En 2012 y con tan solo 18 años, Ismael Prego (más conocido en las redes sociales como Wismichu) comenzó su andadura en Youtube con un pequeño canal en el que subía partidas de videojuegos. Seis años después cuenta con más de doce millones de seguidores, varios libros publicados y diversas giras de teatro realizadas por toda España junto con Auron Play. La fama alcanzada gracias a Youtube le ha valido para cumplir su sueño: rodar una película. “Para mi Youtube siempre ha sido un trampolín para poder ser cineasta y tras muchos videos subidos a esa plataforma, ha llegado el momento de debutar en el séptimo arte”, aclara Wismichu.

Crítica de la película I Love Dogs

Simpática comedia situacional protagonizada por perros y humanos, en la que al menos los canes no hablan y los actores bípedos no ladran.

Un grupo de mascotas y la relación con sus diferentes dueños y dueñas son los engranajes de esta película coral, con la que Ken Marino desarrolla su peculiar visión de una feel good movie; siempre pendiente de no abandonar el sincero y necesario mensaje de acabar de una vez por todas con el abandono de animales domésticos.

A modo de tramas superpuestas, el guion de I Love Dogs (Dogs Days, en Estados Unidos) sigue un esquema formal en el que los verdaderos protagonistas son los perros, más que sus despistadas familias. El travieso Charlie, el tímido Sam, la simpática Mable, la asustadiza Gertrude, y la enérgica Brandy son los canes a los que hace referencia el título con la palabra dogs; y que, con su expresividad y ocurrencias, llenan la pantalla con una atmósfera de contagiosa empatía generalizada.

Poco importa que los actores humanos queden desdibujados ante la explosión de gestualidad cuadrúpeda que inunda cada uno de los fotogramas, ya que los perros demuestran su generosidad al integrar el trabajo de sus compañeros men and women en medio de su despliegue de frescura y naturalidad. Ante semejantes armas de interpretación activa, los espectadores siguen con soltura las vicisitudes de Charlie y del caótico hermano de sus verdaderos dueños; los problemas de Sam para conseguir que su ama alcance el amor; la confusión de Mabel para decidir cuál es el hogar donde tiene que residir; los sueños de Gertrude para salir de las calles y dormir caliente; y la bondad de Brandy para establecer una amistad fuerte con Sam, y sacarle de su ostracismo y depresión.

Las expresiones y carantoñas de este grupo de animales domésticos consiguen borrar, o apagar en gran medida, el estrellato de colaboradores de la talla de Eva Longoria y Vanessa Hudgens; las cuales comparecen en un par de personajes que no alcanzan el lucimiento excesivo, por lo menos no por encima del de sus colegas con collar antiparásitos.

Pero este problema –consistente en el evidente desequilibrio argumental entre el peso humano y el canino- no es una pega que lastre la efectividad de la película ideada por Ken Marino, en la que funcionan los gags por la contundencia de una moraleja tan potente como la de compartir la existencia con el denominado mejor amigo del hombre. Un objetivo argumental, que el cineasta reitera en cada una de las historias que pueblan el metraje del filme; y que llenan su discurso de escenas cargadas con emotividad contagiosa.

Bajo tales premisas, Marino acierta también al no quedarse simplemente con el elemento triste y desangelado referente a los problemas de los perros en las ciudades; y resuelve las diferentes tramas con una fórmula de agradable factura sentimental, que provoca nostalgia y risas casi al mismo tiempo.

Esto hace que I Love Dogs encaje sin reservas en el género feel good, que tan buenos resultados está dando en el género del musical a nivel taquillero.

Jesús Martín

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Crítica de la película Predator

Consigue lo que se propone: entretenimiento y evasión. Competente secuela del original.

Es la tercera mejor entrega de la serie tras Depredador y Depredador 2, al menos según mi opinión, y además consigue rendir homenaje a la original y al cine de los ochenta y sus disparates trepidantes para disfrute gamberro del género de aventuras y fantasía manteniendo el estilo que caracteriza las películas de su director.

