En unas cifras cercanas a lo esperado se ha movido el regreso de Depredador, uno de los alienígenas más importantes de la historia del cine, a la gran pantalla, marcando un buen estreno, pero nada espectacular. Que sea suficiente para que el personaje continúe con nosotros un tiempo dependerá de su segundo fin de semana, del boca a boca y cómo aguante, y de la taquilla internacional, donde ya en su estreno la película ha recaudado más que en Estados Unidos. The Predator llegaba con la vitola de ser la forma correcta de resucitar al personaje, y en gran medida lo ha sido, porque ha conseguido hacer evolucionar en cierta medida a la franquicia que estaba ya bastante agotada. Shane Black, ligado a la saga desde el principio, es el director y guionista encargado de que esta película haya interesado a la audiencia, y los 24 millones de dólares que la película ha recaudado en su estreno, son en gran medida debido al ruido que se ha hecho con la vuelta de Shane Black a la saga a la que llegó como actor en la primera película…

Crítica de la película Milla 22

Recomendada para adictos al buen cine de acción con Iko Uwais, protagonista de The Raid .

Peter Berg ha vuelto a demostrar con este trabajo por qué es uno de los directores más eficaces del actual cine de intriga que en sus películas siempre acaba mutando espectacularmente en estallido visual de acción.

El tándem formado por Berg con el actor -desdoblado en productor- Mark Wahlberg muestra aquí nuevamente que ambos forman una de las maquinarias mejor engrasadas del cine comercial de nuestros días.

Wahlberg defiende el asunto delante de las cámaras con la misma solvencia que Berg detrás de las mismas, y además respalda como productor esta hábil absorción de claves del cine de acción más exóticas como la que ha propuesto Gareth Evans con Iko Uwais como protagonista en The Raid (2011) y The Raid 2 (2014). Si el lector de estas líneas es aficionado al cine de acción y todavía no las ha visto, ya está tardando en salir disparado a buscarlas. Garantizo uno de los mejores ratos de reparto de tollinas de la historia del cine.

Volviendo a la película que nos ocupa, lo que me interesa destacar es que en Milla 22  la máquina Berg-Wahlberg -conviene empezara  pensar en ambos como entidad única de asociación creativa con unas claves de estilo bien definidas en sus películas El único superviviente (2013), Marea negra (2016) y Día de patriotas (2016)- no se ha limitado a replicar o copiar descaradamente lo propuesto por Gareth Evans en The Raid y The Raid 2, sino que simplemente han tomado de ambas aquello que les parecía más interesante para incorporarlo a su propia panoplia de recursos, intereses y estilo. Construyen así una intriga en evolución hacia lo trepidante y visualmente explosivo en la que podemos registrar las claves de su manera de entender y desarrollar este género que estaban ya presentes en sus colaboraciones anteriores, y cuyos orígenes pueden rastrearse hasta la mejor película de lo que podríamos denominar la primera etapa de iniciación en el género de Berg en solitario, La sombra del reino (2007). Dicho largometraje es un precedente muy claro de las aspiraciones del director y de una forma de entender el cine de acción e intriga que no ha podido poner en pantalla hasta que se cruzó con Mark Wahlberg en su doble papel como actor y productor. Por otra parte hay que tener en cuenta que esa asociación director-actor se forja sobre una comunidad de intereses en la forja de un tipo de producto de acción determinado que estaba también anticipada en la filmografía del propio Mark Wahlberg como actor con Shooter: el tirador (2007), dirigida por Antoine Fuqua, pero en mi opinión algo por debajo de todas las propuestas en esa misma línea que ha protagonizado el actor/productor a las órdenes de Berg.

Milla 22 encaja perfectamente en todo ese paisaje y filmografía compartida por Berg y Wahlberg, y además demuestra la intención clara de no quedarse estancados en el mismo tipo de historia y estar siempre atentos a los cambios que puedan operarse en la periferia del género en el que trabajan, lejos del barullo de repetición de esquemas, superhéroes franquiciados y serialización que impera actualmente en el cine comercial estadounidense.

Ese esa capacidad para ofrecernos un cine de acción, serio, muy trabajado en su guión y creación de personajes, bien respaldado por su reparto y notable por su manera de cruzar intriga y acción, lo que hace de Milla 22 una de las más recomendables propuestas del género que vamos a ver este año.

