Crítica de la película Los Rodríguez y el Más Allá

Simpática película familiar que sin embargo no brilla en ningún momento.

La nueva película de Paco Arango tiene, como siempre en su carrera, el aliciente de anunciarse como una película cuya parte de la recaudación irá directamente a la Fundación Aladina, para ayudar a los niños con cáncer. Y eso es una maravilla y siempre aplaudiremos al creador por hacer algo así con todas sus producciones, incluso con algunas llegando a entregar toda la recaudación de la misma a la fundación. Pero eso no salva siempre una película, ni la hace mejor. Y aunque por momentos entretiene y hace que nos riamos de cuando en cuando, la película falla a muchos niveles y deja al espectador intentando descubrir qué es lo que ha visto realmente.

Porque Los Rodríguez y el Más Allá es una película de corte familiar que nos lleva a una historia con tintes de ciencia ficción en la que el hijo de la familia descubre que su difunto abuelo escondía muchos secretos y que la familia tiene una conexión con otro mundo, Maktub, pero esa conexión pone en peligro a su familia e incluso a la propia existencia de ambos planetas. Con un reparto plagado de estrellas y rostros populares, con gente como Geraldine Chaplin, Eduardo Soto, Omar Chaparro, Santiago Segura, Mariana Treviño, Macarena Gómez, Tomás Pozzi u Óscar Casas, la película tiene ante todo un primer escollo que superar y es su excesiva duración. Una historia que no debería ocupar más de 90 minutos se acerca peligrosamente a las 2 horas, haciendo determinados momentos muy cuesta arriba.

Crítica de la película Doctor Sueño

Mejor de lo previsto, decae en su desenlace víctima del exceso de mimetismo con El resplandor.

Secuela innecesaria de la película de Stanley Kubrick, hace sus primeros movimientos con cierta solvencia y habilidad para configurarse como una buena propuesta de cine de terror, ajeno eso sí a los sustos que quizá espere la gente. Es más sólida de lo que cabía temer después de ver su tráiler, que por otra parte merece pasar a la historia como uno de los peores tráiler del cine y no le hace ningún honor a lo que podemos encontrar en la película.

Funciona correctamente en el primer y segundo acto, e incluso tiene el valor de distanciarse del cine de susto más gratuito que me temo pueden esperar -equivocadamente- algunos espectadores. En eso respeta en cierto modo el tono de El resplandor que se apartó del terror más convencional para buscar lo inquietante jugando a la contra del terror superficial de susto facilón. Incluso me parece positivo que en sus primeras escenas Doctor Sueño haga una especie de declaración de principios e independencia de la película de Kubrick presentando el personaje de Rebecca Ferguson. Y aprovecho ya para decir que la actriz es lo mejor de la película, el motor de la misma, y su personaje tiene por sí mismo interés suficiente como para que en lugar de habitar una secuela de El resplandor contaran su propia historia y la de su grupo de colegas. Aunque tampoco es que con este grupo de antagonistas Doctor Sueño sea una innovadora porque en 1987 Kathryn Bigelow ya nos presentó unos vampiros de neowestern en su película Los viajeros de la noche en los que es difícil no pensar cuando vemos a Ferguson/Rose y su grupo.

Crítica de la película Parásitos

Bong Joon Ho vuelve dirige una película redonda que merece estar entre las mejores del año.

Se está poniendo difícil y al mismo tiempo interesante decidir qué películas merecen estar en la lista de las diez mejores del año en esta recta final de 2010, y eso es bueno para el espectador. Sin duda Parásitos es una imprescindible del cine que hemos visto esta temporada y de los últimos años. Y lo es jugando la carta de lo inclasificable. Porque podemos decir muchas cosas de ella, salvo que sea fácilmente etiquetable. Todo lo contrario. Juega tanto con los naipes de la baraja del suspense como con los de la baraja de la crítica social poniendo nuevamente de manifiesto la facilidad que tienen los grandes maestros del cine de Corea del Sur en los últimos veinte años para poner en pantalla un tratamiento de los géneros cinematográficos que desafía el adocenamiento y la repetición y camuflaje de esos mismos géneros en la clave de las franquicias en el cine estadounidense.