Suficientemente sangrienta para no ser una farsa, es visualmente la más explícita de toda la saga, no ha hecho pacto para buscar calificación por edades más amplia, y eso es bueno, porque de ese modo, Shane Black puede soltarse la melena y hacer el tipo de entretenimiento para adultos que requiere esta saga.

Crítica de la película La Monja

Nueva e interesante entrega del universo Expediente Warren. Una entrega que a falta de un guión realmente novedoso o sorprendente, se apoya en dos factores igualmente válidos (y eso no quiere decir que el guión sea malo, es simplemente correcto), la dirección de Corin Hardy, responsable de la más que interesante The Hallow, y poner al frente del reparto a dos actores de verdad, algo que era clave por ejemplo en el hecho de que funcionasen tan bien otras películas de terror de Warner, sean del universo Expediente Warren o no, como son Nunca Apagues la Luz, Annabelle: Creation, y las dos entregas centrales de la franquicia. Aquí son Taissa Farmiga y Demián Bichir los responsables de echarse a hombros la historia cuando la coherencia narrativa sale por la ventana.

Una monja aparece ahorcada en un convento en Rumanía a inicios de los 50, lo que hace que la Iglesia Católica envíe a un sacerdote (Bichir) y su joven aprendiz, una monja, (Taissa Farmiga) a investigar lo sucedido, lo que les enfrentará cara a cara con una fuerza demoníaca con aspecto de monja, a la que todos ya conocemos como Valak. Vaya por delante que es una película de terror completamente disfrutable en solitario, pero si ustedes han visto el resto de películas de este universo, se encontrarán con muchas referencias desde el prólogo de la historia hasta las imágenes finales. Es similar a Annabelle: Creation, cuando hablaban de una monja aterrorizando un convento en Rumanía. Y aunque esta película sucede antes de lo visto en Creation, hay que recordar que el prólogo de aquella sucede antes que lo visto en esta película…

Es decir, que James Wan y Warner Bros, están creando su propio universo de “superhéroes” pero con cine de terror, y eso da una coherencia narrativa a todas las historias que vemos, un patrón visual cortado a raíz de lo visto en las dos primeras entregas de Expediente Warren, que poco a poco cogen fuerza y establecen una coherencia visual, unas líneas de unión. Narrativamente cada película puede ser de su director y su guionista, pero tomando la perspectiva general, el diseño, las historias, la forma de contar la película, los demonios… todo tiene una clara coherencia narrativa (la presencia de las hermanas Farmiga, por supuesto). Aunque la película, como sucedía con la primera entrega de Annabelle, fuese un desastre. Que no es el caso.

Porque cuando la historia no sabe muy bien qué contar, o se enreda en un sinsentido (¿Por qué se separan para investigar SIEMPRE?), los actores, que son muy, muy buenos, sacan la trama hacia adelante. Y eso es algo que no todo el mundo puede decir, ni todo el cine de terror, tiene. A eso se añade que la película, llena de sustos, es cierto, sabe dónde colocarlos, y sabe ser ingeniosa con los mismos (aunque uno de los mejores, evidente homenaje a El Exorcista III, se lo cargue en los tráilers), y sabe proporcionar al público lo que busca con este tipo de cine. Una montaña rusa de emociones, de sustos bien trazados, de personajes que nos interesan (gracias a su reparto) y de quedarnos con la sensación de haber pasado un muy buen mal rato. Aunque olvidemos la película media hora después de haberla visto…

Jesús Usero

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14 DE SEPTIEMBRE EN CINES

Aprovechando el estreno de PREDATOR el 14 de septiembre podréis ganar una de los 5 packs formados por 5 packs formados por Imán + Llavero + Gorra

Desde lo más profundo del espacio exterior hasta las calles de una pequeña ciudad en las afueras. La caza vuelve a casa con la explosiva reinvención de la saga de Predator de Shane Black. Después de mejorar sus capacidades con ADN de otras especies, los cazadores más letales del universo son más fuertes, más inteligentes y más mortíferos que nunca. Cuando un chaval activa accidentalmente su regreso a la tierra, sólo un dispar grupo de exsoldados y una profesora de ciencias desencantada pueden evitar el fin de la raza humana. ¡14 de septiembre en cines!