Cuenta además con el habitual ritmo trepidante y la solidez de los empeños Berg-Wahlberg, con un reparto en el que, como era previsible, brilla en la secuencias de acción y combate cuerpo a cuerpo Iko Uwais, con una espectacular Lauren Cohan repartiendo leña junto a la campeona de artes marciales Ronda Rousey, Sam Medina, al que vamos a ver también pronto en Alita: ángel de combate y Venom, como antagonista y John Malkovich en un papel breve pero donde tiene margen para imponer estilo y presencia.

Miguel Juan Payán

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[Video] Debate VERANO 2018 por Miguel Juan Payán y Jesús Usero</p>
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En 2012 y con tan solo 18 años, Ismael Prego (más conocido en las redes sociales como Wismichu) comenzó su andadura en Youtube con un pequeño canal en el que subía partidas de videojuegos. Seis años después cuenta con más de doce millones de seguidores, varios libros publicados y diversas giras de teatro realizadas por toda España junto con Auron Play. La fama alcanzada gracias a Youtube le ha valido para cumplir su sueño: rodar una película. “Para mi Youtube siempre ha sido un trampolín para poder ser cineasta y tras muchos videos subidos a esa plataforma, ha llegado el momento de debutar en el séptimo arte”, aclara Wismichu.

Crítica de la película I Love Dogs

Simpática comedia situacional protagonizada por perros y humanos, en la que al menos los canes no hablan y los actores bípedos no ladran.

Un grupo de mascotas y la relación con sus diferentes dueños y dueñas son los engranajes de esta película coral, con la que Ken Marino desarrolla su peculiar visión de una feel good movie; siempre pendiente de no abandonar el sincero y necesario mensaje de acabar de una vez por todas con el abandono de animales domésticos.

A modo de tramas superpuestas, el guion de I Love Dogs (Dogs Days, en Estados Unidos) sigue un esquema formal en el que los verdaderos protagonistas son los perros, más que sus despistadas familias. El travieso Charlie, el tímido Sam, la simpática Mable, la asustadiza Gertrude, y la enérgica Brandy son los canes a los que hace referencia el título con la palabra dogs; y que, con su expresividad y ocurrencias, llenan la pantalla con una atmósfera de contagiosa empatía generalizada.

Poco importa que los actores humanos queden desdibujados ante la explosión de gestualidad cuadrúpeda que inunda cada uno de los fotogramas, ya que los perros demuestran su generosidad al integrar el trabajo de sus compañeros men and women en medio de su despliegue de frescura y naturalidad. Ante semejantes armas de interpretación activa, los espectadores siguen con soltura las vicisitudes de Charlie y del caótico hermano de sus verdaderos dueños; los problemas de Sam para conseguir que su ama alcance el amor; la confusión de Mabel para decidir cuál es el hogar donde tiene que residir; los sueños de Gertrude para salir de las calles y dormir caliente; y la bondad de Brandy para establecer una amistad fuerte con Sam, y sacarle de su ostracismo y depresión.

Las expresiones y carantoñas de este grupo de animales domésticos consiguen borrar, o apagar en gran medida, el estrellato de colaboradores de la talla de Eva Longoria y Vanessa Hudgens; las cuales comparecen en un par de personajes que no alcanzan el lucimiento excesivo, por lo menos no por encima del de sus colegas con collar antiparásitos.

Pero este problema –consistente en el evidente desequilibrio argumental entre el peso humano y el canino- no es una pega que lastre la efectividad de la película ideada por Ken Marino, en la que funcionan los gags por la contundencia de una moraleja tan potente como la de compartir la existencia con el denominado mejor amigo del hombre. Un objetivo argumental, que el cineasta reitera en cada una de las historias que pueblan el metraje del filme; y que llenan su discurso de escenas cargadas con emotividad contagiosa.

Bajo tales premisas, Marino acierta también al no quedarse simplemente con el elemento triste y desangelado referente a los problemas de los perros en las ciudades; y resuelve las diferentes tramas con una fórmula de agradable factura sentimental, que provoca nostalgia y risas casi al mismo tiempo.

Esto hace que I Love Dogs encaje sin reservas en el género feel good, que tan buenos resultados está dando en el género del musical a nivel taquillero.

