Crítica de la película Detective Conan: El puño de zafiro azul

Parece que fue ayer cuando Alfa Pictures sorprendía al público otaku anunciando el estreno en cines españoles del largometraje numero 22 del famoso detective Conan Edogawa tras su enorme éxito en Japón rompiendo récords en taquilla. Debido a su buena acogida aquí en España, no era de extrañar que la distribuidora volverá una vez más a apostar por traer otra cinta de la franquicia, siendo en este caso The Fist of Blue Sapphire, última película de la saga que ha logrado superar a su antecesora en el país del sol naciente. Aquí solamente queda un mes para poder disfrutarla en la gran pantalla y ya os adelanto que no os defraudará.

Como muchos de vosotros ya sabréis, Kaito Kid regresa en esta nueva cinta, siendo este uno de los principales hilos conductores de la trama, lo cual se agradece porque es un personaje muy querido por los fans (tanto que llego a tener su propia serie en Japón). Podría tratarse perfectamente del protagonista de esta historia, trayendo consigo la mayoría de momentos interesantes del film junto a Makoto Kyogoku, el karateka que protagoniza las escenas de acción y combates como no podía ser de otro modo, además de ser otro de los personajes importantes en la historia. Es lo bueno de la mayoría de las películas de la franquicia, que los personajes secundarios cobran a veces incluso más importancia que el propio Conan (incluso Sonoko tiene un papel en todo esto), lo que supone todo un acierto. Ah, y hay una sorpresita con respecto a aparición de personajes, que, aunque parecía una “referencia” como tantas otras, más de uno se alegrará.

Crítica de la película La trinchera infinita

Opresiva y estremecedora película, en la que es posible compartir el miedo y la angustia del represaliado protagonista, tanto por el golpe militar de 1936 como por la dictadura franquista.

El tiempo parece detenerse en esta esforzada obra de Jon Garaño, José Mari Goenaga y Aitor Aregi. Sin prisas ni veleidades vertiginosas, el trío de cineastas narra la historia de Higinio y Rosa, con la paciencia analítica que requiere acercarse a uno de los períodos más oscuros de la historia contemporánea de España (el correspondiente al comienzo de la Guerra Civil y el de la posterior dictadura franquista).

Desde las escenas iniciales, cuando Higinio (Antonio de la Torre) tiene que huir de su lecho matrimonial, para evitar ser asesinado por un grupo de partidarios de Franco; La trinchera infinita se erige como una huida constante, en la que la cámara sigue con precisión la asfixia cotidiana que sufren los personajes protagonistas.

La acción arranca en 1936, coincidiendo con el golpe militar que dio origen a la Guerra Civil Española. Higinio y Rosa (Belén Cuesta) llevan casados solo unos meses. Una madrugada, la pareja escucha cómo en el exterior de su casa se detiene un camión. De él bajan unos soldados con el uniforme nacional, hecho que obliga a Higinio a escapar rápidamente de su hogar. Delatado por un vecino del pueblo, el hombre es metido en el camión, con destino a un fusilamiento seguro. En medio de un momento de confusión, el militante republicano salta del transporte y se esconde en el bosque. Una vez que los perseguidores han bajado la guardia, el otrora miembro del ayuntamiento regresa con Rosa, quien decide esconder a su marido en el subsuelo de la casa. Año tras año, la situación no mejora, e Higinio tiene que estar oculto hasta 1969, siempre condenado a pasar sus días en espacios reducidos y con luz escasa.

Crítica de la película Los Rodríguez y el Más Allá

Simpática película familiar que sin embargo no brilla en ningún momento.

La nueva película de Paco Arango tiene, como siempre en su carrera, el aliciente de anunciarse como una película cuya parte de la recaudación irá directamente a la Fundación Aladina, para ayudar a los niños con cáncer. Y eso es una maravilla y siempre aplaudiremos al creador por hacer algo así con todas sus producciones, incluso con algunas llegando a entregar toda la recaudación de la misma a la fundación. Pero eso no salva siempre una película, ni la hace mejor. Y aunque por momentos entretiene y hace que nos riamos de cuando en cuando, la película falla a muchos niveles y deja al espectador intentando descubrir qué es lo que ha visto realmente.