Campeones representará a España en los Oscar

De esas veces que sales del cine y piensas “cuanto me alegraría que este peliculón llegase a los Oscar” y va y se convierte en realidad. Pues este es el caso de Campeones. Hacia tiempo que no lográbamos pasar el corte, la última película en llegar a la categoría de mejor película de lengua no inglesa desde nuestro país, fue Mar adentro en el 2005, pero entiendo perfectamente que La Academia, se haya tenido que rendir a esta historia de superación, en la que Javier Gutiérrez (Marco), se encarna en un entrenador profesional de baloncesto que por su prepotencia y falta de compromiso, está pasando por un mal momento: tiene problemas con su mujer, se pelea con su jefe en medio de un partido y “dos copitas” antes de coger el coche, le llevan a tener que cumplir servicios comunitarios entrenando un equipo de discapacitados. Pincha para leer más...

Crítica de la película Mary y la flor de la bruja

Precioso largometraje que se convierte en un buen debut para el Studio Ponoc

Tras la estela que dejó el Studio Ghibli con películas tan brillantes como La princesa Mononoke, El Viaje de Chiriro o El castillo Ambulante, el Studio Ponoc ha sido el encargado de coger el relevo, en cierta medida, hasta una fecha anterior a 2020 que será el estreno aún por confirmar del próximo trabajo de Miyazaki. Con esto no me refiero a que Ponoc sea el sustituto de Ghibli, sino que muchos de los ex trabajadores de éste son los que ahora están funcionando, en este nuevo estudio fundado en 2015, con varios largometrajes animados japoneses donde la animación, el colorido y la belleza recuerdan y son casi idénticos a los del estudio pausado hace unos años debido a la retirada del maestro Miyazaki, pero que reanudará sus proyectos muy pronto.

Centrémonos en la película; Como nombraba ya anteriormente, que un grupo de personas a cargo de un estudio tan famoso como Ghibli esté detrás de este film, hay que ir predispuesto a encontrarse un trabajo a la altura de los sus anteriores lanzamientos. ¿Cuál ha sido el resultado? Cumple con las expectativas, aunque, como en muchas ocasiones, hay un pero del que hablaré más adelante… La película tiene elementos realmente buenos, desde una calidad de animación brillante hasta una banda sonora aún mejor. Estos dos pueden ser posiblemente los puntos más fuertes del film, destacando unos temas musicales impresionantes y correctamente elegidos para cada momento y situación, añadiendo unos detalles artísticos y animados maravillosos y cuidados al detalle.

El pero viene cuando hablamos de la profundidad de la historia. Acostumbrados a una trama compleja, así como a unos personajes muy elaborados en el mundillo de la animación japonesa, no es lo que vais a encontrar aquí. Con esto no quiero decir que la historia o los personajes estén mal hechos ni nada parecido, sino que todo es más sencillo. Tiene claros y reconocibles elementos de otras películas de Ghibli, pero tanto la historia como los personajes tienen menos complejidad, quizás porque al tratarse de un nuevo estudio, han querido llegar a un público más variado para poder disfrutar de la película en familia. Y si ese es el caso, han conseguido su objetivo con creces, evitando situaciones enrevesadas que hagan de la película un rompecabezas. No han querido abusar del uso de personajes en escena ni en el resto de la película, dedicando más tiempo al diseño de estos y del paisaje que los rodea. Si que algún que otro personaje podía haberse desarrollado más o saberse algo de él, pero la película no necesitaba de algo así ya que todo está bien hilado y correcto para su perfecto entendimiento. El personaje protagonista, Mary, es todo amor y dulzura, os fascinará.