Jesús Martín

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14 DE SEPTIEMBRE EN CINES

Aprovechando el estreno de PREDATOR el 14 de septiembre podréis ganar una de los 5 packs formados por 5 packs formados por Imán + Llavero + Gorra

Desde lo más profundo del espacio exterior hasta las calles de una pequeña ciudad en las afueras. La caza vuelve a casa con la explosiva reinvención de la saga de Predator de Shane Black. Después de mejorar sus capacidades con ADN de otras especies, los cazadores más letales del universo son más fuertes, más inteligentes y más mortíferos que nunca. Cuando un chaval activa accidentalmente su regreso a la tierra, sólo un dispar grupo de exsoldados y una profesora de ciencias desencantada pueden evitar el fin de la raza humana. ¡14 de septiembre en cines!

Campeones representará a España en los Oscar

De esas veces que sales del cine y piensas “cuanto me alegraría que este peliculón llegase a los Oscar” y va y se convierte en realidad. Pues este es el caso de Campeones. Hacia tiempo que no lográbamos pasar el corte, la última película en llegar a la categoría de mejor película de lengua no inglesa desde nuestro país, fue Mar adentro en el 2005, pero entiendo perfectamente que La Academia, se haya tenido que rendir a esta historia de superación, en la que Javier Gutiérrez (Marco), se encarna en un entrenador profesional de baloncesto que por su prepotencia y falta de compromiso, está pasando por un mal momento: tiene problemas con su mujer, se pelea con su jefe en medio de un partido y “dos copitas” antes de coger el coche, le llevan a tener que cumplir servicios comunitarios entrenando un equipo de discapacitados. Pincha para leer más...

Crítica de la película Moonwalker de Michael Jackson

De la imaginación de Michael Jackson nace una película como ninguna otra". En esta frase, pronunciada por Constantino Romero en el trailer de "Moonwalker", está condensada la esencia de toda la película. Si a la media hora de cinta te sigues preguntando qué estás viendo o porqué toda esa amalgama de videoclips, trocitos de documental, música y trama cinematográfica infantiloide, que parece montada por el mismísimo mono Bubbles, recuerda que estás asistiendo simplemente a lo prometido, un viaje al interior de la imaginación de Michael Jackson, que no es poco decir. El artista no solía dar entrevistas, pero se expresaba a través de su trabajo, y en "Moonwalker" quiso aprovechar la gran pantalla para abarcar mucho, aunque apretase poco. En la película tenía que recordar la trayectoria artística, presentar sus nuevos videoclips y convertirse en el actor que diese vida a su fantasía: meterse en la piel de una especie de superhéroe musical que consigue salvar a un grupo de niños de las garras de un narcotraficante interpretado por Joe Pesci.

El germen y pieza angular de la película lo constituye el cortometraje de "Smooth Criminal", el séptimo sencillo extraído del álbum "Bad", un videoclip que rivaliza, si no supera, al propio "Thriller". A su alrededor había que construir una historia que comenzó titulándose "Chicago Nights". Una de las primeras ideas de Michael era hacer un western al estilo de "Los siete magníficos"; por otro lado, se visualizaba a sí mismo y a otros diez bailarines con elegantes trajes bailando en un viejo teatro. No en vano, la canción había evolucionado desde una maqueta titulada "Al Capone". El propio Bob Fosse fue requerido para dar ideas en esos primeros momentos. Sería el bailarín y coreógrafo Vincent Paterson, con el que había trabajado en "Beat It" años antes, el que aportó el ambiente del hampa de los años 30 en Chicago. Dos años antes de comenzar a rodar, Michael comenzó a reclutar a un equipo en el que se barajaron los nombres de los directores Ron Howard o Robert Zemeckis, o el del técnico de efectos especiales Kevin Pike. Howard no supo por dónde coger el proyecto. El director, que venía de dirigir "Un, dos, tres... Splash" (1984) y "Cocoon" (1985), necesitaba un merecido descanso y dio un paso atrás. Zemeckis, recién fichado por Disney para dirigir "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", también dejó pasar la oportunidad. Pike, que había sido citado por su trabajo en los efectos especiales de "Regreso al futuro", en especial por su adaptación del DeLorean, vio potencial en las sugerencias de Michael y se alistó. Quien ocupó la silla de director fue Colin Chilvers. La especialidad del británico eran los efectos especiales, entre ellos, hacer volar a Superman. Además dirigía, al menos para televisión, y tenía experiencia trabajando con niños. Chilvers llamó a su compañero de trabajo en "Superman", David Newman, para que escribiese un guión que diese cohesión al caos imaginativo de Michael. Le bastaron 26 páginas para tener una hoja de ruta en cuya ejecución se saltarían todas las reglas narrativas. Fue uno de esos escasos momentos de la historia del cine en los que el proyecto no tenía fecha de finalización, ni presupuesto estimado. Michael estaba al mando y se lo podía permitir económicamente, costase lo que costase. Chilvers, en busca de una estética sobre la que reposar el peso de la historia, propuso a Michael inspirarse en "El tercer hombre", el clásico del cine negro de Orson Wells. Además del citado Pesci, el resto de personajes lo conformaban tres chavales, Brandon Adams, Kellie Parker y Sean Lennon, el hijo de John y Yoko Ono.

