Jesús Usero

Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión

Crítica de la película El Corredor del Laberinto: La Cura Mortal

Gran final para la saga. Aventuras y acción con aire de otra época. Pero antes de que alguno se lance al cuello y sólo mire las estrellas, diremos lo que decimos siempre. Las estrellas son orientativas, son una forma de guía para que el espectador entienda a lo que se enfrenta, que depende de muchos factores y que seguramente no es justa, muchas veces es arbitraria. Por ejemplo no es lo mismo valorar una película como La Cura Mortal, que una de las nominadas a los Oscars, ni se las juzga siquiera por el mismo baremo. Tienen aspiraciones distintas, audiencias distintas, limitaciones distintas. Las cuatro estrellas son una orientación, no deberíamos tener que justificarlo cada vez, pero lo hago con gusto. Son custro estrellas para lo que ofrece un género, el de las adaptaciones de literatura para jóvenes adultos (Young Adults que lo llaman en USA, por ejemplo) que llevan un tiempo de capa caída, tras el cierre de la saga Los Juegos del Hambre y la caída en desgracia de la saga Divergente. Y con ellas y otras como ellas, es con las que hay que compararlas. El resultado es más que satisfactorio, la verdad.

La Cura Mortal supone el cierre de una saga que nunca gozó ni de los presupuestos ni de la atención mediática de las dos mencionadas anteriormente. Tampoco obtuvo los mismos resultados en taquilla, pero sí un sólido respaldo de la misma que propició la segunda y ahora la tercera y final entrega. Una película que ha tardado en llegar debido a los problemas de su protagonista, Dylan O'Brien, quien sufrió un gravísimo accidente al inicio del rodaje de esta película, que le tuvo hospitalizado bastante tiempo, lo que obligó a retrasar el estreno. Pero la película ha llegado finalmente para cerrar la trilogía, adaptando los libros de James Dashner. Adaptando sería una forma de explicarlo… Pero en realidad lo que hacen el director Wes Ball y el guionista T.S. Nowlin, es tomar las ideas centrales de la novela y contarlas de una forma completamente distinta. A algunos fans les molesta, a mí me gusta esa idea. Y mucho. Porque sirve para sorprenderme y no encontrarme exactamente con lo mismo que ya he leído. Es algo que ha ido creciendo en la segunda entrega y en la última película. Mantiene detalles clave, pero es capaz de crear algo nuevo y distinto. Se agradece.

Crítica de la película Jumanji: Bienvenidos a la Jungla

Sólido y divertido entretenimiento para toda la familia.

Mucho humor, eso es lo que aporta esta “secuela” a la fórmula creada hace tantos años, sabiendo de paso que no va a ser capaz de repetir ese aire mítico y de culto que tiene la película protagonizada por Robin Williams, con la que ahora muchos se rasgan las vestiduras por la afrenta que supone esta secuela. No es el caso, pero visto lo sucedido recientemente con otras películas, si su amor por la original es desmedido, ahórrense el viaje al cine, porque esta película es otra cosa, es otro modo de contar la historia y busca más ser una comedia de aventuras que otra cosa. Por cierto, una buena comedia de aventuras.

La trama no es nada del otro jueves, cierto, con cuatro adolescentes arquetipos que descubren el juego de Jumanji en consola y se ven trasladados al mundo de Jumanji, donde se convierten en sus avatares. Para poder salir de allí tendrán que salvar Jumanji de la amenaza que lo está destrozando. A partir de ese momento nos esperan homenajes a la original, referencias continuas al mundo de los videojuegos, acción y aventuras con un ritmo que no cesa, pero sobre todo con mucha comedia, donde el rey sin duda es Jack Black, dando vida a una adolescente obsesionada con la imagen que tienen de ella los demás, y que se encuentra de repente en el cuerpo de un hombre gordo de mediana edad.

Crítica de la película Liga de la Justicia

Convincente película de superhéroes de DC.