La duración del film es perfecta, ya que no existe la necesidad de alargar una historia que tiene claro su comienzo, nudo y desenlace, consiguiendo su director, Hiromasa Yonebayashi, un trabajo digno y realmente bueno, encantador por momentos y mágico como la historia que envuelve la película en sí. Sin lugar a dudas, se trata de una película que no podéis perderos y que os sacará una sonrisa al salir de la sala de cine.

Christian Mesa

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Crítica de la película Moonwalker de Michael Jackson

De la imaginación de Michael Jackson nace una película como ninguna otra". En esta frase, pronunciada por Constantino Romero en el trailer de "Moonwalker", está condensada la esencia de toda la película. Si a la media hora de cinta te sigues preguntando qué estás viendo o porqué toda esa amalgama de videoclips, trocitos de documental, música y trama cinematográfica infantiloide, que parece montada por el mismísimo mono Bubbles, recuerda que estás asistiendo simplemente a lo prometido, un viaje al interior de la imaginación de Michael Jackson, que no es poco decir. El artista no solía dar entrevistas, pero se expresaba a través de su trabajo, y en "Moonwalker" quiso aprovechar la gran pantalla para abarcar mucho, aunque apretase poco. En la película tenía que recordar la trayectoria artística, presentar sus nuevos videoclips y convertirse en el actor que diese vida a su fantasía: meterse en la piel de una especie de superhéroe musical que consigue salvar a un grupo de niños de las garras de un narcotraficante interpretado por Joe Pesci.

El germen y pieza angular de la película lo constituye el cortometraje de "Smooth Criminal", el séptimo sencillo extraído del álbum "Bad", un videoclip que rivaliza, si no supera, al propio "Thriller". A su alrededor había que construir una historia que comenzó titulándose "Chicago Nights". Una de las primeras ideas de Michael era hacer un western al estilo de "Los siete magníficos"; por otro lado, se visualizaba a sí mismo y a otros diez bailarines con elegantes trajes bailando en un viejo teatro. No en vano, la canción había evolucionado desde una maqueta titulada "Al Capone". El propio Bob Fosse fue requerido para dar ideas en esos primeros momentos. Sería el bailarín y coreógrafo Vincent Paterson, con el que había trabajado en "Beat It" años antes, el que aportó el ambiente del hampa de los años 30 en Chicago. Dos años antes de comenzar a rodar, Michael comenzó a reclutar a un equipo en el que se barajaron los nombres de los directores Ron Howard o Robert Zemeckis, o el del técnico de efectos especiales Kevin Pike. Howard no supo por dónde coger el proyecto. El director, que venía de dirigir "Un, dos, tres... Splash" (1984) y "Cocoon" (1985), necesitaba un merecido descanso y dio un paso atrás. Zemeckis, recién fichado por Disney para dirigir "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", también dejó pasar la oportunidad. Pike, que había sido citado por su trabajo en los efectos especiales de "Regreso al futuro", en especial por su adaptación del DeLorean, vio potencial en las sugerencias de Michael y se alistó. Quien ocupó la silla de director fue Colin Chilvers. La especialidad del británico eran los efectos especiales, entre ellos, hacer volar a Superman. Además dirigía, al menos para televisión, y tenía experiencia trabajando con niños. Chilvers llamó a su compañero de trabajo en "Superman", David Newman, para que escribiese un guión que diese cohesión al caos imaginativo de Michael. Le bastaron 26 páginas para tener una hoja de ruta en cuya ejecución se saltarían todas las reglas narrativas. Fue uno de esos escasos momentos de la historia del cine en los que el proyecto no tenía fecha de finalización, ni presupuesto estimado. Michael estaba al mando y se lo podía permitir económicamente, costase lo que costase. Chilvers, en busca de una estética sobre la que reposar el peso de la historia, propuso a Michael inspirarse en "El tercer hombre", el clásico del cine negro de Orson Wells. Además del citado Pesci, el resto de personajes lo conformaban tres chavales, Brandon Adams, Kellie Parker y Sean Lennon, el hijo de John y Yoko Ono.

