Entrevista con Holland Roden que nos habla de Escape Room 2: Mueres por Salir

Agosto 03, 2021

Entrevista con Holland Roden a quien pudimos ver con anterioridad en la película Follow Me y en las series Perdidos, MacGyver y Teen Wolf. Ahora la veremos pasando apuros en Escape Room 2: Mueres por Salir que se estrenará en cines en España el 13 de agosto

      ¿Conocías la primera película de Escape Room antes de participar en la secuela?

      La verdad es que no la había visto, normalmente me asustan mucho las películas de terror. Aunque no hay mal que por bien no venga, porque cuando la vi preparándome para la audición me encantó. Se la he recomendado a todos mis amigos. Con esta película parece que estás en una montaña rusa, no es la típica película de terror. Me dio la impresión de que era una película familiar divertida, al margen de su contenido.

      ¿Cómo te preparaste para el papel de Rachel Ellis?

      Bueno, en principio hice la prueba para el papel de Brianna (el personaje de Indya Moore), así que cuando me dijeron que iba a ser Rachel me quedé pensando a ver qué habían visto de roquera punk en mí (ríe). Así que me puse una peluca negra, un montón de piercings de mentira y me tiré a la piscina. Me alegra que viesen algo en mí y haber tenido la oportunidad de transformarme un poco para el papel. Eso sí, me tocaron días de peluquería y maquillaje más largos, ya que necesitaban colocar extensiones y elaborar peinados que emulasen una cabeza afeitada. Los piercings los tenían que pegar. Una de las cosas que no piensas cuando se idea el vestuario es que cuando vas a rodar y a correr por ahí, muchos de esos pendientes se pueden caer, y la continuidad entre escenas se pierde. Así que me los pegaban a las orejas. Al terminar el día siempre se me quedaban restos de pegamento o una trenza en el pelo. Ha sido divertido transformarme en Rachel.

Holland Roden In Escape Room 2

      ¿Qué sientes cuando te miras al espejo como Rachel?

Pues, sin duda me siento distinta. Creo que la mayor reacción la tuve del resto del equipo cuando salíamos por ahí los fines de semana. Todos los chicos me decían que estaba muy distinta. Normal, estás muy distinta cuando tienes un montón de piercings, dos mechones morados y el pelo para un lado a lo Joan Jett, la vocalista de The Runaways. Me han validado más el resto de personas de lo que lo he hecho yo.

      Una de las características de Rachel es que tiene una habilidad que el resto no jugadores no tienen.

      Rachel no puede sentir dolor físico. Probablemente lo compensa cargándose mentalmente y tiene una enorme empatía por el resto del grupo. Antes de que Minos convirtiese su vida en un infierno trabajaba como personal de emergencias. Es por eso que a lo largo de la película está diagnosticando a todo el mundo y es la primera que quiere ver las heridas de la gente.

      Creo que es un tipo de personaje interesante para Escape Room. Me encanta que este sea el Torneo de los Campeones y que todos hayamos ganado nuestros propios ‘escape rooms’, no solo Ben y Zoey en la primera película. Me encanta el monólogo que tiene sobre el tipo de habitación que Minos crearía para personas que no sienten dolor, lo hace todo mucho más interesante.

      Habiendo sido ya una ganadora y conociendo por tanto el juego, ¿cómo se enfrenta a estos nuevos retos?

      Creo que de alguna forma todos estamos acostumbrados a liderar, al fin y al cabo todos ganamos nuestro propio juego. Zoey (Taylor Russell) quiere salir de la habitación como sea. Hay muchas formas de jugar, y ella hace trampas si es necesario. Rachel en cambio sigue más las reglas, siente que las consecuencias serían mucho más graves si no las sigue. El resultado es el mismo, solo dos caminos distintos para llegar ahí.

      Rachel vive con más miedo interno que Zoey. Pero por su condición, su fortaleza física es muchísimo mayor que la del resto de personajes. Está más adaptada a seguir las reglas, creo que así es como ganó su primer juego, mientras que Zoey tiene una experiencia completamente distinta. A Rachel le cuesta un tiempo confiar en el liderazgo de otras personas, aunque acaba dándose cuenta de que Zoey es de fiar y que sabe lo que hace. Rachel tiene cada vez más fe en ella a medida que avanza la película.

      Has participado en otros proyectos con intensas escenas de riesgo. ¿Te ha servido esa experiencia mientras preparabas esta película?

      Mientras me formaba aprendí esta analogía: las escenas de diálogo son como las asignaturas obligatorias y luego las escenas de acción son como el recreo o la clase de gimnasia. Me encantan los dos tipos por razones distintas. Siempre es divertido ponerte la ropa de deporte mentalmente. Crecí con varios hermanos que no paraban quietos, tirándose de puentes y de aviones, así que hay una pequeña adicta a la adrenalina en mí.

      Fui bailarina de pequeña, por eso tengo algo de flexibilidad. En Teen Wolf tuvimos que hacer alguna escena de lucha, aunque no es exactamente lo mismo que esto. Fue muy divertido, aunque tuvimos que adquirir agilidad, flexibilidad y llevarlo todo al límite. Aprendí nuevas habilidades. He disfrutado mucho de las escenas de riesgo en esta película, me han permitido dar rienda suelta a mi parte más física y no quedarme solo con escenas de diálogo entre dos personas. Me encantan las dos cosas de cualquier forma.