Dos horas justas de proyección, que pueden parecer pocas si tenemos en cuenta que lo habitual en el género es irse hasta las dos horas y media últimamente, sobre todo cuando se trata de grupos de personajes en acción. En esta ocasión DC ha optado por reducir la duración de la película, que inicialmente se rumoreaba que duraría casi tres horas, para potenciar las secuencias de acción y el tono épico de la historia. Sí, tiene más humor que Batman v Superman o El Hombre de Acero, pero está perfectamente integrado en la historia y tiene un sentido. Y si no me parece que esté a la altura de algunas de las anteriores, como explicaré en estas líneas, no tiene que ver con el estilo o con el hecho de que me hubiese aburrido, que no es el caso ni mucho menos. Tiene que ver con el desarrollo dramático de los personajes, con sus ideas de fondo, más que de forma. Porque al final Liga de la Justicia es un entretenimiento de lujo, y no busca más que eso. Un episodio dentro de una gran saga, el primero de varios esperemos.

No ha sido un parto sencillo el de esta película. Tras el fiasco de crítica de Batman v Superman (que nunca me cansaré de defender una y otra vez contra viento y marea), y pese a la enorme acogida de Wonder Woman, con la nueva película se era cauto, y más con Zack Snyder detrás de las cámaras. Muchos temían otra fría acogida como la de su anterior película. La tragedia acompañó a la película cuando a inicios de año la hija de Zack Snyder falleció, haciendo que el director y su esposa dejasen la postproducción de la película, que pasó a manos de Joss Whedon, quien dirigió escenas nuevas durante cuatro semanas en verano, con diversos problemas añadidos. La película tiene un coste final de 300 millones que evidentemente esperan recuperar en las salas de cine. Pero la sensación que tenían muchos es que se encontrarían ante una película híbrido entre los dos estilos, entre el tono épico de Snyder y el tono también divertido y ágil de Whedon, que, para quienes lo hayan olvidado, es un director que controla la épica de las historias de forma brillante como demostró no sólo en Los Vengadores, sino en sus series de televisión.

Crítica de la película Kingsman: El Círculo de Oro

Potente secuela, divertida y llena de acción, que sin embargo no logra sorprender. Es una opción deliberada del equipo creativo de la película, Matthew Vaughn y su coguionista habitual, Jane Goldman, una opción sin duda inteligente. Dar a la audiencia aquello que en la primera parte funcionaba, aquello que más les gustó y que les hizo llenar las salas de cine la primera vez. A mayor escala, con más reparto, con más vistosidad y efectos visuales. Crecer en esa dirección. Pero dejando de lado algo que hizo la primera película distinta al resto. Era sorprendente. Nadie se la esperaba, nadie la imaginaba así, nadie creía que una escena como la de la Iglesia era posible. No era lo típico, ni siquiera en el tema de la sátira. Kingsman tomaba lo que ofrecía el cine de espías, especialmente la saga de James Bond, y lo retorcía para adaptarlo a un público moderno, dotándolo de un brillante sentido del humor gamberro, unos personajes pasados de vueltas y esperpénticos que se mofaban de los arquetipos del cine de espías, bastante sangre y un tono distinto también en lo visual, que empleaba para las escenas de acción el plano secuencia como no habíamos visto antes.

La película, como todos sabemos, funcionó en la taquilla y ha ido ganando seguidores con el paso del tiempo, hace apenas tres años que se estrenó, lo que nos ha llevado a una secuela, donde las apuestas suben, por supuesto. Se espera que repita al menos el éxito de su predecesora, o que lo supere si puede, y que además consiga contentar a los fans de aquella, los que la vieron en cine y los que no. Para ello repite el equipo creativo, Vaughn y Goldman, y gran parte del reparto, pero además cuenta con un presupuesto más holgado que permite viajar por medio mundo (en la ficción, obviamente) y mayores escenas de acción, por no mencionar de un reparto más amplio y con más rostros conocidos, sobre todo teniendo en cuenta que vamos a conocer a la contrapartida americana de los Kingsman, los Statesman, que en lugar de una sastrería tiene como tapadera una destilería de burbon en Kentucky. Y con todo eso además de repetir Colin Firth, Mark Strong, Sophie Cookson y, por supuesto, Taron Egerton, el protagonista, se suman los nombres de Julianne Moore, la villana, Channing Tatum, Pedro Pascal, Jeff Bridges, Michael Gambon, Halle Berry y un cameo de Elton John verdaderamente memorable.

