Crítica de la película Hasta el último hombre

Una de las mejores películas bélicas sobre la Segunda Guerra Mundial.

Al nivel de las grandes: Salvar al soldado Ryan, La delgada línea roja, Cartas desde Iwo Jima, La colina de la hamburguesa, La colina de los héroes, La colina de los diablos de acero, Ataque, la serie Hermanos de sangre… Estas son las claves que pueden servir para hacerse una idea de cómo y por donde respira el último trabajo de Mel Gibson como director, una de sus mejores películas, mejor que la serie Las banderas de nuestros padres, The Pacific o Windtalkers y al nivel de otra joya del género bélico, o por aclararlo más, antibelicista, Senderos de gloria, de Kubrick.

Es también una de las miradas más brutales del cine a la guerra, sin adornos ni componendas para edulcorar las imágenes que representan el infierno de la muerte. Cada muerto y cada herido deja su huella en el espectador, que se ve totalmente envuelto en el huracán de violencia en algunas de las mejores escenas de acción que ha rodado el cine. Eso sí, acción con contenido, no acción por la mera acción o como adorno principal de la función. Detrás de las secuencias bélicas propiamente dichas, lo que oculta Hasta el último hombre es una apuesta muy actual por la vida frente a la muerte, una clara reflexión sobre las culturas de vida frente a las culturas y rituales de muerte, lo cual, con los tiempos de guerra contra el terrorismo en los que vivimos, resulta plenamente actual y va más allá del contexto histórico en el que se desarrolla este largometraje que por otra parte se basa en una historia real.

Crítica de la película 1898 los últimos de Filipinas

Recomendable aventura bélica con mirada responsable hacia nuestra historia.

Aplaudo con ganas la iniciativa de devolver al audiovisual español, ya sea en el cine o en televisión, la fuente inagotable de personajes, argumentos, acontecimientos y conflictos que puede aportar al mismo la fecunda Historia de España anterior a la Guerra Civil. Lo aplaudo naturalmente como necesaria reflexión sobre nuestro pasado, de dónde venimos, para tener al menos una ligera idea de qué somos y hacia dónde vamos. Pero lo aplaudo aún más como aficionado al cine que ha consumido y aplaudido la incesante mitificación de la historia ajena, británica y estadounidense principalmente, en películas como El Álamo o Zulú y puede ahora experimentar similares sensaciones como aficionado al cine entrando en contacto con un hecho histórico de su propia cultura, habitado por personajes que además el brillante reparto de esta película hace tan cercanos, tan de hoy mismo, tan de encontrárselos a la vuelta de la esquina, aunque la acción de la película nos remonte hasta fecha tan lejana, pero no necesariamente tan ajena, como 1898. Aplaudo en definitiva la película porque consigue sacar adelante una mirada responsable sobre esa Historia que, como la de cualquier otro país, tiene luces y sombras, y en la que desde hace demasiado tiempo la mirada del cine y la televisión parece empeñada en dejar que las sombras siempre devoren a las luces.

Crítica de la película Vaiana

Entretenida variante hawaiana de los cuentos de princesas de la Disney.

La fábrica de animación se pone en marcha nuevamente para presentar otra de sus princesas, ésta de clave más étnica, con el respaldo de la clave mitológica de la cultura hawaiana, lo cual es posiblemente lo mejor de todo este producto que intenta seguir los pasos de sus antecesoras pero se queda algo por debajo de la mayoría de ellas. Para que quede más claro, no es Frozen. Tampoco es Brave. Es mejor que Tiana y el sapo, obra de sus mismos directores, pero está lejos de las mejores películas realizadas por Clemens y Musker, como La sirenita, Aladdin y Hércules.

Crítica de la película Aliados de Robert Zemeckis con Brad Pitt

Romance competente que navega irregularmente entre el bélico y el espionaje.

Robert Zemeckis sigue su camino de visita de las fórmulas explotadas por el Hollywood clásico preparando un cóctel de romance con algunas pinceladas iniciales de cine de espionaje y unas gotas de cine bélico. Es tan eficaz como entretenimiento como suelen serlo sus películas, pero no alcanza el nivel de sus mejores logros como director, Forrest Gump o Náufrago.

Aliados juega con competencia, pero no acaba de explotar tanto como podría, la sinergia entre los géneros citados, principalmente porque, como le ocurriera a otros dos largometrajes de parecidas hechuras y contenidos, La calle del adiós (Peter Hyams, 1979) y Resplandor en la oscuridad (David Seltzer, 1992), que no obstante son inferiores, se empeña en reproducir casi como una postal la fórmula de hibridación de géneros y explotación de las estrellas que aplicara el Hollywood clásico. Esperaba más de un guión de Steven Knight, que está detrás de las teclas en joyas como la serie Peaky Blinders, o largometrajes como Promesas del este y Locke. El guión cae en su parte final en lo referido a interés y resuelve precipitadamente la incógnita que se plantea en la parte central de la película sobre la verdadera identidad de la protagonista. En su conjunto, Aliados es superior a las dos películas citadas, pero no rentabiliza los elementos de que dispone y es irregular en su ritmo y desarrollo.