¿Merece entonces la pena invertir 93 minutos en visionar este proyecto? Sin duda. "Moonwalker" captura para siempre en el tiempo a un artista en uno de los puntos más álgidos de su carrera. Captura también parte de la esencia de la añorada década de los '80. Todo en la película hace retroceder a ese momento. El color, los efectos especiales, la loca narrativa y, por supuesto la música, lo más incontestable del film. "Una película como ninguna otra". No será que no lo avisaban.

Toni Arias

Este texto es un extracto del libro MAGIA EN MOVIMIENTO: MICHAEL JACKSON A TRAVÉS DEL CINE Y LOS VIDEOJUEGOS cuyo precio es de 19€ + 3€ de gastos de envío y se puede adquirir a través de este enlace de PayPal:

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Crítica de la película Teen Titans GO La Película

Una de las mejores películas de superhéroes del año. Quizá no sea mejor que Los Increíbles (aunque personalmente me gusta más, debido a su tono de sátira) pero es bastante mejor que Ant Man y la Avispa, en serio, y podría competir perfectamente con Deadpool 2, si la contamos como película de verano, aunque llegase en mayo. DC ha demostrado con esta pequeña joya de animación simple y colores brillantes, que se puede hacer una sátira sobre DC y que no necesita ser siempre oscura o trágica. Pero hay que entender también que todo ello viene enmascarado con un envoltorio de serie de animación dirigida a los más pequeños. Luego uno ve la serie y la película y se da cuenta de que para nada iban dirigidos al público infantil. O al menos no sólo a ellos.

Los Jóvenes Titanes, al menos la versión de la serie Teen Titans Go!, quieren tener su propia película en un mundo en el que todo superhéroe la tiene. Pero nadie les toma en serio. Son demasiado jóvenes y poco profesionales como superhéroes. Un chiste. Eso no evitará que sigan buscando tener su propia película, con viaje a Hollywood incluido. Así descubrirán a quien podría ser su gran archienemigo, Slade… El resto es un humor desatado, una sátira continua del género y del medio, que no es tan salvaje como Deadpool, obviamente, ni tiene las implicaciones socioculturales de Los Increíbles 2, claro. Pero a veces, con su humor, resulta más ácida e inteligente que aquellas.

Sobre todo porque sabe reírse de sí misma y de DC sin ofender, simplemente buscando hacer reír con ironía y sarcasmo, las señas de identidad de la serie de Cartoon Network, que son ampliadas aquí con una elegancia propia de los mejores. Hay bromas sobre la película de Green Lantern, por ejemplo, y son brillantes. Se ríen de Batman v Superman, con mucha fuerza, o incluso de la película fallida de Superman de Tim Burton, con Nicolas Cage poniendo voz a Superman… Y lo hacen con una aventura dinámica, con ritmo, con tensión dramática y con un par de giros que sorprenderán a los pequeños de la casa. Y todo gracias a un guión magnífico que debería ser la clave de cualquier película.

Sí, la animación, aunque mejor que la de la serie original, es tosca, pero es su estilo visual desde hace años, no van a cambiarlo ahora. Y sí, le sobran canciones al principio. Pero sólo por el CAMEO (permítanme que lo escriba en mayúsculas) o por el final, ya deberíamos olvidarnos de esas dos minucias. Y la película es un continuo viaje a través de la memoria cinéfila y superheróica, con cientos de chistes referenciales, paródicos y a veces, muy muy sutiles. Vayan con confianza a verla, con todos los miembros de la familia, porque la película está creada para todos ellos. Y sobre todo para los frikis, para los que van a entender cada chiste y referencia y van a convertir esta pequeña joya en una película de culto. Esperemos secuela lo antes posible, porque ésta sí que se la merece.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Yucatán

Comedia de enredo elegante bien resuelta por director y actores.

