una de las principales personas con las que se cruzó Justo, y de su personaje y de la serie nos habla. Pero también de la nueva dirección de la televisión en España… desplegando como siempre un conocimiento y gusto exquisitos. p>

FICHAS ACTORES TV:
Rami Malek, Molly Parker, Parker Posey, Christian Slater.

FICHA SERIES DE TV: Scandal

COLECCIONABLE ESTRELLAS DEL CINE
Dorothy Malone
Dorothy Eloise Maloney, para los amigos del cine Dorothy Malone, nació en Chicago el 29 de enero de 1924, y falleció el 19 del mes de enero de 2018 en Dallas, Texas, por causas naturales. Medía 1,68 metros de estatura, pero fue una de las estrellas con más presencia ante la cámara desde que empezara a ganar mayor protagonismo en su filmografía a finales de los años cuarenta, tras pasarse una temporada en el habitual circuito de trabajos de figurante en varios largos y cortometrajes sin conseguir aparecer en los créditos, como caracteriza el arranque profesional de muchos de los que luego llegaron a ser estrellas del cine. De hecho, pasó por trece años de trabajo en el cine y numerosos papeles secundarios y producciones de serie B antes de conseguir que la ficharan para el papel con el que iba a alcanzar el mayor éxito de toda su carrera, Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por su papel como Marylee Hadley en Escrito sobre el viento (1956), dirigida por Douglas Sirk, maestro del melodrama, y coprotagonizada por Rock Hudson, Robert Stack y Lauren Bacall. Basada en la novela de Robert Wilder, la película fue la mejor de su realizador y también una de las mejores en las carreras de cualquiera de sus cuatro protagonistas, lo cual es mucho decir considerando los nombres implicados en el reparto.

SECCIONES FIJAS

16 FICHAS CRÍTICAS
Basada en hechos reales, Borg / McEnroe, Deadpool 2, Disobedience, El doctor de la felicidad, Entre sombras, Fahrenheit 451, Hacerse mayor y otros problemas, Han Solo, Hannah, La chica en la niebla, Los extraños, Lu Over The Wall, Night is Short Walk on Girl, Tully, Verdad o reto

4 FICHAS CINE CLÁSICO ESPAÑOL.
El crimen del cine oriente (1997), Se buscan fullmontis (1999) Posición avanzada (1964), Soldadito español (1988)

FICHA ACTOR: Sam Shepard

PELÍCULA MÍTICA: Máximo riesgo (1993).

FICHAS SERIES TV : Dawson Crece (T1), Gossip Girl (T1), Mr. Robot (T1), The OC (T1)

OTRAS SECCIONES
Noticias, Correo del lector, Mundo fantástico, Novedades DVD

8 POSTERS GIGANTES
Ant-Man y la Avispa, Capa y puñal, Mission impossible: Fallout, Hotel Transilvania 3, Mamma Mia: Una y otra vez, Luke Cage, Jurassic World 2: IMAX, El Padrino


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Crítica de la película Kingsman: El Círculo de Oro

Potente secuela, divertida y llena de acción, que sin embargo no logra sorprender. Es una opción deliberada del equipo creativo de la película, Matthew Vaughn y su coguionista habitual, Jane Goldman, una opción sin duda inteligente. Dar a la audiencia aquello que en la primera parte funcionaba, aquello que más les gustó y que les hizo llenar las salas de cine la primera vez. A mayor escala, con más reparto, con más vistosidad y efectos visuales. Crecer en esa dirección. Pero dejando de lado algo que hizo la primera película distinta al resto. Era sorprendente. Nadie se la esperaba, nadie la imaginaba así, nadie creía que una escena como la de la Iglesia era posible. No era lo típico, ni siquiera en el tema de la sátira. Kingsman tomaba lo que ofrecía el cine de espías, especialmente la saga de James Bond, y lo retorcía para adaptarlo a un público moderno, dotándolo de un brillante sentido del humor gamberro, unos personajes pasados de vueltas y esperpénticos que se mofaban de los arquetipos del cine de espías, bastante sangre y un tono distinto también en lo visual, que empleaba para las escenas de acción el plano secuencia como no habíamos visto antes.