Porque Los Rodríguez y el Más Allá es una película de corte familiar que nos lleva a una historia con tintes de ciencia ficción en la que el hijo de la familia descubre que su difunto abuelo escondía muchos secretos y que la familia tiene una conexión con otro mundo, Maktub, pero esa conexión pone en peligro a su familia e incluso a la propia existencia de ambos planetas. Con un reparto plagado de estrellas y rostros populares, con gente como Geraldine Chaplin, Eduardo Soto, Omar Chaparro, Santiago Segura, Mariana Treviño, Macarena Gómez, Tomás Pozzi u Óscar Casas, la película tiene ante todo un primer escollo que superar y es su excesiva duración. Una historia que no debería ocupar más de 90 minutos se acerca peligrosamente a las 2 horas, haciendo determinados momentos muy cuesta arriba.

Crítica de la película Doctor Sueño

Mejor de lo previsto, decae en su desenlace víctima del exceso de mimetismo con El resplandor.

Secuela innecesaria de la película de Stanley Kubrick, hace sus primeros movimientos con cierta solvencia y habilidad para configurarse como una buena propuesta de cine de terror, ajeno eso sí a los sustos que quizá espere la gente. Es más sólida de lo que cabía temer después de ver su tráiler, que por otra parte merece pasar a la historia como uno de los peores tráiler del cine y no le hace ningún honor a lo que podemos encontrar en la película.

Funciona correctamente en el primer y segundo acto, e incluso tiene el valor de distanciarse del cine de susto más gratuito que me temo pueden esperar -equivocadamente- algunos espectadores. En eso respeta en cierto modo el tono de El resplandor que se apartó del terror más convencional para buscar lo inquietante jugando a la contra del terror superficial de susto facilón. Incluso me parece positivo que en sus primeras escenas Doctor Sueño haga una especie de declaración de principios e independencia de la película de Kubrick presentando el personaje de Rebecca Ferguson. Y aprovecho ya para decir que la actriz es lo mejor de la película, el motor de la misma, y su personaje tiene por sí mismo interés suficiente como para que en lugar de habitar una secuela de El resplandor contaran su propia historia y la de su grupo de colegas. Aunque tampoco es que con este grupo de antagonistas Doctor Sueño sea una innovadora porque en 1987 Kathryn Bigelow ya nos presentó unos vampiros de neowestern en su película Los viajeros de la noche en los que es difícil no pensar cuando vemos a Ferguson/Rose y su grupo.

Crítica de la película Terminator: Destino Oscuro

Posiblemente la mejor secuela tras Terminator 2.

Una película llena de grandes efectos visuales y escenas de acción espectaculares, por supuesto, pero que nunca olvida el peso de la trama y de la historia de los personajes, que llevan en esto mucho, mucho tiempo. Unos 35 años desde la primera Terminator de 1984, momento en el que Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton interpretaron a los personajes por primera vez. Y aunque es cierto que Hamilton ha estado relativamente alejada del personaje desde que rodase aquel cortometraje 3D para parques temáticos con James Cameron, nadie ha logrado sustituirla realmente. Quizá Lena Headey lo hizo muy bien en la serie Las Crónicas de Sarah Connor. Pero siempre había quedado la sensación de que sólo Hamilton era realmente Sarah Connor. Y aquí nuevamente descubrimos por qué.

No hay muchas variantes en la trama una vez más. Una joven mexicana, Dani (Natalia Reyes) se encuentra perseguida por un Terminator, una nueva unidad llamada Rev-9 (Gabriel Luna) que tiene la capacidad de separar su exoesqueleto del resto del cuerpo, convirtiéndose en dos unidades letales y prácticamente indestructibles. Dani se encontrará con una mujer del futuro, Grace (Mackenzie Davis) y con una que vuelve del pasado, Sarah (Linda Hamilton) para protegerla de esta terrible amenaza, pero la ayuda del personaje de Arnold Schwarzenegger será capital para sobrevivir y cambiar el destino de la humanidad una vez más. Porque lo que tenemos claro es que desde Terminator 2, nuestro destino, nuestro futuro, ha cambiado por completo. Es uno de los giros que introduce el guión, cuya historia es  en parte de James Cameron, en funcionamiento. Cambiarlo todo, para que todo siga igual.

