Crítica de la película Código 8

Soporífera mezcolanza de géneros que desaprovecha la premisa del cortometraje.

       En 2016 el director Jeff Chan estrenó el cortometraje Code 8, en el que mostraba un interesante futuro distópico. Uno en el que las personas con superpoderes ya no eran respetadas por la sociedad, vivían en la pobreza y tenían que pagar unas tasas para poder utilizar sus poderes y de esta manera ser controlados por el gobierno. En ese entorno se movía Connor Reed (Robbie Amell), un joven con poderes que tras una discusión sobre el pago de un trabajo se debe enfrentar a unos robots de policía y a un oficial (Sung Kang). La premisa no era especialmente novedosa si tenemos en cuenta que en la saga de X-Men ya se planteaba una problemática similar, pero ese tono de thriller callejero a lo David Ayer mezclado con el cine de superhéroes le sentaba realmente bien y abría la puerta a un futuro largometraje.

Crítica de la película Sergio

Flojo biopic de la vida del alto cargo de la ONU Sergio Vieira de Mello.

         Especialmente de sus últimos años y de su época en Irak, definida por un intento por cambiar las cosas tras la invasión de la coalición a inicios del siglo XXI. La película falla irremediablemente porque en su intento por humanizar al personaje se dedica a mostrarnos una serie de tópicos muchas veces terribles sobre su relación romántica con el personaje de Carolina Larriera, su pareja en el momento de contarnos la historia. Una historia romántica similar a la vista en otras películas como ésta. Por ejemplo aquella terrible con Ajelina Jolie y Clive Owen llamada Amar Peligrosamente. Un culebrón mal elaborado, sin sangre y con momentos sonrojantes, que es salvado por el talento de sus intérpretes.

         Sergio Vieira de Mello viaja a Irak para ser el alto cargo de la ONU en la región tras la ocupación norteamericana. Es 2003 y el país es un polvorín. La muerte de Sadam Hussein no parece solucionar nada y mientras la gente se desespera Sergio planea un cambio que pueda mover las cosas y salvar el país. Pero un atentado en la sede de la ONU de la capital, cambiará todo. Con su vida en riesgo, Sergio recordará su viaje hasta Irak, su paso por Timor Oriental, su relación con sus hijos y, sobre todo, con la que sería el amor de su vida, Carolina, que trabajó con él codo a codo durante los últimos años.

Crítica de la película Asamblea

Comedia sencilla pero demoledora en su sátira, lúcida y muy oportuna.

         Se necesitan trabajos como este en el cine. Necesitamos que el cine aborde, en este caso adaptando la obra de teatro La gent, de Juli Disla, este tipo de producto en el que la comedia recupera su identidad original como herramienta para tomarle el pulso a una sociedad y tirar de la sátira para convertirse en un espejo en el que los espectadores se ven obligados a mirarse y reconocerse en su faceta menos grata, más ridícula y disparatada.

         Asamblea hace todo esto con gran habilidad y buenos resultados, tirando de las mejores armas que puede esgrimir una película en este tipo de fórmula: actores y sencillez. Pero sobre todo actores.

Crítica de la película Vivarium

Metáfora sobre la madurez en clave de inquietante, y a veces fallido, relato de ciencia ficción.

Una historia que nos recordará, inevitablemente, a los episodios de series míticas como La Dimensión Desconocida, Más allá del límite o, sobre todo, Black Mirror, la serie británica que más ha tocado recientemente este tipo de historias. La película de Lorcan Finnegan, su segunda como director, es un relato inquietante, sin duda, que homenajea a todas esas series y tiene detalles realmente interesantes. Quizá un tipo de relato no tan habitual en cien estos días, al menos en las películas de mayor presupuesto. Estrenada en nuestro país en la sala virtual que ha intentado mantener una fuente de estrenos continua aunque sea desde casa, Vivarium es una interesante película, aunque no sea una experiencia completamente redonda.

La película de Finnegan nos lleva a conocer a una joven pareja. Ella es profesora y él jardinero, y buscan tener su primer hogar. Una casa donde vivir juntos y, quién sabe, quizá tener una familia. Pronto visitan la promoción que un vendedor les ofrece, una serie de casitas todas iguales de color verde, donde quizá encuentren ese sitio que anhelan. Aunque pronto el vendedor les abandona y es imposible abandonar la urbanización para ellos. Una pesadilla que se verán obligados a vivir cuando un niño aparece en la casa para vivir con ellos. Un niño que no es precisamente un ser humano normal y que no deja de observarles. No hay forma de escapar de este mundo irreal, vacío, solitario y aterrador, del que no pueden escapar.

Crítica de la película Desastre y total: Agencia de detectives Nº1

Un canto a la imaginación que no tiene toda la fuerza que debería.