La película, como todos sabemos, funcionó en la taquilla y ha ido ganando seguidores con el paso del tiempo, hace apenas tres años que se estrenó, lo que nos ha llevado a una secuela, donde las apuestas suben, por supuesto. Se espera que repita al menos el éxito de su predecesora, o que lo supere si puede, y que además consiga contentar a los fans de aquella, los que la vieron en cine y los que no. Para ello repite el equipo creativo, Vaughn y Goldman, y gran parte del reparto, pero además cuenta con un presupuesto más holgado que permite viajar por medio mundo (en la ficción, obviamente) y mayores escenas de acción, por no mencionar de un reparto más amplio y con más rostros conocidos, sobre todo teniendo en cuenta que vamos a conocer a la contrapartida americana de los Kingsman, los Statesman, que en lugar de una sastrería tiene como tapadera una destilería de burbon en Kentucky. Y con todo eso además de repetir Colin Firth, Mark Strong, Sophie Cookson y, por supuesto, Taron Egerton, el protagonista, se suman los nombres de Julianne Moore, la villana, Channing Tatum, Pedro Pascal, Jeff Bridges, Michael Gambon, Halle Berry y un cameo de Elton John verdaderamente memorable.

Crítica de la película Operación U.N.C.L.E. de Guy Ritchie con Henry Cavill

Homenaje al género de espionaje y aventuras de la primera era dorada de la televisión.

Guy Ritchie le saca partido a la nostalgia en esta adaptación de la serie que en España conocimos como El hombre de C.I.P.O.L., cuyo tono sesentero escapista es quizá la máxima seña de identidad de este largometraje en el que el director de películas como Lock & Stock, Snatch: cerdos y diamantes, RocknRolla y los dos largometrajes de Sherlock Holmes protagonizados por Robert Downey Jr. y Jude Law se queda por debajo de las posibilidades que le ofrecía el material que tenía entre manos, o al menos por debajo de lo conseguido en todos esos títulos citados. Tampoco es que podamos decir que Operación UNCLE es un título “menor” dentro de la irregular filmografía de Ritchie, pero lo que sí está claro es que en todos esos títulos estaba mejor respaldado por su reparto. O dicho de otro modo: que parte del gancho de su cine está en un tanto por ciento muy elevado en los actores con los que cuenta para contar sus historias. Por ejemplo en esta película las contribuciones  breves, escasas incluso, de los mal aprovechados Jared Harris y Hugh Grant, le proporcionan un gancho a sus secuencias que está por encima del rendimiento del trío protagonista. Y, ojo, no es que Henry Cavill, Armie Hammer o Alicia Vikander sean actores flojos o estén mal en el largometraje. Mi impresión es que Ritchie no les saca todo el partido que podría sacarles, porque, equivocadamente guiado por el tono, el ritmo y la forma de concebir los personajes en la serie original, aplica una fórmula similar y no llega a profundizar en ninguna de sus criaturas, ni en las situaciones, ni en los conflictos. Todo tiene un tono muy de serie sesentera floja y superficial, con personajes que son poco más que bocetos o recortables; a pesar de que tenemos un montón de información sobre ellos, esa información se desperdicia porque no da lugar a personajes sólidos, sino a estereotipos. Era un defecto muy propio de las series sesenteras que curiosamente, en su afán por mantener ese tono de inocencia e ingenuidad superficial, ha ejercido ya como lastre en otras adaptaciones al cine. Ejemplo ilustrativo de ello son Los vengadores, dirigida en 1998 por Jeremiah Chechik y Wild Wild West, que puso en pantalla en 1999 Barry Sonnenfeld. Operación UNCLE es notablemente superior a las dos, es mucho mejor, ojo, pero no obstante cojea de ese mismo homenaje que se convierte en pleitesía frente a la serie original, así que le sobra ingenuidad y le falta la insolencia que constituye la mejor característica del cine de Guy Ritchie. Para ganar en el terreno de la insolencia necesitaba a actores capaces de aportar másgarra a sus personajes, o lo que es lo mismo: una capacidad para completar lo que le falta al guión y al tono general de la película. Piensen por ejemplo en lo que hizo Brad Pitt con su personaje de gitano incomprensible en Snatch, o en ese dúo cómico salvaje de Gerard Butler y Tom Hardy en RocknRolla, o en Jason Statham y Jason Flemyng en Lock and Stock, o en Robert Downey Jr. y Jude Law en las dos películas de Sherlock Holmes firmadas por Guy Ritchie. Para que quede más claro: Alicia Vikander es una buena actriz, pero todavía no es capaz de hacer lo que es capaz de hacer Rachel McAdams. A modo de prueba, imaginen a McAdams en el papel de Vikander en esta película y es posible que entiendan mejor lo que quiero decir. No veo la química que debería haber entre Cavill y Hammer y que está en otros dúos y grupos masculinos del cine de Ritchie.

Miguel Juan Payán

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Crítica de la película Mad Max: Furia en la carretera

Mad Max furia en la carretera recupera y supera todo lo bueno de Mad Max el guerrero de la carretera. La mejor entrega de la franquicia.