¿Merece entonces la pena invertir 93 minutos en visionar este proyecto? Sin duda. "Moonwalker" captura para siempre en el tiempo a un artista en uno de los puntos más álgidos de su carrera. Captura también parte de la esencia de la añorada década de los '80. Todo en la película hace retroceder a ese momento. El color, los efectos especiales, la loca narrativa y, por supuesto la música, lo más incontestable del film. "Una película como ninguna otra". No será que no lo avisaban.

Toni Arias

Este texto es un extracto del libro MAGIA EN MOVIMIENTO: MICHAEL JACKSON A TRAVÉS DEL CINE Y LOS VIDEOJUEGOS cuyo precio es de 19€ + 3€ de gastos de envío y se puede adquirir a través de este enlace de PayPal:

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Crítica de la película Yucatán

Comedia de enredo elegante bien resuelta por director y actores.

Aprecio siempre, y en esta ocasión también, el buen trabajo de recuperación del cine clásico y las claves de los géneros que lo habitaron que viene haciendo Daniel Monzón a lo largo de su carrera como director y que ya dejó planteada también como guionista en Desvío al paraíso. Monzón tuvo el valor de afrontar ese empeño de abordar lo genérico sin renunciar a sus inquietudes autorales como narrador ya desde su primer trabajo en la silla del director, El corazón del guerrero, atreviéndose incluso con un subgénero tan difícil como el de Espada y Brujería, sin adulterarlo con un filtro de fantasía monjil como hacen otros. Ahí le echó un par y siempre le he admirado por ello y por su siguiente película, El robo más grande jamás contado, que forma un dúo de sus películas más flojas para la mayoría de los críticos pero tienen mucho más que rescatar de lo que algunos pretenden, y al mismo tiempo comparten mucho de ese afán de Monzón por hacer el cine que le gustaría ver y rendir homenaje a aquello que le ha divertido cuando era solo espectador. Agradecí en su momento esa especie de fuerza de impulsión inicial de lo que luego empezó a ser mejor valorado por la mayoría de mis colegas cuando el misil Monzón comenzó a despegar en una curva de creciente de reconocimiento de crítica y público con La caja Kovak y alcanzó su punto más alto en ese aspecto con Celda 211, cerrando la que podría ser una trilogía de buen hacer en el trato con el género cinematográfico de temática criminal, intriga, policíaco o como ustedes lo quieran llamar con El niño.

Todas las claves positivas que han caracterizado al cine de este director hasta el momento se mantienen, para bien, en su nueva asociación con su guionista de cabecera, Jorge Guerricaechevarría, al que hay que atribuirle todo el mérito que tiene en la construcción de la filmografía que he repasado en las líneas anteriores, pues ha estado presente a la teclas escribiendo los guiones de El robo más grande jamás contado, La caja Kovak, Celda 211 y El niño y volvemos a encontrarlo tras este elaborado ejercicio de comedia sofisticada de enredo que es Yucatán, abierta con un arranque musical que recuerda tanto los títulos clásicos de este género en Hollywood como el uso del número musical que hiciera Steven Spielberg de ese mismo recurso en el arranque de Indiana Jones y el templo maldito.

Podríamos decir que en el ADN de Yucatán hay rasgos de homenaje a los recursos clásicos de la comedia estadounidense que pueden hacernos recordar momentos de Las tres noches de Eva de Preston Sturges y en otros momentos nos hacen pensar en California suite, de Hebert Ross, con guión de otro rereferente a tener muy en cuenta en este caso, Neil Simon, aunque finalmente en el conjunto del viaje que nos proponen sus creadores el crucero hacia Yucatán en el territorio que pisara Fernando Trueba en películas como Two Much, Sal Gorda o Sé infiel y no mires con quién.

