La medida, que de momento se tomará sólo en Estados Unidos, afecta al último lanzamiento de Pixar, que ha sido un completo fracaso en taquilla debido a la pandemia del coronavirus.

Cuando Onward llegó a los cines con más de 40 millones de taquilla en su primer fin de semana en Norteamérica, muchos esperaban que esa cifra se multiplicase en las siguientes semanas. El cine familiar y el de Pixar en concreto se mantiene muy bien en cartelera y el boca a boca funciona de lujo. Pero entonces llegó la pandemia. El segundo fin de semana la taquilla se hundió por el miedo y ahora los cines de medio mundo han cerrado. Desde ese momento muchas películas decidieron adelantar su estreno a plataformas de video por demanda, VOD, donde los usuarios podrían alquilarlas y disfrutarlas ya que los cines habían cerrado. Es el caso de Birds of Prey o Bloodshot, recién estrenada. Y ahora Onward.

Pese a ser uno de los mejores estrenos del año, sin duda la nueva película de Pixar ha supuesto una pequeña gran decepción para Disney, y algunos ya empiezan a achacar el problema al coronavirus. Con la pandemia en pleno auge y con muchas salas de cine cerrando en todo el mundo, Nueva York declaró el estado de emergencia hace unas horas, lo que muestra el estado de nerviosismo y preocupación del gobierno y también de la población. En China siguen cerradas las 70000 salas que hay en el país, mientras que en Estados Unidos la gente parece algo reacia a acercarse a las salas de cine. De nuevo, son especulaciones porque nadie sabe realmente qué ha pasado y porque, en realidad, es mejor pensar en algo así que asumir que la película ha fallado y no ha conquistado a la audiencia… O interesado al menos. Sea como sea la película se estrena con unos correctos 40 millones de dólares, que en el mejor de los casos nos llevarían hasta unos 140 o 150 millones finales en Norteamérica, si la película no se desinfla por el camino.

Crítica de la película Onward

Pixar vuelve a maravillarnos.

Y quizá no sea la mejor de las películas de la compañía. O quizá no la recordemos igual que a algunos de sus clásicos, aunque no es ni de lejos la película más floja de Pixar, pero sin duda será uno de esos momentos que recordaremos cuando salgamos de la sala de cine, porque nos emocionaremos con lo que vamos a ver en pantalla, eso seguro. La película sabe ser emotiva sin ser obvia o evidente, sorprendiendo al espectador con un viaje de dos hermanos que no es lo que esperábamos al principio y que termina siendo una auténtica maravilla. De nuevo, los estándares de Pixar están siempre por las nubes, por lo que puede que Onward no sorprenda al público como otras de sus películas, pero tiene lo que le falta a muchas producciones, animadas o no, un buen guión y alma.

La historia nos presenta a dos hermanos, elfos, que viven en un mundo muy similar al nuestro, en el que la magia ha desaparecido por completo. Nadie cree en ella, nadie la usa ya. Todo el mundo confía en la ciencia. Pero ambos hermanos emprenderán una aventura épica cuando descubran un bastón mágico que su padre les dejó en herencia, y aprendan que uno de ellos es capaz de usar la magia que todos creían olvidada. Una historia de viaje de búsqueda, para encontrarse con ellos mismos, con quiénes son realmente y quiénes van a convertirse, pero también para devolver la magia al mundo, un mundo demasiado entusiasmado con el progreso como para volver a creer.