Dos horas de persecuciones imparables y plenas de imaginación. Hemos tenido que esperar unos cuantos años, pero la espera ha merecido la pena: finalmente tenemos en la cartelera una digna heredera de la mejor película de la saga del loco Max, y descartando fatuos y oportunistas arrebatos de nostalgia ochentera que ademas cada vez me parecen más fruto del postureo generacional friqui, lo cierto es que teniendo las más mínimas dosis de sentido común no creo que nadie pueda discutirle a e este trepidante, espectacular y muy oportuno ejercicio de puesta al día de la franquicia cualidades que mejoran la película que toma como referencia principal, la segunda de la trilogía original, aunque en algunos momentos hace guiños a la primera, con ese antagonista de la misma tuneado para la ocasión, e incluso a la tercera, ese fallido ejercicio de lo que pudo ser y no fue, o de lo que solo era realmente Mad Max en su primera parte. Ya el hecho de que Miller haya ido directamente a buscar referente estético y argumetal en la segunda de Mad Max es toda una declaración de principios y hasta una disculpa por lo que hizo en la tercera. Rectificar es de sabios. Pero es que además, con te comentado al principio, creo que mejora algunos aspectos de aquella película. La segunda de Mad Max siempre me ha parecido casi perfecta en su astuto ejercicio de renovación de las claves del western y cruce de las mismas con la ciencia ficción de tono apocalíptico, pero era muy parca en su anécdota argumental. Lo positivo de eso es que te quedaban ganas de ver más. Y ese "más" está ahora en Mad Max furia en la carretera. De hecho ese "más" tiene nombre propio: Charlize Theron. Como digo siempre, cualquier cosa es mejor con mujeres. Y cuanto más completas y resolutivas por sí mismas sean dichas mujeres, mucho más divertido todo. Theron ya por sí misma demuestra aquí, otra vez, que se basta ella solitario para sostener lo que haga falta en una pantalla grande que ademas George Miller agiganta con su peculiar estilo de entender y filmar el cine de acción. Más claro: a mí Theron ya me vale ella solita como variante femenina de Max Rockatansky. Además mis ojos disfrutan más, no voy a negarlo. Por otra parte su personaje introduce en la trama nuevas claves que ampliando el arco de posibilidades dramáticas. Para que quede todavía más claro, George Miller ha hecho aquí lo que quiso hacer y no supo o no pudo hacer Sam Raimi con Sharon Stone y el espagueti western en Rápida y mortal (1995). La diferencia es que Miller trata a Theron y su personaje con más respeto y le da más sentido y contenido que el que le proporcionó Raimi a Stone, que a pesar de las apariencias en esa película era sólo una cáscara decorativa en una trama eminentemente masculina que se repartieron Gene Hackman, Russell Crowe y Leonardo Di Caprio.

Y así llegamos al otro punto fuerte de Mad Max furia en la carretera: Tom Hardy. Si había alguien capaz de estar a la altura de Mel Gibson en las originales era él. Este tipo es una máquina. Intenten ver la película en versión original porque la voz de este actor es única. Si hace un tiempo me hubieran preguntado quien podría heredar el personaje de Max Rockatansky de manera competente habría dicho que Russell Crowe, pero hoy sin duda es mejor Hardy, que con todos mis respetos para el de Gladiator me parece un actor mas completo, capaz de ir más a fondo con el personaje incluso en un vehículo de acción trepidante como el que nos ocupa. Creo que Hardy aporta a Max más matices y una personalidad diferente de la que propusiera Gibson. Hardy no se limita a tunear a Max para a actualizarlo y darle algún toquecillo personal. Hace mucho más. Hace que el personaje crezca, y sin faltar al respeto o renegar de su precedente, algo que no es nada fácil, especialmente teniendo en cuenta que dicha precedente es un icono de la cultura popular. Afirman los rumores que Hardy quiere interpretar al Castigador de la Marvel, y después deber Mad Max furia en la carretera no se me ocurre mejor actor para darle a ese personaje todo lo que merece en la pantalla grande, todo lo que hasta ahora no han conseguido darle ni Dolph Lundgren, ni Thomas Jane, ni Ray Stevenson.

El tercer punto a favor de MadMax furia en la carretera es su capacidad para hacer la evolución desde la personalidad más cercana a la serie b de las dos primeras películas de la trilogía original hasta el producto de era blockbuster que ahora se presenta en la cartelera. Esa evolución quedó fatalmente truncada en Mad Max III porque Miller hizo una serie de concesiones de cara a la galería que desvirtuaban el espíritu de las dos primeras películas, pero en Mad Max furia en la carretera ha sabido gestionar mucho mejor esa evolución hacia lo comercial sin perder por el camino todo lo que perdió en Mad Max III, y además nos propone algo distinto, más sólido y coherente.