¿Qué quiero decir con esto? Pues dos cosas. Que hay momentos en que por un lado Yucatán parece perseguir la elegancia y la sofisticación de unos clásicos y por otro, en algunos personajes más “castizos” que introduce en su fórmula argumental, se acerca a ese intento reiterado de hibridar lo clásico admirado por sus creadores con lo popular pensado como guiño al público autóctono que caracteriza algunas de las comedias de Fernando Trueba. En su conjunto es mejor película que la anterior abordada por Monzón y Guerricaechevarría, El robo más grande jamás contado. Pero pienso que la doble apuesta por los chistes de los cuñaos y el enredo de los timadores acaba siendo víctima de un giro previsible -no hay sorpresa, se veía venir- con sobredosis de fuego artificial emocional en el desenlace que nos saca del tono que parecía tener la película en su primer y segundo acto en manos de los timadores y los cuñaos, reubicando el protagonismo en un personaje que siendo sincero me recuerda a un capítulo de Vacaciones en el mar.

Miguel Juan Payán

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

Crítica de la película Quien está matando a los moñecos 

Divertida, gamberra, salvaje… pero podía serlo todavía más, y véanla en versión original, por favor. Y antes de que nadie se me eche al cuello, sí, he dicho en versión original. Y no, no tiene que ver con el doblaje o los dobladores. Tiene que ver con la traducción y con quien creyese que era una buena idea meter chistes de Falete, Julio Iglesias o Cristiano Ronaldo en la película en castellano. Sí, como si se tratase de una sitcom de los 90, ¿recuerdan? Como en Cosas de Casa o El Príncipe de Bel Air. Era algo que olía a rancio entonces y sigue haciéndolo ahora. Es tan ridículo que casi nos salimos de la sala. Por suerte la película no abusa demasiado, y permite seguir… pero tuve que verla una segunda vez en VOS…

Por si alguien se lo pregunta, la presencia de David Broncano, aunque no sea doblador profesional, ayuda. Todos sabemos que el título castellano de la película es debido a Broncano, así que es lógico que esté y que meta sus conocidas palabras en sus diálogos. Eso es localizar, la película no lo hace mal. Lo de hablar de Guardiola es hacerlo mal. El público responde mal a eso… Y es una pena porque la película merece más. Su trama de cine negro es bastante normalita y hasta previsible, pero sus continuos homenajes al género (empezando por Vivir y Morir en Los Angeles). No es mal referente para empezar a hacer chistes. Chistes salvajes, la mayoría de las veces…

¿Se ofende usted con facilidad? ¿Cree que el mundo debe ser políticamente correcto y no bromear con algunos temas? Entonces ésta no es su película. Es excesiva, salvaje, abrumadoramente bruta y por momentos no deja títere con cabeza. Tiene una de las escenas de sexo más brutales, divertidas y únicas que se recuerdan, y los “moñecos” son malas bestias pervertidas, drogadictas, violentas, machistas… Los humanos no son mejores, la verdad. Si no se ofende con facilidad, no se preocupe, es su película. Se reirá cada pocos minutos, por momentos incluso se perderá chistes con las risas. Mi favorito sigue siendo uno en una ambulancia que es tan bestia que no me creía que fuesen capaces de incluirlo en la película…

Pero hay temas con los que la película no se atreve. Estupidez, sexo, violencia, drogas… Sin problemas. Otros temas… ni los toca. Tiene la oportunidad, pero se aleja. Se mantiene al margen. Y con películas como La Fiesta de las Salchichas o Agente Contrainteligente tan recientes en la memoria, uno se acuerda de que podía haber sido mucho más salvaje. Como lo fueron Team América o El Delirante Mundo de los Feebles. Salvajes, sí. Pero para ciertas cosas sólo. Una película bien narrada, con unas marionetas perfectamente integradas, un reparto humano que cumple más que a la perfección y un aire de cine negro tan imposible como divertido. Si la trama fuese mejor y tuviese valor de meterse en todos los huertos posibles, sería una película mucho mejor. Por ahora, cumple.

Jesús Usero

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VENGADORES: LA GUERRA DEL INFINITO XXXXX

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