Crítica de la película El silencio de la ciudad blanca

Daniel Calparsoro diseña con brillantez la adecuada atmósfera tenebrosa que requiere el filme, pero naufraga cuando intenta dotarla de un aura mucho más inquietante de lo que permite el guion.

Tras la adaptación de El guardián invisible, ahora le toca el turno a la primera entrega de la trilogía creada por Eva García Sáenz de Urturi: un relato de asesinatos rituales y salvajes, que transcurre en Vitoria Gasteiz. No resulta baladí comparar la versión cinematográfica de El guardián invisible con esta historia dirigida por Daniel Calparsoro; ya que ambas siguen una pauta más o menos coincidente, que tiene en el folclore autóctono su piedra angular.

La trama de El silencio de la ciudad blanca recrea la investigación llevada a cabo por Unai y su compañera Estíbaliz, para dar con el responsable de una serie de crímenes esotéricos que asolan la urbe de la Virgen Blanca. Estos asesinatos tienen por víctimas a parejas de distinto sexo, cuyos componentes acreditan la misma edad. Los elegidos llevan un intervalo ascendente de cinco años, y los nuevos cadáveres suponen el regreso de una serie de homicidios ocurridos veinte años atrás. De hecho, el encarcelado entonces (un misterioso escritor de familia rica) está a punto de ser puesto en libertad. Unai se encuentra perdido, y el asunto no mejora con la llegada de su nueva jefa: la subcomisaria Blanca.

Crítica de la película Secretos de estado

Una buena película que hace del género de intriga un campo de reflexión.

Basada en hechos reales, Secretos de estado sigue la estela de propuestas en la línea de Todos los hombres del presidente o Los archivos del Pentágono, y comparte con las mismas la difícil fórmula de desenlace y hechos ya conocidos por el público convertidos en intriga a la inversa. Es una especie de vuelta de tuerca del género en el que los creadores del relato asumen que buena parte del público ya conoce el desenlace de la historia, pero no obstante trabajan igualmente las claves esenciales del género partiendo de ese previo conocimiento. No renuncian estas películas a generar suspense. Al contrario. Lo generan igualmente rizando el rizo por el procedimiento de situar en el punto de mira de la tensión creciente no tanto el qué pasa o va a pasar sino el cómo pasa o va pasar lo que ya conocemos.

En ese camino, como digo nada fácil, el director, que en 2015 ya dio pruebas de su eficacia en el género de intriga con la interesante Espías desde el cielo (hay crítica en esta misma página), tiene un equilibrado guión y tres actores principales como sus mejores aliados.

Crítica de la película La familia Addams (2019)

Divertida versión animada del tétrico y humorístico clan, que alcanzó la fama televisiva en los años sesenta y arrasó en las taquillas cinematográficas en los noventa.

Un simple chasquido de dedos y unas teclas evocadoras de ambientes góticos fueron elementos suficientes para poner en el firmamento audiovisual a la familia liderada por Morticia y Gómez, desde su bautismo mediático a principios de los años sesenta. Desde entonces, las tiras cómicas creadas por Charles Addams (destinadas en un inicio a ser publicadas semanalmente) han dado para horas inolvidables de televisión en blanco y negro, a la par que para una saga en formato de celuloide; la cual hizo célebres a los siniestros Addams entre el público de los noventa.

Después de las citadas estaciones creativas, La familia Addams regresa con el apoyo de la animación por ordenador propia del tercer milenio, de la mano de Greg Tiernan y Conrad Vernon.

