Un nuevo rumor indica que la nueva propietaria de los derechos, que trabaja en nueva película de Scream, intenta convencer a Neve Campbell, Courteney Cox y David Arquette para que regresen.

Hace unos días descubríamos que Scream regresaría entre nosotros. La saga de cine y tv creada por Kevin Williamson y dirigida por Wes Craven resucitó el género slasher en los 90, con un juego de metalenguaje, referencias por todas partes, una parte de sátira y bastante sangre. Y un reparto muy atractivo siempre liderado, en sus cuatro entregas, por Neve Campbell, Courteney Cox y David Arquette. Wes Craven nos dejó hace un tiempo, y el fiasco de la serie de televisión nos llevaba a pensar que no tendríamos más películas en la franquicia, pero eso cambió cuando Spyglass se hizo recientemente con los derechos de Scream.

Crítica de la película Almas Condenadas

Es una pena ver cómo el que antaño fuese uno de los directores más respetados dentro del género, aunque casi siempre decantándose por el género de terror, y padre de algunos de los iconos del cine de los últimos 20 años, vaya poco a poco deshaciéndose como un azucarillo en un vaso de leche, convirtiendo cada una de sus películas no en eventos, como en otro tiempo lo fueron, sino en objeto de mofa por gran parte de los que antes eran sus seguidores y con desencanto por parte de los simples aficionados, que no encuentran motivos de peso para acudir a las salas a ver sus películas.

Ésta encima traía la coletilla de ser en 3D, lo que no sé si al final ha beneficiado en algo a su triste carrera comercial en USA, que no ha alcanzado a recaudar los 15 millones de dólares que llegó a costar. Quizá en este caso el 3D ha sido un punto negativo para la película, como muchas otras veces, y han conseguido justo el efecto contrario, ahuyentar a la gente de las salas, que no anda muy dispuesta a pagar más por una entrada de cine para ver una película que no merece la pena verse ni en 2D. Sobre todo cuando se trata de conversiones y no de películas rodadas en 3D. De hecho posee el récord de la película que más baja recaudación ha conseguido en su primer fin de semana en USA, siendo estrenada en 3D.

Aunque a veces sucede que una película que el público abandona a su suerte resulta ser una pequeña joya a descubrir que encierra muchas cosas interesantes y claves de lo que debe ser una buena película. Son pequeñas joyas olvidadas que acaban convirtiéndose en películas de culto y consiguiendo años después el reconocimiento que merecían en su momento. Permitidme decir que, por suerte o por desgracia, Almas Condenadas no pertenece a ese club.

Porque el mayor pecado de la película, escrita también por el propio Craven, no es que repita las claves y los tópicos del género slasher que tantos dividendos ha dado al director en el pasado. El mayor pecado de la película es que posee un brillante e interesante inicio que es totalmente desaprovechado y se difumina poco a poco como si nunca hubiese existido. Ese desperdicio de lo que podía haber sido una sólida película de terror para adolescentes, es lo que realmente acaba mosqueando al espectador.

Un pequeño pueblo americano, un asesino en serie que es cazado y presuntamente asesinado y un grupo de niños que nacen la misma noche que muere el asesino. 16 años después esos niños empiezan a morir justo la noche que se celebra su cumpleaños y las culpas parecen recaer sobre Bug, un joven que no encuentra su lugar en el mundo, con serios problemas psicológicos y que puede (o no) haber heredado el alma del asesino, algo relacionado con la cultura del vudú que podía haber dado, también, mucho más juego.