      ¿Cuál ha sido la escena más difícil de rodar par ti?

      Creo que todos vamos a responder algo distinto. Par mí, las cosas que se suponían que iban a ser las más difíciles acabaron siendo las más fáciles. La escena de la playa fue súper divertida, me lo pasé genial probando el artilugio de la arena. Es como montarse en una atracción de Universal City, es muy divertido, aunque admito que es una parte masoquista de mi personalidad que disfruto. Es verdad que varias veces acabé con arena metida en los ojos durante algunos minutos, aunque en general fue una experiencia muy agradable e interesante.

      La escena que me pareció más complicada, aunque nadie se lo espere, fue la del banco. Los mostradores eran muy altos y yo soy bastante bajita, así que me tocaba saltar encima como una araña, sin usar las manos. ¿Cómo se supone que tienes que saltar sobre una encimera que te llega a la altura del pecho sin tener nada que te ayude? No podía usar la parte superior del cuerpo porque eso activaría los rayos láser. No había mucho espacio para coger carrerilla y para rematarlo llevaba tacones.

      Los mostradores y el suelo de mármol resbalaban un montón. Recuerdo una de las tomas, como me encontraba en el fondo no creo que lo grabase la cámara, por suerte. Conseguí subir sin usar las manos, pero se me resbalaron los pies y me fui de frente hacia el suelo. No sé cómo pero aterricé con los pies. Si no lo hubiese hecho, me hubiese abierto la cabeza como un melón. Así que esa es la razón por la que el banco me aterrorizaba en la vida real. Ha sido la escena más dura que he hecho hasta la fecha.

      ¿Te genera estrés postraumático ver alguna escena de la película?

      (Ríe) No, no me lo genera. Ese día que te cuento sí que me desmoroné hablando con mi agente. Sentía que no estaba demostrando lo que valía. Como actriz, tu trabajo es servir al director. Y más aun en una película como esta donde la trama no se centra tanto en los personajes. Es una historia con un ritmo muy rápido, en la que los espectadores tienen que empatizar fácilmente con los personajes. Como actriz siempre quieres llegar y hacer tu trabajo bien. Creo que no fui capaz de hacerlo, y eso me cargó mentalmente. No me importa tanto tener que ponerme hielo al final del día, pero esa sensación de fracaso con las escenas de riesgo ha sido algo que me ha costado digerir.

      ¿Cómo ha sido para ti entrar en un ‘escape room’ distinto cada pocas semanas?

      Nunca había trabajado en un rodaje con un diseño de producción así. Durante mi carrera casi siempre he rodado en localizaciones, así que entrar en estos decorados ha sido como ir de excursión. Crecí con esos juegos científicos, los que tienen muchas piezas y artilugios por descubrir. La escena que me parece más asombrosa es probablemente la de la arena, con todos esos motores que movían el espacio. Recrear una playa me recordó mucho a El Show de Truman.

      De pequeña en Dallas, había un sitio que podías ir y hacerte pasar por adulto. Podías convertirte en policía, tendero o profesor y estabas como en una ciudad en miniatura. Cuando vi los decorados de la película me recordó a eso.

      En la escena del metro parece que estás de verdad en Nueva York. Me encantó ver a Logan (Miller) ir gateando por el suelo del vagón, mientras estallaban fuegos artificiales sobre mi cabeza y sentir que eras una pequeña pieza parte del engranaje. Creo que la escena de la playa y la del metro las recordaré siempre. Son decorados que no te puedes llevar a casa, son demasiado grandes. Te da la impresión de que estás en una atracción de Universal City.

      Hay una escena solo con mujeres. ¿Cómo ha sido rodar con un reparto exclusivamente femenino?

      Bueno, los chicos hacen mucho ruido. Rodamos la escena de la lluvia ácida después de navidad, así que en el rodaje reinaba la paz y tranquilidad (ríe). Aunque quiero a estos chicos con locura. Nos lo hemos pasado genial rodando esta película. Ha sido como un campamento de verano con torturas y con unas jornadas larguísimas de trabajo. También es una película donde casi todos los actores están presentes todo el rato, y eso no suele ocurrir. Normalmente tienes días libres y escenas en las que no participas.

      Así que la vuelta de navidad fue muy relajada. Aunque es verdad que como no estaban nos reímos menos. Logan y Tom (Cocquerel) tocan genial la guitarra y Carlito es un cantante increíble, así que eché de menos las sesiones musicales, la cerveza y las risas. Pero estábamos más tranquilas, así que pude dormir mejor (ríe). Y también tuve más tiempo para mí, algo que disfruté bastante.

      En esa escena también tuve la oportunidad de conocer realmente a Adam (Robitel, el director). Fueron tomas en las que tuvimos más dirección a nivel personal. Mark Spicer, el diseñador de producción, rodó un planos increíbles desde una grúa. Alguna secuencia recordaba a El Juego de Hollywood, con tomas de seis minutos que fueron también muy divertidas de rodar.

      Muchas gracias.

                                                   

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