Es así, además de todas las demás virtudes que luce, una ventana abierta al cambio, a otras posibilidades de regocijo y disfrute en el cine.

Crítica de la película Watchmen (2009)

Una de las mejores adaptaciones de cómic y de las mayores obras del género.

Uno de los grandes saltos a la madurez del género de superhéroes que adaptaba una de las obras cumbres del mismo, y que llegaba a nosotros sólo meses después de la que quedó como la gran obra del mismo, El Caballero Oscuro, de Christopher Nolan. Con el paso de los años, Watchmen no sólo sigue siendo una de las muestras más elegantes y brillantes de las adaptaciones superheroicas, sino que además ha ido ganando un estatus de película de culto, con cada vez más admiradores y seguidores, con una versión extendida de más de tres horas y un montaje llamado Ultimate de casi cuatro, que incluye Los relatos del Navío Negro, la producción animada que incluía esa parte del cómic.

Zack Snyder, director de la película, se encargó de que la misma fuese una adaptación fiel en gran medida a la novela gráfica, mostrando elementos que le garantizaron la categoría R y que en aquellos momentos no eran nada comunes en este tipo de producciones. Watchmen cuenta con un elemento visual que es parte habitual de Snyder, como la fotografía o el uso de la cámara lenta, pero al contrario que en películas como 300 o Sucker Punch o incluso lo que intuimos de Liga de la Justicia, esta película está más cerca de lo que vimos en El Hombre de Acero. El uso de los efectos visuales es continuo y sin ellos no se entendería la película, pero no se busca tanto la pantalla verde, sino las localizaciones y sets reales, los espacios abiertos, los lugares reales y no generados por ordenador.

Crítica de la película El silencio de la ciudad blanca

Daniel Calparsoro diseña con brillantez la adecuada atmósfera tenebrosa que requiere el filme, pero naufraga cuando intenta dotarla de un aura mucho más inquietante de lo que permite el guion.

Tras la adaptación de El guardián invisible, ahora le toca el turno a la primera entrega de la trilogía creada por Eva García Sáenz de Urturi: un relato de asesinatos rituales y salvajes, que transcurre en Vitoria Gasteiz. No resulta baladí comparar la versión cinematográfica de El guardián invisible con esta historia dirigida por Daniel Calparsoro; ya que ambas siguen una pauta más o menos coincidente, que tiene en el folclore autóctono su piedra angular.

La trama de El silencio de la ciudad blanca recrea la investigación llevada a cabo por Unai y su compañera Estíbaliz, para dar con el responsable de una serie de crímenes esotéricos que asolan la urbe de la Virgen Blanca. Estos asesinatos tienen por víctimas a parejas de distinto sexo, cuyos componentes acreditan la misma edad. Los elegidos llevan un intervalo ascendente de cinco años, y los nuevos cadáveres suponen el regreso de una serie de homicidios ocurridos veinte años atrás. De hecho, el encarcelado entonces (un misterioso escritor de familia rica) está a punto de ser puesto en libertad. Unai se encuentra perdido, y el asunto no mejora con la llegada de su nueva jefa: la subcomisaria Blanca.

Crítica de la película Secretos de estado

Una buena película que hace del género de intriga un campo de reflexión.

Basada en hechos reales, Secretos de estado sigue la estela de propuestas en la línea de Todos los hombres del presidente o Los archivos del Pentágono, y comparte con las mismas la difícil fórmula de desenlace y hechos ya conocidos por el público convertidos en intriga a la inversa. Es una especie de vuelta de tuerca del género en el que los creadores del relato asumen que buena parte del público ya conoce el desenlace de la historia, pero no obstante trabajan igualmente las claves esenciales del género partiendo de ese previo conocimiento. No renuncian estas películas a generar suspense. Al contrario. Lo generan igualmente rizando el rizo por el procedimiento de situar en el punto de mira de la tensión creciente no tanto el qué pasa o va a pasar sino el cómo pasa o va pasar lo que ya conocemos.