La imaginación es el refugio de aquellos que sufren la soledad. Conforma nuestra forma de pensar y de ver el mundo. Nos hace diferentes. Únicos. Por ello, los niños necesitan ver películas como Desastre y Total para descubrir que no es tan malo remar a contracorriente. Basada en la obra homónima de Stephan Pastis, el director Tom McCarthy (Spotlight) cuenta la historia de Timmy (Winslow Fegley), un imaginativo niño de once años que dirige Total Failure, la mayor agencia de detectives del país, junto a su amigo, un gigantesco oso polar imaginario.

Narrada en primera persona a través de la voz en off del protagonista, pronto nos metemos en la cabeza de Timmy para descubrir un personaje con múltiples capas y muy diferente a los que suelen poblar las películas de Disney. A pesar de que la imaginación desbordante del protagonista y su trabajo como detective privado puedan hacer pensar en un personaje infantil e ingenuo, lo cierto es que su comportamiento, pensamientos y lenguaje son maduros para su edad. Se puede observar en su sentido del deber, pero también en la forma de abordar los paréntesis surrealistas que tienen lugar en su cabeza. Es fácil sentirse identificado con la forma en la que magnifica sus miedos ante la incomprensión del mundo adulto y su intransigencia frente a unos cambios que todos hemos experimentado, como el salto a la secundaria. Por todo ello, quizás los espectadores más pequeños abandonen la aventura a mitad del camino.

Crítica de la película Guns Akimbo

Divertida, disparatada, llena de acción… pero podía haber sido mucho más.

Se queda en la superficie la nueva película protagonizada por Daniel Radcliffe, quien está empeñado tras la saga Harry Potter en sorprendernos con cada papel. Estoy seguro que tiene ofertas de superproducciones en papeles protagonistas o secundarios, y el actor sigue empeñado en hacer películas que le gustan y le apetecen. Digno de elogio con títulos como Swiss Army Man, Fuga de Pretoria, Imperium o Lost in London. O Guns Akimbo, la película de Jason Lei Howden, artista de efectos visuales en El hombre de acero o El Hobbit, y responsable de la interesante Deathgasm. Película a la que le sucede lo mismo que a esta… el arranque es muy interesante, pero se diluye cuando confunde fondo con forma.

La película se centra en la vida de un pobre tipo que trabaja en una compañía de videojuegos, un mediocre trabajador al que su novia le dejó, al que su jefe presiona sin piedad y que no es capaz de hacer nada de auténtica utilidad con su vida. De hecho, ahora pierde el tiempo con un “programa” que está haciendo arder internet, en el que la gente se mata los unos a los otros, para desgracia de la policía que no es capaz de encontrarlos y acabar con ellos, y donde Nix es la reina del mismo, una joven asesina brutal y despiadada que es capaz de acabar ella sola con un decenas de asesinos de una tacada. Allí puede dar rienda suelta a su odio… hasta que los responsables del programa le incrustan dos pistolas a sus manos y le obligan a matar o ser matado…

Crítica de la película Jay y Bob el Silencioso: el reboot

Como tantos reboots, completamente innecesario… y tardío.

Mientras haya vida, hay esperanza, y tras el susto que supuso para su salud aquel infarto, Kevin Smith no sólo perdió un montón de peso, sino que nos trajo de vuelta sus personajes más icónicos, Jay y Bob el Silencioso, interpretados por Jason Mewes y él mismo, como siempre. Pero no lo hizo para hacer la prometida Mallrats 2, en tv o cine, ni para cerrar la trilogía de Clerks. Cogió su mayor gamberrada, Jay y Bob el Silencioso Contraatacan y decidió hacer una secuela, remake y reboot, todo a la vez, contando con los sospechosos habituales y recaudando dinero a través de crowdfunding incluso. Y por el camino hasta hizo las paces con Ben Affleck, quien fuese su amigo íntimo y protagonista de muchas de sus películas, con quien la relación se había roto.

La lástima es que todo ese esfuerzo se haya convertido en un chiste sin gracia alargado en el tiempo durante… bueno, demasiado tiempo, perdonen la repetición. Han pasado 19 años desde que la película original nos llegó, 18 si contamos el estreno en USA. Y aunque la idea de reírse de los reboots y los remakes haciendo un reboot y remake, me parece realmente interesante, el problema es el planteamiento. Una vez puede funcionar el truco de dar a Jay y Bob el protagonismo, pero los personajes no aguantan dos películas como protagonistas, no importan los cameos, las estrellas invitadas o el sentido del humor que quieras ponerle.

Crítica de la película Togo

Buena película de aventuras familiar que descubre al verdadero héroe de la carrera del suero.

