Jesús Martín

Jesús Martín

Soy un auténtico apasionado de las películas que despiertan la imaginación

Crítica de la película Padre no hay más que uno

Santiago Segura utiliza con destreza los elementos habituales de las comedias familiares, en donde las gracias de los niños y los chistes de fácil lectura suponen su mayor acierto.

El subgénero de los clanes numerosos, y de los problemas que conlleva hacerse cargo de una populosa prole, suele ser bastante agradecido de cara a la taquilla. Uno de sus mayores puntales comerciales estriba en que familias al completo suelen disfrutar con el humor light y moralizante que desarrollan tales películas. De La familia y uno más a Padre no hay más que dos, el cine español es prolijo en títulos de la citada naturaleza. Catálogo muestral, al que Santiago Segura le saca el debido partido, con esta cinta que sigue la tradición de los líos consanguíneos entre un padre desquiciado y unos vástagos descontrolados, que no hacen otra cosa de meterse en problemas.

El argumento refleja la situación de Javier (Santiago Segura): un tipo obsesionado con su trabajo en una empresa informática, al que su esposa siempre le reprocha que no encuentre tiempo para ella y para sus hijos en común. Un día, después de que el protagonista comunicara a su pareja que no podía ir al viaje de aniversario que tenían programado, la mujer decide escapar al Caribe, acompañada de su alocada cuñada. Esto obliga a Javier a cuidar de sus cinco churumbeles, hasta que la madre regrese a España. La misión de controlar y realizar las actividades de la casa supera al incauto informático y desarrollador de apps, quien comprueba en sus propias carnes lo difícil que es manejar con soltura el rol de su esposa en el hogar.

Crítica de la película Súper Empollonas

Imaginativa comedia gamberra, con la que debuta como directora de largometrajes la actriz Olivia Wilde.

Desde hace más de tres décadas, las películas relacionadas con las graduaciones estudiantiles son sinónimo de despiporre colectivo y surrealista. Un hecho que se multiplica por mil, si la película en cuestión posee la nacionalidad norteamericana. Esta norma, marcada a fuego por la industria del celuloide, prende con fuerza en la mente de Olivia Wilde para su primera obra como directora.

La actriz de Tron toma como protagonistas de su ópera prima a dos chicas que se han pasado el instituto preparándose para ir a una universidad de élite. Estas jóvenes son Amy y Molly: dos amigas que se insuflan mutuamente la estima que los demás no les otorgan. El día de fin de curso de acerca, y las muchachas están preocupadas por lo que sucederá en un futuro próximo. Tras unas charlas un tanto nerviosas con Amy, Molly entra en el servicio unisex del instituto, y escucha cómo tres de sus compañeros se refieren a ella como a una perdedora. La inteligente teenager se enfrenta a ellos echándoles en cara su supuesto rol de perdedores; pero todo su mundo se derrumba, cuando los tres chavales (que ella siempre había concebido como descerebrados) le confiesan las impresionantes universidades que han aceptado sus respectivas solicitudes. El descubrimiento llena de desazón a Molly; ya que se da cuenta de que no ha servido de nada haber pasado toda la etapa de secundaria estudiando para los exámenes e implicándose en las actividades extraescolares. Esto lleva a la joven a embaucar a su colega Amy, para que ambas acudan a la megafiesta que da uno de los alumnos más populares del centro. La única pega es que desconocen la dirección del anfitrión de la party.

Crítica de la película Utoya. 22 de julio

Escalofriante recreación de Erik Poppe, de la matanza indiscriminada que perpetró el ultraderechista Anders Breivik, el 22 de julio de 2011.

Unas imágenes exhiben la estruendosa explosión en un edificio de oficinas del gobierno, en Oslo (Noruega). Estas secuencias, tomadas de manera confusa y un tanto amateur, dan paso al  nervioso movimiento de una cámara, que sigue a una chica llamada Kaja; la cual pasa un tiempo de relax y confraternización juvenil en la noruega isla de Utoya, al lado de su hermana pequeña. La adolescente muestra preocupación por lo ocurrido en la capital, y habla de ello con su madre y sus amigos; cuando de repente se escuchan unas detonaciones a lo lejos. Al principio, los chicos piensan que son petardos; pero todo se vuelve oscuro y neurótico, en el momento en que los adolescentes ven a un grupo de compañeros corriendo despavoridos a ponerse a salvo. A partir de esta escena, Erik Poppe introduce al espectador en la pesadilla real que experimentaron los chavales que estaban de campamento en la citada localización, el fatídico 22 de julio de 2011.