La trama de esta esperada vuelta a las pantallas arranca con una boda de tintes esotéricos y espiritualistas, protagonizada por unos jóvenes Morticia y Gómez. Un enlace que no hace felices a todos, ya que los aldeanos aprovechan la ocasión para enfrentarse a los extraños vecinos, y acabar con su estancia en la zona. Expulsados del lugar, los recién casados buscan un hogar en el que establecerse. Un sitio que encuentran por casualidad en un manicomio abandonado, que se eleva en lo alto de una apartada localidad de Nueva Jersey. Tras unos años en paz, Morticia y Gómez crían a sus dos hijos (Miércoles y Pugsley), dentro de un horror home convenientemente amueblado. Pero los antiguos recelos no tardan en aparecer, y los habitantes de la aldea más próxima empiezan a ver una amenaza en los Addams. Un problema que la ambiciosa vendedora de casas llamada Margaux está dispuesta a solventar, por las buenas o por las malas.

Crítica de la película Maléfica: Maestra del Mal

Terrible secuela con dos brillantes maestras de la interpretación.

Si algo podemos sacar positivo de la secuela de Maléfica es el trabajo de sus dos principales actrices, Angelina Jolie y Michelle Pfeiffer (vamos a olvidarnos de Elle Fanning quien en esta película está, como en la anterior, muy perdida y desaprovechada. Ni ella con su enorme talento puede salvar los muebles de su Aurora). Son el principal efecto especial de la película y su simple presencia eleva esta pequeña tontería de, seguramente, coste desproporcionado, y la salva de ser una completa mamarrachada. Eso y una excelente factura que se le supone siempre a una película de un coste enorme, como son siempre estas superproducciones. Quizá algunos niños disfruten con el colorido, los personajes animados (los hay) o la ñoña historia romántica. Pero serán los menos…

LA historia de la secuela nos presenta el romance entre Aurora y el príncipe Philip, que ya se empezaba a intuir en la primera película, pero sin amor en aquel momento (ya saben lo que pasó con el beso del príncipe). Un matrimonio de amor que además unirá a dos reinos, acabando con cualquier posibilidad de guerra. Pero Maléfica no parece muy contenta con la noticia, y cuando toque conocer a los padres del novio, las cosas se torcerán de tal forma que acabará con el rey bajo una maldición de sueño, que podría ser culpa de Maléfica. De ahí a la guerra entre el reino y los seres mágicos hay sólo un paso. Nada nuevo, nada original y nada que pueda emocionar al espectador.

Crítica de la película Zombieland, mata y remata

Buen y esperado regreso a Zombieland 10 años después.

Recuperando a todo el equipo creativo de la primera entrega, estrenada hace ya diez años, tanto delante como detrás de las cámaras, esta tardía pero esperada secuela cumple con lo que ofrecía aquella primera película. Humor algo gamberro, situaciones surrealistas, personajes bizarros y sangre, litros de sangre. Es una fórmula, la del humor con muertos vivientes, que lleva en uso más de treinta años, y que sigue funcionando tanto en cine como en televisión, a veces con más o menos fortuna, pero funcionando. Y no es sencillo, porque cuando la fórmula se repite tanto, cuesta encontrar motivos para que el espectador siga interesado y responda al producto. Cuesta no caer en la repetición. Ese aspecto, quizá, es el menos pulido de Zombieland.

Una película que ya desde la promoción se encarga de señalar continuamente que de sus cuatro protagonistas, tres han sido nominados al Oscar, y la cuarta lo ha ganado. Aunque la promoción, los tráileres, tengan un aroma a peli de hace 20 o 30 años. Sea como sea, los cuatro están de regreso, Woody Harrelson, Emma Stone, Jesse Eisenberg y Abigail Breslin. Hay otro personaje que regresa de 2009, y aunque su momento/cameo es sensacional, les hace un flaco favor a los protagonistas, porque es mucho, mucho más divertido e interesante que el resto de la película. No digo más, pero no se vayan de la sala hasta que acaben los créditos y disfruten. La historia es sencilla, suficiente para estos casos, para seguir el esquema de la primera entrega. Una separación en el grupo que lleva a la búsqueda de uno de los personajes que decide volar en solitario…

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