Quiero ver más entregas de esta franquicia, y con eso creo que ya está dicho todo. El tope son cinco estrellas pero por diversión y entretenimiento sólido y coherente merece seis.

Miguel Juan Payan

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Crítica de la película Fast and Furious 7

Más espectacular que las anteriores, pero también más floja de ritmo y repetitiva.

La última entrega de la saga de Fast and Furious parece empeñada en superarse a sí misma y a sus antecesoras en un reto que la lleva a apuntarse algunos tantos a favor y algunos  tantos en contra.

A favor tiene una sucesión de secuencias de acción que consiguen darle una nueva dimensión al término “espectacular” en la saga. No hay opción alguna para aburrirse viendo la película porque es un encadenado de secuencias de acción empeñadas en redefinir el término de “más difícil todavía”. El propio guión de la película bromea sobre ello con esa secuencia en la que O´Conner (Paul Walker) le dice a su hijo que los coches no vuelan . Es un anticipo de los alardes visuales y la suspensión de la credibilidad que nos espera en el resto del relato.

A favor tiene igualmente las peleas cuerpo a cuerpo, que son mejores que las de la película anterior. Fast and Furious 7 saca más partido a la contribución en las secuencias de puñetazo y patada del protagonista de Ong Bak, Tony Jaa, y de la aportación de Ronda Rousey, que en mi opinión está mejor explotada en pantalla que la que hiciera en la película anterior Gina Carano. Eso lo han cuidado más. Y nadie podrá ponerle pegas al plato fuerte de esta entrega, que navega a medio camino entre una de Misión imposible y otra de James Bond, con toque al estilo de Los Mercenarios.  Tal y como era totalmente previsible, la acción es el mejor elemento de esta séptima entrega, capaz de ganarse al público incondicional de la saga, desde la primera pelea de Statham con uno de los integrantes de la misma hasta la última.

Sin embargo es significativo que Jason Statham sea el personaje más interesante de esta séptima película, en su papel como villano incuestionable, amenaza temible que es algo repetitiva en sus recursos (me refiero a que sus enfrentamientos con la familia Toretto acaban siempre con un algo repetitivo ¡¡¡ Kabooom !!!, la explosión como  medio expresivo algo reiterativo en esta entrega). Creo que el personaje de Statham merecía más tiempo de metraje y más imaginación en sus duelos con la banda Toretto. No obstante lo cual, Statham es, a mi parecer, lo mejor de esta séptima película, que ayuda a arrancar con ese principio al estilo de Transporter, macarruzo y perdonavidas, que encaja a la perfección en el “Mundo Toretto” y presta un buen juego en este momento clave de la serie en el que ésta debe empezar a buscar nuevos recursos para mantener el aliento ante el lógico agotamiento de sus claves primordiales.

Pero como digo resulta significativo que Statham sea el elemento más interesante de esta nueva entrega. Afirmando eso quiero decir que se percibe un lógico pero no por ello menos llamativo agotamiento de los personajes y situaciones habituales de la saga Fast and Furious, cuyos responsables afirman no obstante que están pensando en hacer de esta película el arranque de una nueva trilogía. Ese  agotamiento se hace notar especialmente en el intento por dotar al guión de diálogos. Si en lo referido a la acción la película cumple sin problemas, en lo referido a los diálogos y las subtramas, Fast and Furious hace aguas por varios orificios en su línea de flotación. Para empezar su guión es flojo, la incorporación del personaje de Kurt Russell no está a la altura del mismo tipo de fórmula de asociación de estrellas que aplica por ejemplo la saga de Los Mercenarios. Por otra parte la subtrama de pérdida de memoria y enlace sentimental conToretto del personaje de Lety suena muy falsa, es muy “love story made in polígoneros”, y no se la cree nadie. Está metida con calzador y mal resuelta con unos flashbacks que no encajan in en tono ni en nada con el tono y el ritmo del resto de la película. Ocurre lo mismo con esas escenas hogareñas de O´Conner y su “churri”. Absolutamente intratables. La saga de Fast and Furious siempre ha hecho aguas por esa parte de “yo no tengo amigos, tengo familia”, que pregona el personaje de Toretto interpretado por Vin Diesel y que no se cree nadie que no esté hasta arriba de psicotrópicos. De hecho, sospecho que ese tipo de consigna sólo es digerible junto con un camión de pastillas de éxtasis asociado a esa música de la banda sonora que no deja de recordarme la banda sonora de los programas más cutres de “reality show” de la cadena televisiva Tele 5. El rollete “familiar” que se traen estos prójimos nunca ha colado, y aquí ver a O´Conner peleándose con un monovolumen o aguantar esa escena de boda metida con calzador en un flashback digno de culebrón televisivo es particularmente hiriente. Testimonia esa falsa premisa de “tipos duros pero familiares” que es el peor lastre de la saga. Lástima que no le hayan echado más narices al asunto y resulte que estos tipos son realmente gente fuera de la ley, y no forajidos domesticados que trabajan para el gobierno y quieren formar familias, o lo que es lo mismo, “malotes” de postal adictos al postureo. Hay mucho postureo visual en toda la película, y aunque nos resulta entretenido y por tanto lo acepto con gusto para pasar el rato, no deja de resultar crispante esa ambigüedad en algunos momentos. Para que quede más claro recomiendo repaso al artículo de antecedentes e influencias de la saga de Fast and Furious que he publicado en la edición en papel de la revista Acción, que puede revelar mejor a qué me refiero cuando aludo a esa contradicción y esa ambigüedad en la saga que nos ocupa. En teoría nos vende un relato de forajidos pero nos los domestican cada vez más (esas escenitas playeras finales, esos rayitos de sol con niño correteando entre la arena con sus papás, esa boda digna de “chonilandia”…).