Crítica de la película Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Muy recomendable heredera y variante de la saga de Harry Potter.

La saga de precuela de Harry Potter arranca con paso muy firme y mucha calidad, excelente tono y ritmo, personalidad propia, buena construcción de guión, interés y espectáculo.

Lo que hace Animales fantásticos y dónde encontrarlos en primer lugar es algo muy lógico: se pone al día, elabora una propuesta cuyos legítimos destinatarios son precisamente los muchos seguidores de la saga de Harry Potter, que se criaron con las aventuras del niño y luego joven mago y ahora ya han crecido, son más adultos, han madurado. Eso mismo es lo que le ocurre a la propuesta de este retorno al universo de Hogwarts que encaja como un guante en su precedente, pero sobre todo acierta a desarrollar una visión propia del mismo. Desde el primer fotograma, brilla con su propia personalidad y propone alternativas, elude ser más de lo mismo y comienza a construir rápidamente su propia mitología, levantando así los cimientos de una nueva saga que se presume muy interesante y prometedora en cuanto a lo que puede llegar a dar de sí. Basta para ello con reparar en esa especie de cameo-sorpresa (o quizá no tanto) de un personaje que claramente preludia los pasos que darán las siguientes entregas. En ese sentido una nota positiva es que, al contrario de lo que ocurriera con el aplazamiento de la aparición de Voldemort en la saga anterior, en este caso no se andan por las ramas y ponen sobre la mesa al antagonista desde este primer largometraje. Lo cual me lleva a recordar que si bien para el público infantil que vio el primer largometraje de Harry Potter y quedó lógicamente entusiasmado con el mismo, lo que allí se contaba era más que suficiente para engancharles a la saga, quien esto escribe al ver la primera película llegó a la conclusión de que iban hacer falta varias entregas para que la cosa se pusiera realmente interesante, esto es, una vez que todos esos niños protagonistas crecieran hasta entrar en la adolescencia. Para llegar a lo mejor de la saga anterior hubo que pasar por dos primeros largometrajes que aplazaban el enfrentamiento y la aparición del antagonista sembrando pistas sobre su presencia pero sin llegar a entrar de lleno en materia. Y sólo tras la tercera entrega, sin duda la película en la que se incorporó el tono más oscuro y tenebroso dando entrada a la parte más interesante de la saga, pudimos empezar a disfrutar como adultos plenamente del mundo Harry Potter… aunque luego la siguiente fuera más floja que la novela que la inspiraba, en mi opinión.

Crítica de la película La llegada

Una de las mejores películas del año. Dennis Villeneuve vuelve a fascinar con una arriesgada e inteligente propuesta de ciencia ficción, que sirve como tantas veces en el género, como metáfora de la propia condición humana, de quiénes somos o lo que somos, lo que podemos conseguir y destruir. Lo hace además sin subirse a ningún púlpito para sermonear al personal, sin discursos ni proclamas, con mucha sencillez y anclando la historia en un personaje, el de Amy Adams, que es en muchos sentidos todos y cada uno de nosotros. Una bellísima película sobre el lenguaje y la comunicación o falta de la misma, sin dejar de lado nuestros miedos, nuestros deseos… Quizá no sea para todo el mundo, quizá el público no tenga la paciencia necesaria para disfrutar de una película con “invasión” alienígena que no se centra en los efectos visuales, ni en la acción, ni en los diálogos épicos o similares. Es una historia intimista, que he leído al guionista Max Landis, que es un cruce entre El Árbol de la Vida y Encuentros en la Tercera Fase. Puede ser una buena comparativa, pero en realidad tiene más que ver con Interstellar, aunque alguno no quiera verlo…

Villeneuve ha demostrado ser uno de los más brillantes directores de la actualidad. Uno de esos talentos que son capaces de maravillar con cada una de sus nuevas propuestas, y que además es capaz de saltar de un género a otro con una facilidad pasmosa (aunque personalmente lo que hace con el policíaco y el thriller en Prisioneros y Sicario es lo que más me gusta de su trabajo. Y mira que me encantan Enemy o Incendies. Pero esas dos… son el tipo de cine que me hace vibrar en la butaca de un cine). Aquí pasa a la ciencia ficción, aunque en realidad no deja de ser una excusa para tratar otros temas, algunos recurrentes en su filmografía. Pero si teníamos algún tipo de miedo de lo que podía suceder con Blade Runner 2049, la esperada secuela de Blade Runner, podemos perder ese miedo por completo. Villeneuve va a hacer una película que sorprenderá a todo el mundo, lo tengo más que claro. Como ha sorprendido a todos esta historia donde el tiempo y la realidad se mezclan para dar una sensación tanto de viaje como de sueño, de mezcla de realidad y fantasía. Y de una humanidad aplastante.