También conocida como la Gran Carrera de la Misericordia, la carrera del suero a Nome en 1925 es una de las gestas caninas y humanas más impactantes de la historia. El pequeño pueblo de Alaska se quedó incomunicado por una tormenta de nieve en medio de un brote de difteria que amenazaba la vida de los más pequeños, por lo que los habitantes decidieron crear varios grupos de perros tirados por trineos para recorrer una distancia superior a los 1000 km. y hacer llegar la cura a distintos puntos. Esa era la historia que conocía hasta ahora el gran público, con Balto como gran héroe, sin saber que Togo y su dueño, Leonhard Seppala, jugaron un papel fundamental: ellos fueron quienes recorrieron 563 km., mientras que el famoso cánido y su dueño, Gunnar Kaasen, solo hicieron el relevo final de 88.

El director Ericson Core (que ya había colaborado con Disney en Invencible), aborda la historia de Togo como si de una superproducción para la gran pantalla se tratara. Siendo una historia sencilla de aventuras y supervivencia, me parece mucho más sólida en todos los aspectos que otras muestras del género con cánidos de por medio como Bajo cero o Balto: La leyenda del perro esquimal. Mucho más entretenida y trabajada, rayando a un muy buen nivel en lo visual; desde la propia fotografía, que diferencia perfectamente la calidez del hogar de los flashbacks con el destino incierto y los paisajes desolados y fríos del presente, a la puesta en escena y la construcción de las escenas de supervivencia, especialmente las que acontecen en el mar helado.

Stargirl ★★★

Marzo 27, 2020

Crítica de la película Stargirl

Satisfactoria mezcla de drama indie americano con las comedias de instituto de Disney Channel.

Los dramas adolescentes coming of age existen desde hace décadas, pero los últimos años han llegado muestras de cine independiente que le han dado al subgénero un poso de madurez hasta entonces casi desconocido. Hablamos de películas como Yo, él y Raquel de Alfonso Gomez-Rejon o Miss Steve de Julia Hart. Con la experiencia demostrada en su ópera prima para entender los sentimientos adolescentes, es esta última quien asume el reto de adaptar el libro homónimo de Jerry Spinelli y acercarlo a los suscriptores de la plataforma Disney+.

El film cuenta la historia de Leo Borlock (Graham Verchere), un joven tímido de penúltimo curso cuya vida cambia por completo con la llegada de Stargirl (Grace VanderWaal), una chica extravagante y carismática empeñada en hacer el bien por los demás que se fija en él. Una trama que a priori resulta tan manida gana enteros gracias a la inteligencia de la directora y de los guionistas Kristin Hahn, Jordan Horowitz y el propio escritor del libro para meterse en la mente de estos jóvenes y proponer conflictos propios de la edad como la soledad, la necesidad de encajar o la complicada decisión de pasar tiempo con los amigos o con las mariposas del primer amor. Por si no fuera suficiente, añadámosle a la ecuación la frustración que supone no poder contentar a todo el mundo. Son temas que dan personalidad y profundidad a la película y la alejan de las clásicas tv movies de Disney, a pesar de que los personajes y las situaciones que proponen sean un compendio de clichés de las dramedias de instituto.

Crítica de la película La dama y el vagabundo

El nuevo remake live action de Disney es uno de los más flojos de la compañía y no aporta nada nuevo respecto al original.

Uno de los principales reclamos en cuanto a producción original en el desembarco de Disney+ en nuestro país eran la serie The Mandalorian y la adaptación en imagen real de todo un clásico como La dama y el vagabundo. Mientras que la primera tiene un acabado visual y un estilo narrativo cinematográfico que marca el camino a seguir para el resto de series de la plataforma, la película de Charlie Bean (La LEGO Ninjago película) simplemente no tenía un lugar mejor a donde ir.

La historia original de 1955 es de sobra conocida por todos. Es sencilla y cálida, además de funcionar como un reloj en sus escasos 75 minutos de metraje. El problema viene cuando ese relato que ya se ha contado infinidad de veces se estira, perdiendo ritmo y encanto, con un tono más propio de los remakes Disney de los años 90. En ese tiempo extra el guionista Andrew Bujalski hace que la historia de amor entre Reina (Tessa Thompson), una mimada cocker spaniel, y Golfo (Justin Theroux), un curtido perro callejero, sea más ingenua que la original, debido en parte a la ausencia de subtexto. La escasa expresividad de los caninos fruto de la mezcla de imagen real con CGI -mejorada, eso sí, si se compara con el remake de El rey león- provoca que subrayen en exceso mensajes del original que todavía siguen calando entre el público, como la importancia del hogar, la eterna lucha entre el sentimiento de libertad y de abandono o la denuncia del maltrato animal.