Total, que la película es espectacular y entretenida, pero empieza a fallar de ritmo después del encuentro con Statham comiendo y sacándole la anilla a una granada, que la acumulación de secuencias de acción se hace algo agotadora,  y que si alguien quiere tener todavía más claro a qué me refiero puede mirarse la manera de tratar un guión plagado de acción, personajes y más acción en Los Vengadores o Capitán América: el soldado de invierno para comprobar que sólo con acumular secuencias de acción espectaculares no se mantiene un buen ritmo o un buen pulso de la acción en una película… de acción.

Miguel Juan Payán

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Crítica de la película El séptimo hijo

Divertida propuesta de cine fantástico al estilo Percy Jackson. Evasion y aventura para toda la familia.

Mejor que Hansel y Gretel, cazadores de brujas, y en una línea de aventuras con monstruos al estilo de las aventuras de Percy Jackson, el ladrón del rayo y demás, El séptimo hijo tiene todo el aire de esas aventuras de Simbad el Marino que cocinaba Ray Harryhausen con sus monstruos legendarios para adornar las navidades de los jóvenes aficionados al cine hace tres o cuatro décadas. Mezclando elementos del género de terror con los de las historias de espada y brujería, a ratos resulta incluso cercana a los paisajes de las aventuras de Conan el Bárbaro o Solomon Kane. Tiene además a su favor la contribución en los papeles de maestro del héroe y principal antagonista a dos pesos pesados de la interpretación que animan con su trabajo un argumento que peca de previsible y algo monótono en sus distintas fases del relato, pero bien interpretado y adornado con las criaturas creadas por JohnDykstra, resulta mucho más trepidante y divertido de lo que muchos nos esperábamos. Jeff Bridges en el papel del cazador de brujas que entrena al héroe hace una competente mezcla del Rooster Cogburn que interpretó a las órdenes de los hermanos Coen en Valor de ley y el clásico personaje tipo Obi Wan Kenobi de Star Wars o Gandalf de El señor de los anillos y El hobbit, y le añade un sentido del humor que acompaña la narración desde el primer momento haciéndola más digerible y amena. Dicho sea de paso, el esquema argumental de todo el asunto presenta, sobre todo en su principio, un parentesco mucho más que casual con la fórmula de Star Wars (la escena de la pelea en la taberna es un buen ejemplo de ello, si bien no el único). La parte del villano, villana en este caso, está muy bien servida por Julianne Moore, que para mi gusto supera en su encarnación de la pérfida reina bruja los intentos similares desplegados en fecha reciente por Charlize Theron en Blancanieves y la leyenda del cazador y Angelina Jolie en Maléfica, películas de las que también recibe algunas influencias esta que nos ocupa. Todas las comparaciones son odiosas y estamos hablando de tres de las mejores actrices de nuestros tiempos, pero lo cierto es que el trabajo de construcción del personaje que hace Julianne Moore supera, al menos en mi opinión, al que hicieron en su momento las otras dos, y por supuesto está mucho mejor que el que hiciera otra de mis féminas favoritas pero no obstante menos atinada, Famke Janssen en Hansel y Gretel

Otra ventaja es que la inevitable subtrama romántica no lastra el desarrollo de la trama aventurera central, y además los protagonistas de la misma me resultan mucho menos empalagosos que los de otros intentos similares extraídos de las novelas juveniles que se estilan en nuestros días como fuente de inspiración para el cine. Esperaba más leña por ese lado, pero me ha sorprendido ver la sobriedad y rapidez con el que solventan ese asunto para mantener en primer término siempre el código de aventuras, dejando el romance propiamente dicho en un segundo término.