El cineasta nórdico opta por una estructura casi de documental, con personajes que, pese a estar inventados en sus respectivas identidades, guardan una correlación fiel con gran parte de las víctimas del sádico Anders Breivik.

Utoya. 22 de julio toma el estilo audiovisual de la impactante Elephant (Gus Van Sant, 2003), y lo mezcla con ciertos toques de El proyecto de la bruja de Blair (Eduardo Sánchez, Daniel Myrick, 1999); todo para generar un producto directo y descarnado, en el que no existe banda sonora, y donde los planos parecen gestionados por la urgencia y el miedo que padecen los muchachos que huyen de la muerte.

El actor ha quedado absuelto según las últimas noticias, de los cargos de agresión sexual este pasado miércoles, debido a la ausencia de un testigo del caso.

Quizá nunca sepamos lo sucedido realmente, pero en este caso en concreto, Kevin Spacey ha sido absuelto de todos los cargos según la corte de Massachusetts en la se juzgaba el mismo. El actor fue acusado por un joven quien aseguraba que en 2016 el actor abusó de él en un bar, donde le agredió sexualmente cuando él solo contaba con 18 años. Tras esa denuncia muchas otras salieron a la luz, incluyendo algunas muy antiguas y otras recientes en las que se acusaba al actor de comportamiento poco profesional o adecuado en el set de House of Cards, donde habría llegado a acosar a miembros del equipo.

Crítica de la película Wild Rose

Jessie Buckley se desmelena en este musical de naturaleza country, cuyo estilo recuerda al de The Commitments.

La voz rota y agresiva de Jessie Buckley alerta a los espectadores sobre el tono agridulce de este musical, que no sigue la norma habitual de las producciones del género calificado como feelin’ good. Pocas cosas de las incluidas en el guion de Wild Rose sirven para alcanzar el estado de bienestar que se percibe con Mamma Mia! o Amanece en Edimburgo; ya que la zozobra existencial que se respira recuerda más a las contorsiones dramáticas de The Rose, o a los accesos aguardentosos y costumbristas de The Commitments y Fama (más la película de Alan Parker, que la homónima serie de televisión).

Tom Harper construye una historia más cercana al cine de Ken Loach, que a los grandes espectáculos melódicos que copan las carteleras teatrales y cinematográficas. Pero el ejercicio resulta realmente estimulante, gracias sobre todo a la enérgica interpretación de la irlandesa Jessie Buckle. La actriz de Chernobyl realiza una caracterización memorable, en la piel de la peleona y soñadora Rose Lynn: una chica de Glasgow que acaba de salir de la cárcel, y que es capaz de arriesgar cualquier cosa por su anhelo de viajar a Nashville, en USA.

Crítica de la película Yesterday

Danny Boyle y Richard Curtis diseñan convincentemente un mundo en el que The Beatles no han dejado legado alguno.

¿Qué habría pasado si The Beatles nunca hubieran copado las listas de éxitos? ¿Cómo habría sobrevivido la música del siglo XX sin las genialidades de John, Paul, George y Ringo? Estas preguntas son las que dotan de base argumental a esta extraña colaboración entre Danny Boyle y el guionista Richard Curtis. Y lo que sustentan tales diatribas es una historia altamente imaginativa y colorida, en la que las canciones del cuarteto de Liverpool son las auténticas protagonistas; incluso a pesar de ser temas supuestamente inéditos, para la mayor parte de los personajes que pueblan el metraje del filme.

Yesterday arranca con la pesarosa existencia de Jack Malik (Himesh Patel): un cantautor que está a punto de tirar la toalla, debido a la nula aceptación de sus actuaciones musicales. El joven solo encuentra el apoyo en su amiga y manager: una profesora de matemáticas llamada Ellie (Lily James). Sin embargo, todo ese desánimo cambia de repente. Un extraño apagón hace que Jack tenga un aparatoso accidente de tráfico, por lo que es ingresado en el hospital. Cuando el muchacho despierta, este descubre atónito que nadie recuerda a The Beatles, grupo que ni siquiera aparece en las búsquedas por Internet. Sin saber muy bien cómo reaccionar a la noticia, el protagonista interpreta un día Yesterday; y sus amigos le animan a escribir canciones tan buenas como esa. La oportunidad de alcanzar el triunfo en las ondas lleva a Jack a echar mano del extenso repertorio del cuarteto de Liverpool, y ofertarlo como propio. Pronto, las versiones de estos temas grabadas en youtube llaman la atención del famoso Ed Sheeran, quien se muestra entusiasmado con la capacidad compositora del otrora reponedor en un supermercado. Tras el apoyo de Sheeran, el protagonista es catapultado a un mundo de fans y contratos millonarios, que amenaza con destruir sus intereses artísticos, creativos y sentimentales.