Como decía antes, es en el inicio donde está todo lo bueno que posee la película. Y es un inicio realmente interesante. Sin andarse por las ramas Craven nos sitúa en la mente del asesino en serie y a través de sus ojos y su acciones vemos su esquizofrenia y las múltiples personalidades que ocupan su mente y que le hacen permanecer varios minutos en blanco, pasando de un sitio a otro sin darse cuenta, o incluso asesinando a su esposa. Este destripador con cuchillo lo hemos visto en otras películas, pero situarnos de su lado, hacernos sentir lo que él siente, su enfermedad y desesperación, sus discusiones consigo mismo, sus lapsus mentales, su terror y el terror que causa… Podía haber dado mucho juego de seguir por ese camino. Además un personaje nos recuerda que según la cultura vudú, las personalidades son almas y al morir ese asesino buscan un nuevo cuerpo que habitar, como el de los siete niños que están a punto de nacer…

Eso es poner la miel en los labios y lo demás es tontería. Y luego te lo quitan todo de golpe para volver a lo de siempre. Da mucha rabia que esos primeros diez minutos den paso a una película que no sé si muchos llegaríamos a revisar siquiera en DVD, con un grupo de adolescentes perseguidos por un malo con careta que poco a poco va asesinándolos uno a uno. Y encima sin una pizca de misterio, de intriga, de terror o inquietud en cada muerte o aparición del asesino. Todo es vulgar y ramplón. Incluso las posibles relaciones de los personajes se cortan con los asesinatos debido a un intento por sorprender con quién será el siguiente en morir, que no funciona porque lo que se logra es cortar los posibles caminos de desarrollo de personajes y de la trama, que son inexistentes.

Y encima al final, como por arte de magia, el tema de las almas y el vudú vuelve a la carga siendo totalmente innecesario y fuera de lugar. Y pensar que la mejor película de Craven era acerca de ese tema, cuando rodó la excelente La Serpiente y el Arco Iris… Pues aquí desaprovecha el tema, la historia, el personaje central y los posibles caminos de la trama. Y si lo hubiese hecho desde el inicio podía haber pasado por un thriller simpático, pero su inicio tan apetecible nos deja mucho peor sabor de boca.

Eso por no mencionar que el final parece calcado de Scream 4, pero sin la mala uva y el humor de aquella… Qué quieren que les diga, suelo ser muchas veces benevolente con la mayoría de películas que me cruzo en el camino, porque casi todas tienen algo bueno o un público que las aprecie. Pero aquí la decepción ha sido mayúscula. Quizá por el prometedor inicio, quizá por el respeto que le tengo a su director. El resultado final es tan olvidable que no se si merece la pena acercarse a un cine para verla…

Jesús Usero

Crítica de la película Scream 4

Parece mentira la de años que han pasado desde que aquella primera Scream apareciese en los cines convirtiéndose en uno de los éxitos revelación de la temporada y una de las películas más taquilleras del cine de terror, dando lugar a una saga que ahora, cuando todo el mundo pensaba que la serie había muerto, regresa con todos sus responsables a la cabeza y con unas supuestas nuevas reglas. Claro que tras cuatro películas, lo de las reglas y la originalidad puede que no sean tan importantes como quieren hacernos creer.

Wes Craven siempre me ha parecido un director de carácter artesanal. Con muy buenas ideas, pero no siempre bien ejecutadas. Buenos proyectos, buenas presentaciones, buenas ideas, pero a la hora de desarrollar la trama, todo quedaba a medias, más o menos. Artesano del suspense, que creó uno de los iconos del cine de terror moderno, Freddy, y puso en pantalla a otro icono del cine de miedo, el asesino Ghostface de Scream. Pero sus películas nunca terminan de encajar, de funcionar por completo. Le falta algo de chispa, de inventiva visual. De magia del cine. Por eso creo que Pesadilla en Elm Street nunca estuvo a la altura de otros clásicos del género y acabó derivando en las gracias y coñas de Freddy a la hora de matar adolescentes. Y por eso Scream funcionaba mejor como broma que como suspense. Aunque Scream 2 tiene un par de secuencias de suspense muy conseguidas…

Pero no desvariemos demasiado. Scream 4 llega ahora, una década después de la última entrega, y recupera las mejores cosas de la serie, mientras que en aquellas en las que funcionaba con cierta consistencia, como el miedo y las sorpresas, empieza a hacer más aguas que el Titanic. Vamos que la supuesta sorpresa de quién es el asesino (o asesinos, que en esta saga suelen venir de dos en dos…) se ve venir de lejos por puro imposible. O lo que viene a ser lo mismo, Scream 4 tiene lo mejor y lo peor de toda la saga en menos de dos horas de proyección. Y lo que en la primera película eran suspense y cierta tensión, aquí sólo produce tedio.