Comedia divertida aunque se quede corta al final. Es el problema de muchas comedias pretendidamente gamberras, y es el problema de Una Noche fuera de control, superar lo visto anteriormente, ser gamberra de verdad y llevar el humor a límites no explorados anteriormente. En el caso de esta película es todavía más difícil, porque pese a las buenas maneras, la película continuamente recuerda a Resacón en Las Vegas, cruzada con Very Bad Things. La primera era gamberra y si forzaba los límites de lo políticamente correcto hasta lugares muchas veces insospechados, y la segunda era humor negro salvaje y ofensivo, con un final tan hilarante como deprimente. Aquí nos hacen reír, de verdad, pero no se terminan de arriesgar. No terminan de hacer algo realmente gamberro.

La historia es la de una mujer que se presenta al senado y que prepara su despedida de soltera en Florida, junto a sus amigas de la universidad. Un grupo que lleva tiempo sin estar todas juntas, pero que pretende pasar un fin de semana increíble junto a la amiga australiana de la protagonista, que se reúne allí con ellas. El problema será que la fiesta con el stripper se va de madre y éste acaba muerto… ¿Qué hacer para no acabar con sus huesos en prisión? ¿A qué les suena de algo? Pues eso. Aunque, eso sí, los responsables del tráiler se merecen un premio por no reventar la película y contar sólo hasta ese momento, la premisa inicial, dejando varias sorpresas argumentales para el espectador por el camino.

Kong: Skull Island review

The best King Kong movie since the original. A character that since its premiere in cinemas in 1933 has become an icon for the cinema, an icon with two remakes, the last of them, directed by Peter Jackson. It is very difficult to revisit that character without repeating previous schemes and themes, and that is something that Jordan Vogt-Roberts film fully achieves. A trip to Skull Island in which we will not see New York, nor a Beauty and the Beast love story, but a display of adventure, action and great visual effects that on one hand brilliantly honors King Kong and on the other is a homage to the war movies of the 70s, with Apocalypse Now at the top.

No, I'm not comparing Kong with Coppola's masterpiece, much less. Neither in subjects, nor in depth ... Nothing has to do with it. But this film does offer various visual tributes to that and the Vietnam War in movies in general. To the cinema of the 70 in particular visually, to offer a visual spectacle of first order, pure entertainment that also keeps a couple of pleasant surprises. From the design of the island, Kong itself, the locations or the creatures that inhabit it (moving away from the typical dinosaurs to give us a new series of monsters ... like that terrifying giant spider), passing through the action of the movie, the tone of the film itself, more focused on Kong than in humans.

Crítica de la película Kong: La Isla Calavera

La mejor película de King Kong desde la original. Un personaje que desde que se estrenó en cines en 1933 se ha convertido en un icono para el cine, un icono con dos remakes, el último de ellos, el dirigido por Peter Jackson. Es muy difícil revisitar ese personaje sin repetir esquemas previos, y eso es algo que la película de Jordan Vogt-Roberts consigue plenamente. Un viaje a la Isla Calavera en el que no veremos Nueva York, ni una revisión de La Bella y la Bestia, sino un despliegue de cine de aventuras, acción y grandes efectos visuales que por un lado homenajea con brillantez a King Kong y por otro al cine bélico de los 70, con Apocalipsis Now a la cabeza.

No, no estoy comparando Kong con la obra maestra de Coppola, ni mucho menos. Ni en temas, ni en profundidad… Nada tiene que ver. Pero esta película sí ofrece diversos homenajes visuales a aquella y a la guerra de Vietnam en el cine en general. Al cine de los 70 en particular, para ofrecer un espectáculo visual de primer orden, puro entretenimiento que además guarda un par de gratas sorpresas. Desde el diseño de la isla, el propio Kong, los parajes o las criaturas que la habitan (alejándose de los típicos dinosaurios para darnos una nueva serie de monstruos… como esa terrorífica araña gigante), pasando por la propia acción de la película, el tono de la misma, más centrado en Kong casi que en los humanos.