En ese camino, como digo nada fácil, el director, que en 2015 ya dio pruebas de su eficacia en el género de intriga con la interesante Espías desde el cielo (hay crítica en esta misma página), tiene un equilibrado guión y tres actores principales como sus mejores aliados.

Crítica de la película Amundsen

Sobrio y algo convencional biopic sobre la vida del explorador noruego Roald Amundsen, que dirige Espen Sandberg (Kon-Tiki).

Roald Amundsen era un hombre serio, parco en palabras y con un carácter un tanto singular. Sin embargo, su naturaleza se transformaba, cuando se ponía a surcar las superficies heladas del planeta. Esta obsesión por aventurarse hacia geografías desconocidas convirtió al primer humano acreditado en alcanzar el Polo Sur en una auténtica celebridad, dentro del reino de Noruega; pero los destellos estelares no parecían acompañarle en la parcela más íntima y sosegada de su existencia.

El cineasta Espen Sandberg (quien ya recreó las hazañas del también aventurero Thor Heyerdall, en Kon-Tiki) se acerca a la escurridiza y pétrea personalidad de Amundsen, desde una perspectiva un tanto opaca. La necesidad de quedarse en el envoltorio, y hurgar poco en las capas menos mediáticas de tan ilustre protagonista, lleva al director a mostrar un retrato algo frío, donde los conflictos con su hermano Leon están rebajados en intensidad, y en el que las peleas por sacar adelante las expediciones son meras anécdotas, eclipsadas por la grandeza de los proyectos emprendidos.

Bajo semejantes premisas, el actor Pål Sverre Hagen (que igualmente prestó su físico para encarnar al antes citado Thor Heyerdall, en Kon-Tiki) modifica sus facciones convenientemente, para parecer el envejecido individuo que se dio a conocer por su espectacular viaje al temido Paso del Noroeste (el mismo en el que encallaron los navegantes de la serie El Terror). Un trabajo que se aprecia mejor desde el punto de vista estético, ya que su caracterización no consigue traspasar en ningún momento la dura epidermis del aventurero nacido en Borge al que representa. De esta manera, el intérprete refleja la faz de un individuo atrapado en su propio universo, al que únicamente le mueve su pasión por ir donde los demás mortales aún no se habían atrevido a trasladarse.

Crítica de la película La familia Addams (2019)

Divertida versión animada del tétrico y humorístico clan, que alcanzó la fama televisiva en los años sesenta y arrasó en las taquillas cinematográficas en los noventa.

Un simple chasquido de dedos y unas teclas evocadoras de ambientes góticos fueron elementos suficientes para poner en el firmamento audiovisual a la familia liderada por Morticia y Gómez, desde su bautismo mediático a principios de los años sesenta. Desde entonces, las tiras cómicas creadas por Charles Addams (destinadas en un inicio a ser publicadas semanalmente) han dado para horas inolvidables de televisión en blanco y negro, a la par que para una saga en formato de celuloide; la cual hizo célebres a los siniestros Addams entre el público de los noventa.

Después de las citadas estaciones creativas, La familia Addams regresa con el apoyo de la animación por ordenador propia del tercer milenio, de la mano de Greg Tiernan y Conrad Vernon.

La trama de esta esperada vuelta a las pantallas arranca con una boda de tintes esotéricos y espiritualistas, protagonizada por unos jóvenes Morticia y Gómez. Un enlace que no hace felices a todos, ya que los aldeanos aprovechan la ocasión para enfrentarse a los extraños vecinos, y acabar con su estancia en la zona. Expulsados del lugar, los recién casados buscan un hogar en el que establecerse. Un sitio que encuentran por casualidad en un manicomio abandonado, que se eleva en lo alto de una apartada localidad de Nueva Jersey. Tras unos años en paz, Morticia y Gómez crían a sus dos hijos (Miércoles y Pugsley), dentro de un horror home convenientemente amueblado. Pero los antiguos recelos no tardan en aparecer, y los habitantes de la aldea más próxima empiezan a ver una amenaza en los Addams. Un problema que la ambiciosa vendedora de casas llamada Margaux está dispuesta a solventar, por las buenas o por las malas.