Aprecio siempre, y en esta ocasión también, el buen trabajo de recuperación del cine clásico y las claves de los géneros que lo habitaron que viene haciendo Daniel Monzón a lo largo de su carrera como director y que ya dejó planteada también como guionista en Desvío al paraíso. Monzón tuvo el valor de afrontar ese empeño de abordar lo genérico sin renunciar a sus inquietudes autorales como narrador ya desde su primer trabajo en la silla del director, El corazón del guerrero, atreviéndose incluso con un subgénero tan difícil como el de Espada y Brujería, sin adulterarlo con un filtro de fantasía monjil como hacen otros. Ahí le echó un par y siempre le he admirado por ello y por su siguiente película, El robo más grande jamás contado, que forma un dúo de sus películas más flojas para la mayoría de los críticos pero tienen mucho más que rescatar de lo que algunos pretenden, y al mismo tiempo comparten mucho de ese afán de Monzón por hacer el cine que le gustaría ver y rendir homenaje a aquello que le ha divertido cuando era solo espectador. Agradecí en su momento esa especie de fuerza de impulsión inicial de lo que luego empezó a ser mejor valorado por la mayoría de mis colegas cuando el misil Monzón comenzó a despegar en una curva de creciente de reconocimiento de crítica y público con La caja Kovak y alcanzó su punto más alto en ese aspecto con Celda 211, cerrando la que podría ser una trilogía de buen hacer en el trato con el género cinematográfico de temática criminal, intriga, policíaco o como ustedes lo quieran llamar con El niño.

Todas las claves positivas que han caracterizado al cine de este director hasta el momento se mantienen, para bien, en su nueva asociación con su guionista de cabecera, Jorge Guerricaechevarría, al que hay que atribuirle todo el mérito que tiene en la construcción de la filmografía que he repasado en las líneas anteriores, pues ha estado presente a la teclas escribiendo los guiones de El robo más grande jamás contado, La caja Kovak, Celda 211 y El niño y volvemos a encontrarlo tras este elaborado ejercicio de comedia sofisticada de enredo que es Yucatán, abierta con un arranque musical que recuerda tanto los títulos clásicos de este género en Hollywood como el uso del número musical que hiciera Steven Spielberg de ese mismo recurso en el arranque de Indiana Jones y el templo maldito.

Podríamos decir que en el ADN de Yucatán hay rasgos de homenaje a los recursos clásicos de la comedia estadounidense que pueden hacernos recordar momentos de Las tres noches de Eva de Preston Sturges y en otros momentos nos hacen pensar en California suite, de Hebert Ross, con guión de otro rereferente a tener muy en cuenta en este caso, Neil Simon, aunque finalmente en el conjunto del viaje que nos proponen sus creadores el crucero hacia Yucatán en el territorio que pisara Fernando Trueba en películas como Two Much, Sal Gorda o Sé infiel y no mires con quién.

¿Qué quiero decir con esto? Pues dos cosas. Que hay momentos en que por un lado Yucatán parece perseguir la elegancia y la sofisticación de unos clásicos y por otro, en algunos personajes más “castizos” que introduce en su fórmula argumental, se acerca a ese intento reiterado de hibridar lo clásico admirado por sus creadores con lo popular pensado como guiño al público autóctono que caracteriza algunas de las comedias de Fernando Trueba. En su conjunto es mejor película que la anterior abordada por Monzón y Guerricaechevarría, El robo más grande jamás contado. Pero pienso que la doble apuesta por los chistes de los cuñaos y el enredo de los timadores acaba siendo víctima de un giro previsible -no hay sorpresa, se veía venir- con sobredosis de fuego artificial emocional en el desenlace que nos saca del tono que parecía tener la película en su primer y segundo acto en manos de los timadores y los cuñaos, reubicando el protagonismo en un personaje que siendo sincero me recuerda a un capítulo de Vacaciones en el mar.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Revista mensual que te ofrece la información cinematográfica de una forma amena y fresca. Todos los meses incluye reportajes de los estrenos de cine, analisis de las novedades televisivas, entrevistas, pósters y fichas coleccionables tanto de cine clásico como moderno.

     

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