Conclusión: una muy recomendable película de entretenimiento, evasión y aventuras para toda la familia, con cierto puntito siniestro que quizá inquiete a los más pequeños de la casa pero no a cualquier chaval adicto a los videojuegos o amiguete de las películas con monstruo.

Miguel Juan Payán

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Crítica de la película Exodus: Dioses y reyes

Más sólida y madura que Gladiator aunque también más fría.

Espectacular y muy bien dirigida, esta versión de la trama de Moisés que ya conocemos se enfrenta al reto de encontrar su propia personalidad más allá de todos los estereotipos e imágenes asumidas por un público que además tiene en la cabeza su propia versión de la historia que Ridley Scott pretende contarnos. Entran ademas en juego todo tipo de idealizaciones y prejuicios a favor o en contra de la vertiente mítica o religiosa incorporada al relato. Añadan a todo eso que si usted cree en Dios, o en cualquier equivalente de entidad creadora supranatural seguramente tendrá su propia imagen del mismo, lo cual complica mucho más todo el asunto porque obviamente Scott no puede tirar a estas alturas de la versión pirotécnica que aplicara a este mismo tema Cecil B. de Mille en Los diez mandamientos. No es viable y no puede funcionar, por mucho que todos sigamos recordando aquella versión del tema que vimos siendo niños o muy jóvenes y recordemos al impresionante Charlton Heston abriendo las aguas con su bastón. Esta es otra época, otro público mucho más escéptico y encima adicto a los documentales de recreación histórica de Nacional Geographic. Scott sale de todo este lío connota alta, pero para ello ya tenido que rebajar el tono épico que caracterizada Gladiator y buscar su camino hacia una mayor verosimilitud de la propuesta trabajando sobre actores y equilibrando muy bien los fragmentos épicos de batalla, plagas y prodigios varios con lo que realmente le interesa, que es el reto de creer o no creer, el sacrificio doble del héroe que alejado de su familia adoptiva egipcia, de su esposa y de su hijo, y convertido en líder de un pueblo al que en realidad no conoce para obedecer a un Dios al que no acaba de entender y con el que suele discutir amargamente. Creo que Christian Bale defiende muy bien ese papel incluso en los momentos más delicados por todo lo que he enumerado al principio, otro tanto se puede decir de su antagonista, un Ramses que a ratos se da cierto aire a Russell Crowe y al que Scott humaniza eficazmente a través de sus miedos con una escena que demuestra su notable talento como director, el faraón que intenta combatir la oscuridad encendiendo antorchas en un desesperado intento de proteger a su hijo. Scott maneja bien la elipsis, impone lo visual sobre lo verbal, y a cierta en muchas cosas, por ejemplo imponiendo un protagonismo del paisaje que me ya recordado Lawrence de Arabia, de David Lean. Pero falla en otras. No llega a desarrollar lo suficiente ningún personaje salvo Moisés y Ramses. Desperdicia a Sigourney Weaver. Y en su persecución de la credibilidad renuncia en exceso a lo épico, algo que ya le ocurrió en El reino de los cielos. Esta película es no obstante mejor que aquélla y mejor que Robin Hood. Y una vez más Scott reina en lo visual.

Miguel Juan Payán

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Crítica de la película Drácula, la leyenda jamás contada

Mezcla de géneros entre la espada y brujería y el terror con toque superheróico.

