Los llanos manchegos de Castilla tienen cuerpo de arruga soleada a través de la tupida barba de este albaceteño de pro, mientras luce figuradas alpargatas esculpidas por caminos machadianos, rotas con piedras capaces de rasgar la piel de sus callos. José Luis Cuerda (Albacete, 1947) es un hombre de verbo fácil y mente despierta, que acomoda su discurso al vehículo que acoge sus pensamientos (aunque en algunas ocasiones la cosa vaya al revés). Así ha parido un texto extraño a base de tuits (casi un ovni literario o ensayístico) titulado humorísticamente “Si amaestras a una cabra, llevas mucho ganado (MR Ediciones); excusa perfecta para charlar con este hombre de proteica sombra hogareña: un señor de extensa carrera en el Séptimo Arte, al que se deben obras tan emblemáticas como “Amanece, que no es poco”, “La lengua de las mariposas”, “La marrana” o “Los girasoles ciegos”.

Aislado de los acordes primaverales, sentado en una sala sin eco y con estilo calcado al despacho de un director de colegio, el veterano director recibe a Acción; engullido por las fauces madrileñas del sello Planeta, y con el cansancio de los que llevan varios días departiendo con periodistas y rellenando respuestas (muchas de ellas vestidas de comodines repetitivos). No obstante, por su cercanía, uno pensaría en la exclusividad reflexiva de cada disertación: luz de gas milimétrica que sólo los genios pueden concitar.