Que no, que no es que sea una mala película. Tiene un inicio fascinante, divertido, lleno de cine dentro de cine dentro de cine. Una especie de broma metalingüística que no deja de ser brillante en su concepción y realización, con seis estrellas de la televisión siendo acosadas y asesinadas, por supuesto, una detrás de otra, desde Stab 6 con las protagonistas de 90210 y Pretty Little Liars, a Stab 7, con Anna Paquin y Kristen Bell (impagables las dos) a la historia real de Scream 4, con las chicas de Friday Night Lights y Life Unexpected. Seis estrellas de la tele, seis, asesinadas en menos de 10 minutos. ¿Un mensaje claro de que la televisión debe morir?

Pues no sé si andaremos muy desencaminados, cuando el resto del metraje más estrellas televisivas aparecen una detrás de otra. Parece como si Kevin Williamson y Wes Craven, guionista y director, hubiesen hecho acopio de todas las estrellas televisivas habidas y por haber para felicidad del espectador, que verá a Hayden Panettiere, Mary McDonnell, Adam Brody, Anthony Anderson o Allison Brie, pasear por la pantalla con papeles más o menos importantes. Desde Héroes a The OC pasando por Galactica o Community… aquí no falta nadie.

Eso consigue hacernos sonreír. Incluso reír en muchas ocasiones. Las continuas bromas y referencias al cine dentro del cine, a la saga que dentro de la propia película se ha generado, a las nuevas normas del juego, las de los remakes… Todo ello, para los aficionados al género y al cine en general, conseguirá arrancarnos muchas sonrisas. Porque ni ellos mismos se toman en serio. Porque saben que todo es un juego y que ya van por la cuarta entrega y aquí nadie se cree ya nada.

Simplemente la norma de que en los remakes ya no hay normas y que para sobrevivir hay que, sencillamente, ser gay (Williamson es uno de los miembros de la comunidad gay más respetados de Hollywood), o la perfecta definición de Neve Campbell de la otra clave de los remakes “Don’t fuck with the original”, hacen que merezca la pena ver la película entera. Pero por el camino se cae todo lo demás.

El suspense nunca funciona del todo, sólo en la escena del asesinato al otro lado de la calle hace pensar que existe algo de tensión, los sustos están fuera de lugar y no asustan a nadie. La película se alarga hasta lo indecible con giros y más giros imposibles sin llegar a ninguna parte, los personajes son meras marionetas y ni siquiera las estrellas originales nos hacen más creíble la historia. Porque, si alguien lo dudaba, Neve Campbell sigue viva. No, no su personaje. La actriz.

Es como ver de nuevo las tres películas anteriores, como caer una y otra vez en los mismos lugares previsibles y comunes (el ataque en el parking… lamentable) y uno acaba animando normalmente al asesino. Que, de nuevo, tiene los huesos de goma y nada puede dañarle.

Más que una película estamos ante una caricatura. Y si esto es el inicio, como se pretende, de una nueva trilogía, apañados estamos, porque entonces ya está todo visto. Y tampoco es plan de que el público siga pagando por lo mismo una y otra vez. A veces hay que dejar morir a las sagas.

Lo dicho. Mucha coña limonera, mucho homenaje a Halloween y Carpenter, que se nota que Williamson ha vuelto a la saga como guionista, pero cero tensión y suspense. Para una película de terror, eso nunca es bueno. Si lo toman medio en broma, tiene sus momentos cinéfilos. Si buscan miedo… Parece que Wes Craven no estaba muy interesado en asustar a nadie. Una película simpática y harto predecible que sobrevive mejor gracias a su innegable sentido del humor, aunque no llega a las cotas de Piraña 3D, por ejemplo. Casi que la próxima entrega se la pueden guardar… o lanzarla directa a video.

Jesús Usero

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