Es un puzle de referentes visuales y narrativos diversos. Hilvanada con hilos visuales que van desde la réplica de los planos paisajísticos de El señor de los anillos o El hobbit de Peter Jackson hasta los planos de ejércitos en marcha y enfrentamientos que toman como referencia de 300 de Zack Snyder, aunque le salen más cercanos a su secuela, 300: el origen de un imperio, de Noam Munro, esta nueva versión del personaje creado por Bram Stoker incluye también algún que otro guiño en plan “cameo” visual de los planos del prólogo de Drácula de Francis Coppola, que es la última gran visión del personaje creada para el cine, una gran película, aunque personalmente no me convenza como adaptación por su tono plañidero y forzadamente romántico que convierte la novela original en una variante de Romeo y Julieta, en lugar de la historia de corrupción faústica y ocaso de la aristocracia frente a la burguesía que era originalmente. Coppola puso amor desgarrado y fatal, condenado al final trágico,  donde había sexo desbordado y entrega a las pasiones como rebelión contra la norma y la esclerotizada sociedad victoriana… Pero ese es asunto que ya trataré en otra ocasión. Volviendo a Drácula, la leyenda jamás contada, a todo lo anterior añade un complicado y laborioso proceso de producción y lo que sospecho es su objetivo añadido a última hora, consistente en ser la primera pieza en el intento de Universal por crear su propia franquicia de personajes al estilo de la galería de los superhéroes de la Marvel o la DC con los monstruos del terror gótico que ya le permitieron al estudio hacerse dueño y señor del cine fantástico en los años treinta y parte de los cuarenta. Drácula, Frankenstein, la Momia, el Hombre Lobo estarían llamados a convertirse, si la jugada sale adelante, en una especie de alternativa terrorífica al superhéroe, simplemente cambiando superpoderes o por los atributos especiales derivados de su naturaleza sobrenatural o terrorífica (léase el Drácula que aquí se convierte en una bandada de murciélagos…). El intento no es nuevo, ya lo propuso en su momento en el cómic Alan Moore con algunos personajes icónicos del relato de terror gótico y la novela clásica de aventuras en La liga de los hombres extraordinarios, que tuvo una floja, si bien que entretenida, adaptación al cine. La aportación final de Charles Dance a Drácula, la leyenda jamás contada, va por un camino que parece querer imitar las apariciones de Samuel L. Jackson como Nick Furia en las películas de la Marvel que acabaron por dar lugar a Los Vengadores, pero sólo el tiempo podrá confirmar o no esta sospecha mía sobre cuál es el “juego” que ha empezado con esta película.

El problema es que con todos esos referentes, influencias visuales, obligaciones y objetivos, Drácula, la leyenda jamás contada, se pierde un poco a la hora de centrar su verdadera identidad. Tiene momentos entretenidos propios del relato de espada y brujería tipo Conan el bárbaro de Robert E. Howard, como el encuentro con la criatura en las cueva, y posiblemente si hubiera seguido por ahí a por todas, aceptando su identidad como relato de héroes bárbaros, habría funcionado mucho mejor, jugando con ese grupo de guerreros que acompaña al antihéroe Vlad el Empalador. Sus primeros compases van por ese camino. Pero luego afloja con una historia de amor endeble que fracasa en emular el desgarro intenso de la versión de Drácula dirigida por Coppola, y la brújula del relato empieza a dar vueltas como loca sin llegar a centrar del todo sus objetivos… Resultado, es entretenida pero no explota al máximo sus mejores armas. Un par de ejemplos: se habla mucho de Vlad como el Empalador, pero se nos hurta ese papel de guerrero salvaje y brutal que sí estaba, en brillante forma de sombras chinescas, en la película de Coppola. Tampoco está bien aprovechado el Vlad Tepes histórico tan aprovechado como debiera con su corolario de momentos sangrientos que le convirtieron en un guerrero temido por los turcos que protegió las fronteras de occidente de la invasión otomana. Y por otra parte no está el Drácula de la novela de Stoker plenamente aprovechado, ni siquiera para el objetivo de emulación superheróica que mencionaba anteriormente, de tal modo que parecen reservarse el potencial del personaje para entregas posteriores, en lugar de poner toda la carne en el asador desde el principio.

Resumiendo: me gusta la parte de espada y brujería y enfrentamiento con los turcos. Pero el resto me parece flojo.

Miguel Juan Payán

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Crítica de la película Lucy de Luc Besson con Scarlett Johannson

El cine de Luc Besson siempre ha sido algo o muy pedante, dependiendo del momento en que le pille su filmografía. Esa pedantería es una de sus características desde Kamikaze 1999: el último combate, y salió a flote sobre todo, nunca mejor dicho, en El gran azul.Al mismo tiempo es uno de los directores y productores europeos que tienen más clara la necesidad de vender espectáculo y darle al público lo que quiere. Ambas cosas se alían y al mismo tiempo colisionan, para bien y para mal, en Lucy.