Crítica de la película Maléfica: Maestra del Mal

Terrible secuela con dos brillantes maestras de la interpretación.

Si algo podemos sacar positivo de la secuela de Maléfica es el trabajo de sus dos principales actrices, Angelina Jolie y Michelle Pfeiffer (vamos a olvidarnos de Elle Fanning quien en esta película está, como en la anterior, muy perdida y desaprovechada. Ni ella con su enorme talento puede salvar los muebles de su Aurora). Son el principal efecto especial de la película y su simple presencia eleva esta pequeña tontería de, seguramente, coste desproporcionado, y la salva de ser una completa mamarrachada. Eso y una excelente factura que se le supone siempre a una película de un coste enorme, como son siempre estas superproducciones. Quizá algunos niños disfruten con el colorido, los personajes animados (los hay) o la ñoña historia romántica. Pero serán los menos…

LA historia de la secuela nos presenta el romance entre Aurora y el príncipe Philip, que ya se empezaba a intuir en la primera película, pero sin amor en aquel momento (ya saben lo que pasó con el beso del príncipe). Un matrimonio de amor que además unirá a dos reinos, acabando con cualquier posibilidad de guerra. Pero Maléfica no parece muy contenta con la noticia, y cuando toque conocer a los padres del novio, las cosas se torcerán de tal forma que acabará con el rey bajo una maldición de sueño, que podría ser culpa de Maléfica. De ahí a la guerra entre el reino y los seres mágicos hay sólo un paso. Nada nuevo, nada original y nada que pueda emocionar al espectador.

Crítica de la película Zombieland, mata y remata

Buen y esperado regreso a Zombieland 10 años después.

Recuperando a todo el equipo creativo de la primera entrega, estrenada hace ya diez años, tanto delante como detrás de las cámaras, esta tardía pero esperada secuela cumple con lo que ofrecía aquella primera película. Humor algo gamberro, situaciones surrealistas, personajes bizarros y sangre, litros de sangre. Es una fórmula, la del humor con muertos vivientes, que lleva en uso más de treinta años, y que sigue funcionando tanto en cine como en televisión, a veces con más o menos fortuna, pero funcionando. Y no es sencillo, porque cuando la fórmula se repite tanto, cuesta encontrar motivos para que el espectador siga interesado y responda al producto. Cuesta no caer en la repetición. Ese aspecto, quizá, es el menos pulido de Zombieland.

Una película que ya desde la promoción se encarga de señalar continuamente que de sus cuatro protagonistas, tres han sido nominados al Oscar, y la cuarta lo ha ganado. Aunque la promoción, los tráileres, tengan un aroma a peli de hace 20 o 30 años. Sea como sea, los cuatro están de regreso, Woody Harrelson, Emma Stone, Jesse Eisenberg y Abigail Breslin. Hay otro personaje que regresa de 2009, y aunque su momento/cameo es sensacional, les hace un flaco favor a los protagonistas, porque es mucho, mucho más divertido e interesante que el resto de la película. No digo más, pero no se vayan de la sala hasta que acaben los créditos y disfruten. La historia es sencilla, suficiente para estos casos, para seguir el esquema de la primera entrega. Una separación en el grupo que lleva a la búsqueda de uno de los personajes que decide volar en solitario…

Revista mensual que te ofrece la información cinematográfica de una forma amena y fresca. Todos los meses incluye reportajes de los estrenos de cine, analisis de las novedades televisivas, entrevistas, pósters y fichas coleccionables tanto de cine clásico como moderno.

     

Contacto

 
91 486 20 80
Fax: 91 643 75 55
 
© NOREA Y ALOMAN EDICIONES, S.L.
c/ La Higuera, 2 - 2ºB
28922 Alcorcón (Madrid) NIF: B85355915
 
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En caso de duda para pedidos, suscripciones, preguntas al Correo del lector o cualquier otra consulta escríbenos por WhatsApp