Una decepción. Más floja de lo previsto. Se salva Alicia Vikander y poco más.

Le pondría dos estrellas y media, pero le pongo la otra media y se queda en tres principalmente por el trabajo de Alicia Vikander, que cumple de sobra como Lara Croft, por mucho que esté aislada en un guión que no saca partido de su esfuerzo y con una fórmula argumental que hemos visto una y cien veces en la pantalla grande, y también en la pequeña.

El primer acto es falso y lento. Llama la atención que intente hacer humor de una manera algo inmadura, forzando innecesariamente a Vikander a ganarse la simpatía del público por la vía del mohín y el chiste tontorrón. La culminación de ese intento la encontramos en la secuencia de la casa de empeños, que parece sacada de una película del montón de los noventa. En general todo lo que ocurre en la ciudad tiene poco de Lara Croft, poco de Tomb Raider, y pone a prueba la paciencia del espectador porque aplaza innecesariamente el arranque de la acción y la parte de aventura que realmente hemos ido a ver cuando seleccionamos esta película para pasar nuestro rato de ocio audiovisual del fin de semana. Esa presentación es lenta, acaba ejerciendo casi como lastre del resto.