Crítica de la película Doctor Strange 

Marvel cine sale con sobresaliente de su mayor reto. Una de las mejores de superhéroes.

Doctor Extraño era para muchos de nosotros un enigma en su traslado al cine. La propia materia prima de viñetas de la que partía era todo un reto para su traslado a la pantalla, pero finalmente la película resultante está entre las mejores producidas por la Marvel en cualquiera de sus fases y además anuncia mayor solidez y madurez para la fase tres de los planes de la compañía.

Hay que aclarar además que es una de esas pocas películas contadas con los dedos de una mano, que merecen la pena verse en 3D. De hecho, es de las películas que mejor defienden una identidad para lo tridimensional que forme parte como un elemento más de la historia. El concepto de lo tridimensional en el cine necesitaba un personaje de las características del Doctor Extraño, con su mezcla de psicodelia, viajes astrales, psicotrópicos y despliegue visual apabullante, para encontrar una justificación plena de sus capacidades. Puede decirse por tanto que, hoy por hoy, y en ausencia de más entregas de Avatar dirigidas por James Cameron, Doctor Extraño ha pasado a ser, con toda coherencia, el mejor embajador del 3D en el cine tomando el testigo de Origen, de Christopher Nolan. Ojo, no es que no vayan a disfrutarla en 2D, pero sí es cierto que parte de la película ofrece una experiencia visual que queda más completa con un visionado en 3D.

Crítica de la película El contable

Muy buena película de intriga y acción. Merece cada euro que inviertan en verla.

Primero: Ben Affleck tapa muchas bocas con su trabajo en esta película, después del cual sólo pondrán en duda sus cualidades para interpretar a Bruce Wayne y a Batman quienes estén empeñados, con maledicencia, en ponerle en cuestión.

Segundo: Jon Bernthal, el Castigador/Punisher de Netflix, lo borda una vez más y demuestra que tiene ya más que ganados papeles protagonistas en el cine.

Tercero: la película es un curioso ejercicio de cine de intriga que trabaja las principales claves del relato de superhéroes trasladándolas al cine de intriga policial. Tenemos una alternativa a Bruce Wayne/Batman con el pasado infantil maltratado por una pérdida. Tenemos un remedo del comisario Gordon (casualmente interpretado por el mismo actor que se hará cargo del personaje en el universo cinematográfico de la DC, J.K. Simmons), y hasta tenemos un remedo o alternativa de antagonista inevitablemente unido, casi como la otra cara de la moneda, al protagonista, que es el papel que interpreta Bernthal. No me extraña que Anna Kendrick se haya postulado como posible Robin a la vista de sus escenas con Affleck/Batman.

Crítica de la película Los siete magníficos

Floja y decepcionante en varios aspectos, es entretenida pero no convence.

La asociación de Antoine Fuqua y Denzel Washington en una película del oeste merecía más. Su visita a la mitología de la icónica Los siete magnificos merecía más. Ye esperaba más de un guión del creador de True Detective, Nic Pizzolatto. El personaje de Chris Pratt merecía más desarrollo del que tiene, no puede ser simplemente un comparsa humorístico de Denzel. El propio Denzel merecía más porque su personaje, aún teniendo todo el apoyo del director, que parece haber devaluado el resto de “magníficos” para reforzar la “magnificencia” de su protagonista, está dibujado con trazos desiguales y como a todo el resto de sus compañeros le falta una escena definitoria que marque al personaje similar a la que tuviera Yul Brynner en la versión de John Sturges en los años 60 en el cementerio, junto a Steve McQueen, lo que podríamos llamar la clave épica. En lugar de esa presentación de clave épica, Fuqua y sus guionistas prefieren darle al personaje una explicación final que además de innecesaria incluye una especie de giro al modo del western europeo con sus historias de venganza que llega demasiado tarde al relato para proporcionarle al personaje una motivación sólida para su conducta, y tampoco ejerce bien el rol de elemento de intriga sobre su pasado, aunque lo pretenda.

Crítica de la película El hombre de las mil caras

Alberto Rodríguez se supera a sí mismo con una película brillante, gran reparto y mucho arte.

Puro vértigo. Tal como suele hacer en todas sus películas, nos engancha a base de música e imagen desde el primer momento, en este caso con la imagen de vértigo de un aterrizaje que en realidad es un despegue triple: el despegue de la historia que nos va a contar, el despegue del propio protagonista, Paesa, y el despegue del narrador que nos conduce de manera eficaz por el laberinto de corruptelas, trucos y trampas que constituye el camino de la historia. En total coherencia con esa primera imagen, el narrador es el piloto, testigo-compinche-esclavo del protagonista. En una película donde es esencial esa relación de desdoblamiento y sombra que viven el fugado Luis Roldán y el propio Paesa, Alberto Rodríguez hace una declaración de principios en toda regla y asienta el tono desde el primer momento, controlando absolutamente a partir de ese momento todos los elementos, personajes, situaciones, embrollos, intrigas y detalles varios que constituyen esa historia que despega con ese aterrizaje.

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