Por un lado la película juega la misma baza de protagonismo femenino y “chica guerrera” tipo Nikita que a Besson se le ha dado siempre bien en la taquilla, y como demuestra la recaudación de Lucy en Estados Unidos ha vuelto a funcionarle en esta ocasión. Pero al mismo tiempo la película es presa de la contradicción y la indecisión. Besson ficha a Scarlett Johansson, consagrada como estrella del cine de acción con su papel como la Viuda Negra en Iron Man 2, Los Vengadores y Capitán América, el soldado de invierno, pero al mismo tiempo reniega de ese referente de las películas Marvel en las que interviene la actriz, y en su intento de apartarse de dicho antecedente que utiliza como gancho comercial, con un trailer que casi parece un anticipo de un largometraje de la Viuda Negra, deja a sus secuencias de acción desprovistas de los ingredientes visuales mínimos para crear tensión, sustituyendo la acción física por una especie de variante de los poderes de los mutantes de los X-Men. Buen ejemplo de ello es la secuencia de enfrentamiento de la protagonista con los matones coreanos en el hospital, donde para no repetir la trepidante secuencia de Johansson en Iron Man 2, castra ese momento y lo deja sin acción física, a pesar de que el trailer de la película vende precisamente ese otro tono de “chica guerrera” y ya situación pide a gritos un intercambio de tortas como panes al estilo de las que reparte Liam Neeson en una de las películas producidas por Besson, Venganza. Si Besson no quería ser presa de Scarlett Johansson como fenómeno mediático lo tenía fácil: elegir a otra actriz menos mediática para el papel. Claro que entonces es muy probable que hubiera perdido el gancho comercial de su protagonista y el trabajo que hace Johansson para insuflarle vida a un personaje que sobre el papel es poco más que una silueta bidimensional tipo recortable y al que ella anima hasta convertirlo en algo más interesante.

En su empecinada negación de la falta de originalidad de su propuesta, en ese sobresfuerzo por negar su propia naturaleza, la película es presa de una especie de gatillazo, es un coitus interruptus desde el punto de vista de la acción. Lo paradójico es que por mucho que pretenda ser otra cosa, Lucy es una explotación de las historias de superhéroes.  Aunque tenga aspiraciones de reflexión filosófica más elevadas y busque en el baúl de la ciencia ficción una pretenciosa exposición final, tampoco puede presumir mucho de originalidad por ese camino dado que está aplicando claves presentes ya en 2001 de Stanley Kubrick, e incluso más recientemente en una producción más modesta e interesante, The Machine, con la que además comparte un mismo planteamiento visual de cartel originial con rostro de la protagonista en blanco. The Machine es más madura en sus planteamientos, menos fiestera visualmente hablando, y no cae en las contradicciones en las que cae Lucy. Porque no pretende ser lo que no es. Besson se pone pretencioso tirando de filosofía facilona del Reader´s Digest, digna de figurar en el envase de un paquete de patatas fritas. Quiere hablar de la naturaleza humana al mismo tiempo que deja sus personajes reducidos a meros recortables, tópicos bidimensionales, amputando de la trama toda clase de conflicto que podría haber contribuido a darles mayor relieve. Un ejemplo de ello: la no-relación entre el policía y la protagonista, que se queda en mero brochazo apresurado, más que en fina pincelada para que complete el paisaje el espectador.  En sus prisas por facturar la empanada mental filosófica con espíritu de postal turística comprada en el quiosco que nos enchufa en el tramo final de su película, Besson acaba por pasar por algo o solucionar expeditivamente asuntos que habrían contribuido a hacer más interesante la trama y sus personajes. Ejemplo de ello es la forma totalmente tópica en al que intenta darle algo de carne al personaje protagonista poniéndola a hablar con su madre, mero artificio que sólo se sostiene porque Johansson antes y además de ser un sex-symbol y una estrella del cine de acción, ya era, y es, una gran actriz, y aguanta ese juego de primer plano y monólogo moñas como una campeona. Pero al mismo tiempo eso evidencia la flojera de un guión que no queda redimido ni siquiera por los planos que Besson toma prestados del cine del coreano Park Chan-wook (como el que cierra el periplo narrativo del personaje del gánster coreano, otro tópico de recortable bidimensional).

Otro ejemplo de contradicción: Besson se pone reflexivo y sesudo en su parte final, pero no puede evitar entregarse nuevamente a los fuegos de artificio invitando a los dinosaurios a pasearse por el paseo de la protagonista, o jugar con una banalización simplona de la identidad sexual femenina de Dios.

Lo que sí me ha gustado de la película, que no aburre pero tampoco convence, es el buen uso que hace del montaje fluido para hacer avanzar su trama en los primeros treinta o cuarenta minutos de proyección, que para mí son los mejores de la propuesta. Eso sí, ésta se desfonda, en mi opinión, cuando Besson se mete en un huerto, un callejón de difícil salida, aumentando la apuesta de su argumento con la escena de transformación en el avión camino de París. A partir de ahí, creo que Lucy pierde fuelle y empieza a perderse en su laberinto de contradicciones, del que no puede sacarla ni siquiera el aseado trabajo de Morgan Freeman o el fenómeno de la cultura popular en que se ha convertido Scarlett Johansson.

Miguel Juan Payán

Miguel Juan Payan

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