Crítica de la película Tu mejor amigo: Un nuevo viaje

Sensible secuela de Tu mejor amigo, en la que Gail Mancuso sigue fielmente el esquema argumental establecido por el escritor W. Bruce Cameron.

A estas alturas, a nadie le pilla por sorpresa reconocer que el perro es el mejor amigo del hombre; a pesar de que la cosa no esté tan clara si se invierten los términos (sobre todo cuando aparece alguna noticia relativa al maltrato animal). El narrador W. Bruce Cameron quiso dar un voto de confianza a sus congéneres, y fusionar el mundo de los humanos y el de los canes; a través de un compromiso que requiere continuas reencarnaciones por parte del /los perro/s protagonista/s. De esta forma, y bajo semejante tesis, surgió el libro Tu mejor amigo, que se convirtió en un best-seller desde casi su aparición en las librerías.

La fórmula de encarrilar una historia de amor y amistad entre un niño y su can, que trasciende incluso al viaje hacia el Más Allá del segundo de ellos, cautivó a los lectores y al cineasta Lasse Hallström, quien había dirigido previamente la versión norteamericana de Siempre a tu lado (Hachiko).

Crítica de la película Tolkien

Inspirado biopic de Dome Karukoski, sobre la vida del autor de El señor de los anillos.

Acercarse a la existencia de alguien tan esquivo para los extraños como era John Ronald Reuel Tolkien requiere un ejercicio de imaginación bastante potente, que el cineasta chipriota-finlandés Dome Karukoski ha llevado a cabo con sobresalientes resultados. A ello contribuye el dinámico guion elaborado por David Gleeson y Stephen Beresford, los cuales han intentado establecer una vistosa sincronía entre la realidad y el mundo que percibe la imaginación del creador de la Tierra Media.

A modo de sueño continuo, la película comienza con la evocación de una lucha entre caballeros, que mantienen su integridad en un escenario tan complicado como el de la batalla del Somme, en la Primera Guerra Mundial. A partir de aquí, el espectador toma total conciencia de que la vida de Tolkien va a estar determinada por la inmanente presencia de los hobbies, los elfos y los aguerridos soldados de inspiración medieval.

Los nuevos modelos tienen una capacidad de resolución de 33 millones de píxeles.

Disfrutar de Juego de tronos y viajar a Invernalia solo con la ayuda de la vista y el oído, sin necesidad de pedirle la ubicación a George R. R. Martin (os advierto que el famoso escritor nunca responde a los e-mails con remitentes no identificados), empieza a ser una posibilidad con el 8K. La multinacional japonesa Sony ha puesto en marcha la comercialización de un espectacular modelo Premium, de la familia Z9G; el cual posee paneles OLED y LCD, control de retroiluminación local, procesador de imagen X1 Ultimate (el propio de la compañía) y un alto rango ampliado X-tended Dynamic Range PRO.

Todas estas prestaciones se completan con una pantalla de 98 pulgadas, que viene a ser como una sala de cine integrada en el salón de casa, que permite una atmósfera envolvente para conseguir una experiencia audiovisual mucho más completa que la ofertada por la tecnología 4k. El único problema está en el precio estimado de salida de semejante electrodoméstico, ya que este ronda los 63.000 euros.

Crítica de la película La pequeña Suiza 

Floja comedia de situación, con el tópico de los nacionalismos como telón de fondo.

En medio de la deriva independentista de Cataluña y el juicio del procés, Kepa Sojo presenta esta muestra humorística sobre un peculiar pueblo de Castilla y León, que hace cualquier cosa por salirse de la comunidad a la que está circunscrito. El País Vasco es su primer objetivo; pero, cuando son descartados por este territorio, el hallazgo de la supuesta tumba del hijo de Guillermo Tell les anima a reclamar su incorporación a la federación cantonal en la que fue alumbrado Roger Federer.

Tal argumento es el molde en el que se centra el guion de La pequeña Suiza, para alimentar cada secuencia con el retrato del conjunto de personajes que viven en Tellería: un conjunto de seres un tanto deslavazados, más que nada por la incapacidad del libreto para reflejar las aparentes contradicciones que conlleva cambiar la nacionalidad cada dos por tres.

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