Crítica de la película Múltiple de M. Night Shyamalan

Shyamalan regresa por la puerta grande. Al género que le hizo más que popular, el terror o algo similar, con gotas de cine fantástico y con personalidad propia, algo que había perdido en las últimas superproducciones que había dirigido y que no llegaba a funcionar en varias películas antes de ellas, pero que aquí, mejorando los resultados de La Visita, vuelve a brillar con fuerza, dejando claro que ha vuelto y esperemos que para quedarse. Pero sobre todo ha vuelto para sorprender al espectador y dejarle sin palabras tras las poco menos de dos horas de metraje que tiene Múltiple, que incluye una escena justo al acabar la película cuya sola presencia ya hace más que merecido el precio de la entrada, pero que esperamos que nadie destripe a los espectadores. Sería una pena.

La película se centra en tres chicas secuestradas por un tipo con personalidad múltiple, hasta 23 personalidades, que alberga en su mente, y que espera la llegada de la 24ª personalidad a la que llaman la Bestia. Las chicas intentarán convencer a alguna de las personalidades de que las ayude a escapar mientras el sujeto es tratado por una psiquiatra algo particular. Una historia así se centra en dos factores básicos. Un guión que sorprenda al espectador y un reparto que haga creíbles los personajes, sobre todo en el caso de James McAvoy, que es quien tiene que multiplicarse en la película y dar vida hasta a nueve de las personalidades de su personaje. Nueve papeles en uno, todos distintos, todos peculiares…

Entretenida y disparatada a partes iguales. Es más, no pretende más que ser una sátira no sólo del género sino de la dirección que ha tomado la carrera de su protagonista, Vin Diesel, tras el renacimiento de la saga Fast and Furious, que aquí da un paso adelante para regresar a otra franquicia, que sólo tuvo éxito en su primera entrega, y que pretende convertirse de nuevo en un punto de arranque para más entregas, tan parecidas a la de FF que cuesta diferenciarlas. De hecho esa es su mayor pega, que se parece demasiado a Fast and furious y carece de cualquier tipo de personalidad propia. Podría pasar por una nueva entrega de la otra franquicia, pero con un presupuesto mucho menor. Pero mucha más coña limonera.

La trama… ¿en serio ahora vamos a preguntar por la trama de esta película? Es lo de menos, una simple excusa que trae a Xander Cage de entre los muertos y en la que se suman escenas de acción supuestamente impactantes (recordemos el menor presupuesto) con diálogos insufribles para buscar un objeto que puede provocar el fin del mundo. No importa. La clave son los muchos momentos de acción, las risas (intencionadas la mayoría) y el devenir de rostros conocidos para conseguir alcanzar al mercado sobre todo internacional. De ahí la presencia de Donnie Yen, Tony Jaa o Deepika Padukone. El resto son excusas baratas y buscarle tres pies al gato. La película no pretende brillar, quiere entretener y llevar la parodia a las situaciones.

Crítica de la película Train to Busan

Una de las mejores películas de zombis de los últimos años. Aunque quizá decir zombis sea erróneo. En realidad son infectados, de estos que comen carne humana y contagian, sí, pero lo hacen a toda velocidad. No están muertos, no, están infectados y convertidos en esa clase de zombis que comenzaron a hacerse populares con 28 Días Después, por ejemplo, y que no gustan mucho a George A. Romero. Pero en este caso funcionan de maravilla debido al trabajo excelente de dirección, ritmo, guión e interpretación de todos los implicados en una película que no cuenta nada nuevo, nada que no hayamos visto hasta ahora, pero que lo hace con frescura al situar a sus personajes en un tren que viaja de Seúl a Busan.

Sang-ho Yeon da el salto al cine de imagen real tras un par de largos animados, y lo hace con una película que es secuela, precisamente, de una de esas películas animadas, Seoul Station, en la que se narra la aparición del brote vírico que convierte a la gente en zombis y cómo llega a la estación de tren de Seúl. Train to Busan toma la historia justo ahí, con un grupo de personas que suben al tren justo cuando el virus llega a la estación, sin saber que una persona infectada se encuentra en el tren con ellos y acabará desatando el caos dentro del tren, ante los desconcertados pasajeros, entre los que hay un matrimonio que espera su primer hijo, un joven equipo de baseball, una mujer y su anciana madre, los miembros de la tripulación…

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